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Navidad: el Nacimiento del Salvador del Mundo

Categories: Devocional

Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.” Isaías 9:6

La Biblia revela desde tiempos antiguos el nacimiento de un salvador. Pero; ¿un salvador de qué, para quién y porqué?. ¿Qué significa salvación?.

Primero imaginemos lo siguiente: una persona intenta cruzar una autopista muy transitada donde no hay un puente peatonal cercano. De repente un camión está a punto de embestirle pero otro individuo reacciona rápidamente, lo empuja hacia el otro extremo de la calle y este sujeto es atropellado. ¿Qué diría usted? Muy probablemente : – “Esta persona es un héroe, salvó una vida, y no solo eso, también tomó su lugar!.”

Un detalle más: la autopista no tenía un paso para peatones, sin embargo la persona intentó cruzar. Antes de emitir un criterio y acusarle de irresponsable – aunque claro está, así lo es – no debemos sorprendernos pues si nos examinamos honesta y sinceramente así somos todos los seres humanos. ¿O no?

Una definición sencilla del término salvación sería librar a alguien de un peligro según el ejemplo expuesto. Sin embargo otra definición según el diccionario de la real academia española, es probar jurídicamente la inocencia o libertad de alguien o algo.

La biblia nos enseña que somos seres creados por Dios (Génesis 1:27); sin embargo nos revelamos contra Él todo el tiempo, no le escuchamos, no le creemos, no le buscamos y nuestra naturaleza es contraria a lo que Él desde un principio designó: tener una relación de vida con nosotros.

También nos muestra que todo lo que es contrario a lo que Dios establece se le llama pecado. Este comienza en la mente, llega al corazón y al final termina siendo ejecutado. El pecado entró al mundo cuando el hombre decidió ser como Dios en vez de creerle a Dios. Y esta es la naturaleza que heredamos; nos creemos autosuficientes, independientes y superiores. Muchas veces no parece tan evidente porque no perjudica a los demás pero sí a nosotros mismos.

En el ejemplo de la autopista, si nosotros somos esa persona; viésemos un puente peatonal a cierta distancia, y el bus que necesitamos está al otro extremo de la carretera y a punto de irse; ¿cuál es nuestro primer pensamiento?. Respondámonos a nosotros mismos sinceramente.

Romanos 6:23 dice que la paga del pecado es la muerte. Es decir, la consecuencia de nuestra maldad, la sentencia de nuestro pecado es la muerte. Lo que nos aparta de Dios debe ser eliminado de alguna forma. Pero, ¿cómo? Si usted ha leído hasta acá, puede sorprenderse, cuestionarse e incluso enojarse. Pero, una vez más si somos sinceros: ¿cuántas veces hemos visto a otra persona cometer un agravio y nos hemos vuelto jueces y hemos afirmado que esa persona merece lo peor, que merece la muerte, que no vale nada?

Así como el agua con el aceite no puede ser mezclada, nuestro pecado nos aparta de nuestro Dios el Padre. Para poder acercarnos de nuevo a Él necesitamos ser hechos de nuevo, lavados con Algo más grande, más puro y santo, ocupamos una renovación, regeneración,  y una transformación de corazón. Pero, ¿cómo se hace eso?

Esto jamás sería posible por fuerza humana sino por obra divina, y acá es donde viene la gran noticia; aquí es donde aparece nuestro Salvador; Aquél que nos reconcilia con el Padre, Quien nos devuelve el gozo, la esperanza y sobre Quién celebramos su nacimiento!

La biblia nos enseña que Dios en su infinita misericordia envió a su hijo unigénito para pagar el precio de nuestro pecado. Él es esa Persona que tomó nuestro lugar en la autopista de nuestra vida, donde nos desviamos, nos apartamos del Dios vivo, y seguíamos nuestra propia y egoísta naturaleza. Él es esa Persona que al ver la condición en la que vivíamos en nuestra propia necedad, tomó nuestro lugar, puso su vida a cambio de la nuestra y derramó toda su sangre para darnos una nueva vida. El espíritu muerto dentro de nosotros recobró vida en Cristo. Él es Quien en esa autopista se dispuso a sí mismo para que nosotros no sufriéramos la muerte eterna apartados del Dios vivo.

Él es Quién al morir por nuestros pecados y resucitar al tercer día, triunfó sobre la muerte (sobre la paga del pecado), nos hizo nacer de nuevo y nos regeneró el corazón al creer por fe que Él es el Hijo de Dios. El es Quién cuando nos arrepentimos genuinamente de nuestros pecados, aceptamos que nuestra condición humana natural nos separa de Dios Padre y le reconocemos a Él como nuestro Señor y Salvador, sopla vida dentro de nosotros vivificando nuestro espíritu, adoptándonos en su familia, y dándonos vida eterna.

Celebramos a Cristo Jesús en Quién somos justificados:

Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.” Romanos 5:8-10

Celebramos a Jesús Quien nos trajo de las tinieblas a la luz :

El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos.” Isaías 9:10

Celebramos a Cristo Jesús, Quién tuvo compasión y misericordia de nosotros:

Respondiendo Jesús, les dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento”Lucas 5:31-32

El precio que nosotros no podíamos pagar, fue dado por Aquél que dio su vida para darnos a nosotros vida eterna! Ese es el nacimiento que celebramos todos los días del año sabiendo que un día nos encontraremos con Él y viviremos por Él y para Él por los siglos de los siglos. El es Jesús, el Hijo de Dios quién nació, murió, resucitó y volverá! 

Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.” Lucas 2:10-11

Author: user_ar

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