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Tres Principios para la Sabiduría

Tres Principios para la Sabiduría

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La Biblia nos revela la palabra del único y verdadero Dios, la cual tiene vida, es verdadera y es eficaz. Es un libro que nos muestra de principio a fin a un Salvador, a Jesús el Hijo de Dios en quién tenemos redención de nuestros pecados y comunión con el Padre. Dios nos dio todo en Cristo Jesús, su gracia y perdón es más que suficiente. Sin embargo; en su soberano y perfecto amor nos bendijo también en su palabra con principios de sabiduría divina. Meditemos qué sucedería si aplicáramos estos principios en nuestras familias, comunidades, iglesias, trabajo y en cualquiera de nuestras relaciones. No solamente se evitaría tanto pecado y maldad en nuestras vidas, sino que estaríamos dando gloria a Dios en obediencia a su palabra. Esto es solo posible a través de su espíritu santo actuando en nuestras vidas como creyentes cuando depositamos nuestra fe en Cristo Jesús. 

En este artículo compartiremos tres de estos principios de sabiduría:

1. LA DISCRECIÓN. Proverbios 2:10-11:

Cuando la sabiduría entrare en tu corazón, y la ciencia fuere grata a tu alma, la discreción te guardará; te preservará la inteligencia

¿Qué es la discreción bíblicamente? Es sinónimo de sensato. Es seguridad, tacto, moderación.

Lo contrario es cuando nuestra boca no habla con cuidado, es insensatez, necedad.

En nuestras conversaciones cuando hablamos no falta la murmuración, la jactancia, el chisme, el falso testimonio. Esas son las palabras insensatas de las que habla la biblia.

No debemos menospreciar la influencia que tienen nuestras palabras.

En Cristo Jesús hemos sido llamados a ser amables, a decir palabras que edifiquen, que ayuden. Tenemos que tener cuidado cuando se habla lo que señala al hermano. Proverbios 10:19 nos dice que En las muchas palabras no falta pecado; y el que refrena sus labios es prudente.

No hablemos tanto, en las habladurías está el pecado. Es prudente callar, en esto también Dios te va a bendecir.

Santiago 3:6 :

Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno.

En el versículo anterior vemos el poder de la lengua. Debemos preguntarnos qué hablamos en la casa, en el trabajo, con los amigos. Cuantas veces hemos señalado una persona. Debemos confesar lo que hay en nuestro corazón.

Muchas veces los esposos viven guardando heridas por palabras que sus cónyuges dijeron contra ellos. O amigos que andan sin ánimo porque sus compañeros han sido crueles con sus palabras. Hay hijos que dicen que sus padres dicen cosas en la iglesia diferentes a las que dicen en su casa. Escuchemos bien lo que nos dice el versículo anterior : “la lengua está inflamada por el infierno”

Cuidemos nuestra lengua. Solamente los sabios saben manejar su lengua. Perdona y pide perdón.

¿Qué hablamos cuando nadie nos escucha? ¿Juzgamos? ¿Condenamos?

Salmos 141:3 nos dice:

Pon guarda a mi boca, oh Jehová; guarda la puerta de mis labios.” Este salmo nos exhorta a pedirle ayuda a Dios para que nos guarde de lo que hablamos, no decir lo que no debemos, no destruir a ninguna persona.

Y 1 Corintios 5:33 nos exhorta :

No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.

Cuidemos lo que guardamos en el corazón, examinémonos si hay mucha palabrería, soberbia, altivez, y vayamos a la raíz. Cuando no podemos ver nada bueno en los demás hay algo en nuestros corazones.

2. DILIGENCIA – ESFUERZO. Proverbios 6:6-11:

Ve a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos, y sé sabio; la cual no teniendo capitán, ni gobernador, ni señor, prepara en el verano su comida, y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento. Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño? un poco de sueño, un poco de dormitar, y cruzar por un poco las manos para reposo; así vendrá tu necesidad como caminante, y tu pobreza como hombre armado.

Este versículo exhorta al perezoso, al vagabundo, al que no tiene metas, al insensato. En este proverbio hay sabiduría de Dios. El tiempo perdido mañana lo lloraremos, lo lamentaremos.

La biblia habla que Dios va a suplir toda necesidad, pero Dios nos ha dado tiempo y si lo desperdiciamos lo vamos a lamentar. Hay temporadas de vida : primavera (niño) – verano (joven) y otoño (adulto).

Dios te llama a que te levantes y le des gloria a El en cada área de tu vida. Todo lo que Jehová te ha dado es para su gloria. Esa es la primicia mayor.

¿Crees que Dios te da mucho sólo porque te ama? Sí, Dios te ama, pero Dios ama su nombre, que Él sea glorificado. En la biblia Jehová habla de amor a su nombre. Y es un mandato dar gloria a Dios en todo lo que hacemos.

Dios está buscando una generación que le honre con sus estudios, con su tiempo, con su esfuerzo e inclusive con sus vacaciones.  ¿Cuántas veces malgastamos lo que Dios nos ha dado? ¿Crees que Dios te ha puesto inteligencia solo para ti mismo? Cada cosa que Dios ha puesto en tus manos es para que la administres diligentemente.

En 2 Corintios 2:14 Pablo menciona lo siguiente:

He aquí, por tercera vez estoy preparado para ir a vosotros; y no os seré gravoso, porque no busco lo vuestro, sino a vosotros, pues no deben atesorar los hijos para los padres, sino los padres para los hijos.

No debemos ser insensatos ni representar una carga para los demás. Hay un principio de Dios donde los padres atesoran para sus hijos y no al contrario. Dios manda a los hijos a honrar a los padres. Pero los padres son los que atesoran para sus generaciones. Es sabio guardar para la vejez y administrar lo que Dios nos ha dado con sabiduría.

Ni el tiempo, dones, inteligencia nos fue dados para malgastarlos. No debemos despilfarrarlos. Si Dios nos ha dado en abundancia es porque sabe que es algo que vamos a necesitar en el camino.

Los hombres jóvenes en algún momento serán cabeza de hogar, así que deben preguntarse si se están preparando o si están preparados para serlo.

Dios honrará tu esfuerzo, perseverancia, dirigencia. Es tiempo de planear la madurez. No hablamos de inversión, sino de no malgastar el tiempo y lo que lo Dios nos ha dado.

Eclesiastés 3:1 nos recuerda:

Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.

3. GRATITUD Y CONTENTAMIENTO. 1 Tesalonicenses 5:18:

Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.”

Debemos dar gracias a Dios por la enfermedad, esposo, esposa, hijos, jefe, por todo! Esa es la voluntad de Dios, que tengamos un corazón agradecido.

A menudo Dios utiliza una situación que no tiene sentido para nosotros, para llevarnos a algo más grande.

No se nos pueden ir los humos a la cabeza. Podemos orar por sanidad de una enfermedad, pero si Dios no ha respondido como queríamos, puede ser que dicha enfermad lo glorifique a El. En cambio debemos dar gracias y pedirle que nos de la fe que necesitamos. Debemos decirle como dijo el hombre en Marcos 9:24 : “ayuda mi incredulidad”; pues si me quieres hacer crecer en fe por esta circunstancia estoy dispuesto a ir a tu presencia y esperar a que tu hables. En este sentido encontramos en Santiago 1:2-3 también sabiduría : “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.”

Santiago 1:5 dice:

Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.”

¿Cuál es tu carencia?; ¿qué has perdido: una honra, un trabajo, una oportunidad?; ¿te han traicionado?

Tenemos que llegar con un corazón sincero ante Dios y decirle: “he perdido a esta persona, o esto que era valioso para mí y mi corazón está herido hasta lo más profundo”. Y como su espíritu habita en cada creyente Él nos revelará la salida para la sanidad de esa ofensa, de esa aflicción o esa pena. Si es que debemos perdonar a alguien ÉL nos recordará y nos exhortará como dice su palabra que debemos aprender a perdonar como Dios nos perdonó a nosotros en Cristo Jesús. 

soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Colosenses 3:13

Estos tres principios de sabiduría nos exhortan a que cuidemos nuestra boca, seamos diligentes y aprendamos gratitud. Hacerlo traerá gloria a Dios. Y finalmente recordemos como nos lo dice Proverbios 1:7

El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza