La Resurrección y la Vida
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La Resurrección y la Vida

Para conocer quién realmente es Jesús tenemos que entender como Él se define en su palabra.

En repetidas ocasiones el Señor se presenta y dice “Yo soy” y en este caso veremos la afirmación que Él hace como “Yo soy la resurrección y la vida”.

Antes de conocer al Señor, todos tenemos un pasado en el que hubo circunstancias que marcaron nuestra vida y que generaron heridas donde muchas personas actúan de varias formas: Unos se quedan en el pasado, dejan que esas heridas moldeen su vida y quedan anclados a condiciones que no son parte del diseño que Dios. Otros, debido a sus circunstancias pasadas ahora viven en un futuro incierto que tal vez no va suceder nunca, y viven una esperanza opuesta, con su mirada en un futuro donde las cosas van a estar bien y tal vez esa no es la realidad. Y debido a ese vacío por a una marca del pasado, hoy ponen su mirada en el futuro sin lograr comprender que lo que están haciendo en este momento.

El Señor quiere hacer 2 cosas:

1. Sanar nuestro pasado.
2. Hablarnos de una esperanza futura y traerla a nuestro presente.

En Juan 11, Jesús se le aparece a la familia de María, Marta y Lázaro, gente muy querida por Él. La Biblia incluso nos habla de la relación tan íntima que el Señor tenía con ellos tres, de que María llegó a llorar a los pies de Cristo y enjuagó sus pies con sus cabellos. Una familia de adoradores que amaba al Señor y que tenía una relación íntima con Él.

Resulta que un día de forma repentina Lázaro se enfermó de forma grave. María y Marta enviaron a llamar a Jesús, que estaba fuera de la ciudad, diciéndole que Lázaro estaba muy enfermo. Y el Señor dice en Juan 11:4 (RVR1960) «Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.»

Muchas veces a través de la prueba y situaciones difíciles las personas se acercan al Señor, donde vuelve la oración, el ayuno, donde volvemos al regazo de Dios, donde volvemos a estrechar una relación que se había perdido. Porque hay circunstancias de las cuales el Señor tiene el control y son por y para la gloria de Dios.

Y el Señor nos narra esta historia donde la enfermedad iba a ser usada para Su gloria. Así que el Señor decidió quedarse donde estaba un tiempo más, tener paciencia y esperar. Pensemos en la desesperación esas mujeres, tuvieron que esperar hasta que el Señor tomar la decisión de regresar. Jesús le dijo a los discípulos que les convenía ir con Él porque iban a ser testigos de la verdadera gloria de Dios.  El Señor iba a dar muestras de la dimensión de su poder, de la dimensión de la victoria que iba a tener.

Dice Juan 11:17 (RVR1960):«Vino, pues, Jesús, y halló que hacía ya cuatro días que Lázaro estaba en el sepulcro»

Si vamos al contexto, veremos que los cuatro días tenían el propósito de soltar unas creencias en la práctica cultural que tenían los judíos. Los judíos pensaban que había un tema de conflicto en el cual el alma de la persona estaba siendo tratada hasta que fuera a los lugares eternos y que después del cuarto día ya se daba por un hecho total que la persona estaba completamente muerta. El Señor había manifestado Su poder con personas enfermas e incluso muertas, pero no de cuatro días.  Por lo que tal vez ni los discípulos ni la gente a su alrededor habían comprendido la dimensión el poder de Jesús.

Betania estaba cerca de Jerusalén, como a quince estadios; y muchos de los judíos habían venido a Marta y a María, para consolarlas por su hermano.

Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero María se quedó en casa.

Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará. Jesús le dijo: Tu hermano resucitará. Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero. Juan 11:18-24 (RVR1960)

Recordemos estas tres cosas: Marta dio tres respuestas, que eran correctas pero no completas.  Marta hablaba de la perspectiva que ella tenía de Jesús, quien después se presentó cómo Él es en medio de nuestra circunstancia difícil.

Lo primero de lo que Marta habla es del pasado. Imagine la desesperación de estas mujeres cuando se dan cuenta que el mensajero va y la respuesta de Jesús fue que iba a esperar porque esa enfermedad iba a ser para su gloria. Si usted ha estado como yo, en esos momentos de desesperación, donde acudimos a la oración y quizás vemos la respuesta en el momento donde la necesitamos o tal vez no es la respuesta que nosotros queremos escuchar.

Muchas veces uno se quiebra, y nuestra pregunta quizá ha sido la misma pregunta que esta mujer se hizo. Marta le dijo “si hubieras estado aquí…. Muchas veces hemos pensado: «Señor no estabas cuando te necesité. Señor no estabas cuando estaba pasando una situación difícil. Señor no estabas cuando sufrí un abuso verbal o físico» El pasado es como como un obstáculo. Las situaciones dolorosas se convierten en un obstáculo que no nos permite ver a Jesús en la plenitud de quién es Él, y no podemos alinear el amor de Jesús con las circunstancias que vivimos. Nos preguntamos cómo es posible que el Señor nos ame y que no estuviera presente.

Lo segundo: un presente superficial. Marta dice “Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará.” que quizás es la respuesta correcta, la respuesta que ella pensaba que el Señor esperaba de ella. Y muchas veces nosotros también damos esa respuesta correcta, pero no ha calado esa respuesta en nuestro corazón. Utilizamos la Biblia como un manual en el que tenemos una situación y tenemos que dar esta respuesta, nos pasa esto y tenemos que hacer esto,  pero esa respuesta es superficial que no ha llegado a ser viva en mi vida. Quizá usamos el evangelio como frases trilladas, creo que lo hacemos muchas veces en redes sociales, tiramos versículos bíblicos como frases trilladas que decimos “que lindo esto” pero nuestra forma de vivir hacia el Señor en compromiso no crece. Entonces es una verdad a medias, que es verdad porque es bíblico, pero una que no creemos.

Y tercero, un futuro lejano incierto. Marta le dijo a Jesús que ella sabía que su hermano iba a resucitar en aquel día, y era verdad, pero el Señor viene a revelar una verdad superior.

En Juan 11: 25 (RVR1960) le dijo Jesús: «Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.»

En el versículo 25 encontramos una de las frases más importantes y fuertes de todo el evangelio: «Yo soy la resurrección y la vida.» Porque aquí el Señor se sale del molde de que Él era un maestro nada más, una persona simplemente, o un humano con cierta autoridad moral. Aquí Él hablaba abiertamente de una divinidad absoluta, dejaba de mostrarse simplemente como una persona. Después de esta frase nadie puede decir que Jesús era simplemente un maestro o un pacifista.

Es una frase que cambia la cosmovisión de quién era Jesús y quién es Jesús hoy para nosotros. Él es la resurrección y Él es la vida.  Después de responder con una frase tan fuerte, dijo que sólo aquel que le conocía la podía comprender.  En resumen, lo que el Señor dice es: «yo soy tu solución, yo soy hoy esa resurrección,  yo soy hoy esa vida que tú necesitas, yo soy hoy la respuesta»

Seguidamente dice Juan 11:26-27 (RVR1960): «Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.»

Jesús es nuestra solución; hoy a un pasado quebrado, pero el Señor viene a darle propósito a heridas del pasado, porque a través de la sanidad que el nos da, todo ese pasado se convierte en marcas que van a traer gloria a Dios.  Jesús es nuestra solución a un presente superficial donde Él le da una interpretación de propósito y nos dice que nuestro presente no tiene que ser algo superficial sino que Él trae ese futuro eterno de una vida eterna, una vida de identidad hoy, y no tenemos que esperar al futuro para disfrutar de esa eternidad que Él tiene para nosotros hoy.

Hay un concepto que se llama “gracia común”.  Es una gracia que nuestro Señor nos ha regalado para que disfrutemos; y un ejemplo de eso es comer. Todo el mundo disfruta de comer indistintamente de la condición.  Pero cuando viene el entendimiento y empezamos a caminar no solo en una gracia común sino en una gracia salvadora, esa comida no solamente nos sabe rico sino que ahora tiene un trasfondo donde entendemos que no solo es comida sino que es nuestro Dios proveyéndonos todo lo que necesitamos.

Todo cambia, cambia el concepto del matrimonio, cambia el concepto del sexo, cambia el concepto de todas las áreas, de cómo usamos la plata,  todas las áreas de nuestra vida cambian cuando La Vida entra en nuestra vida, y el disfrute que tenemos dentro de la gracia salvadora no la puede tener alguien que no está en salvación.

Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta encima.

«Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días.» Juan 11:38-39 (RVR1960)

¿Recuerda que hablamos de cómo es el presente superficial?

La Marta de versículo 39 es la misma Marta que había dado la respuesta de “Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará.”, pero en este versículo viene a dar excusas de porqué no se puede hacer lo que Jesús le está diciendo. Marta sabía lo que tenía que hacer, pero no lo hacía porque no había terminado de aceptar el concepto bíblico para que se convirtiera en una verdad absoluta en su vida. Si nosotros no tomamos esa verdad bíblica y la hacemos una verdad absoluta en nuestra vida viviremos en un presente superficial.

«Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?» Juan 11:40 (RVR1960)

Vemos a un Jesús que es la solución. ¿Quieres sanar tu pasado? ¿Quieres transformar heridas a marcas que puedan ser la evidencia de la gloria de Dios? Hay muchas personas que venimos con un pasado que nos avergonzaba y hoy es nuestro estandarte para llevar el evangelio a otros hablar de lo que Jesús hace. El Señor quiere ser solución de tu pasado, sanar tu pasado, pero también quiere traer esa esperanza futura a tu presente. Lo único que necesitamos es creer.

Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído.Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado. Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera! Juan 11:41 (RVR1960)

Imaginemos los desesperanzadas que estaban esas mujeres pensando que el Señor se había olvidado de ellas, dudando del amor que el Señor les tenía y de quién era nuestro Señor, lo habían visto hacer milagros y tal vez se habían preguntado por qué Él había hecho milagros para otros pero para su familia que eran tan amada por Él, no. Y de un momento todo ese dolor desaparece. ¿Cómo cree que ellas se sintieron al ver a su hermano levantarse y salir de esa tumba? El Señor vino a sanar las heridas de nuestro pasado.

¿Cómo te sentirías cuando esas personas por las que tanto has pedido lleguen a los pies de Cristo?

Si estás pegado en tu pasado, en una situación dolorosa que marcó tu pasado: ve a hacer frente, hoy en el presente, está el Señor diciendo “Yo soy hoy tu resurrección, tu solución, yo quiero reestablecer tu propósito” Hoy el Señor quiere decirte “Vida eterna, quiero llenarte de vida eterna, quiero hacerte instrumento para que tu lleves vida a los lugares donde había solo muerte”.

«Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir.» Juan 11:44 (RVR1960)

Nuestra realidad del presente tiene que ser entender la resurrección y vida. A veces el presente nos generar dudas, una insatisfacción, dudas acerca de quiénes somos, y dudas acerca del para qué fuimos puestos en la tierra. Y tienen sentido estas dudas, antes de conocer al Señor estábamos en una vida, pero el Señor, a través de su misericordia y gracia nos dice “Yo quiero darte una vida, una solución. Y una vida que solo puede encontrarse en Cristo”

Podemos buscar en otros lugares, en otras cosas, y  desperdiciar nuestra vida tratando de encontrar placer, satisfacción y propósito en otras áreas, como tu trabajo, una relación, en tu familia o de cualquier otra forma, pero sólo en Cristo hay propósito, vida, resurrección, poder sobre la muerte y sobre el pecado.

Y aunque hablamos mucho de Marta y de Lázaro esta historia no se trata sobre ellos, ya que ambos murieron en su cuerpo físico, pero hubo Uno cuyo cuerpo físico pereció, y al tercer día se levantó de los muertos, derrotando la muerte, derrotando el pecado y manifestando que su poder está muy por encima de cualquier obstáculo que pueda haber en esta tierra. Ese es Cristo Jesús, nuestro Salvador.

Jesús es quien trae una promesa de una esperanza prometedora de vida eterna a tu presente, quien es nuestra solución en nuestro pasado doloroso, en un presente insatisfecho y en un futuro que tal vez vivíamos pegados esperando resolver las cosas con nuestras propias fuerzas.

¿Qué tipo de cristianismo tenemos hoy? ¿Tenemos un compromiso con el Señor? ¿Le obedecemos? ¿Oramos? ¿Estamos cerca de nuestros hermanos en la fe? ¿Es Jesús real en mi presente? Él quiere presentarnos hoy La Resurrección y la Vida.

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