Hechos 29 - Los Retos actuales
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Hechos 29 – Los Retos actuales

Es importante reflexionar sobre nuestras raíces como iglesia. Olvidar nuestra historia nos expone a repetir errores del pasado. Así como cada persona tiene un origen que moldea su identidad, también la iglesia necesita mantener viva la memoria de sus inicios para afirmar quién es y hacia dónde se dirige.

La iglesia no comenzó con nosotros; somos parte de una historia mucho más grande, iniciada hace más de dos mil años. Por eso recordamos que nuestra identidad no se fundamenta en tendencias culturales pasajeras, sino en la fidelidad constante del Señor a lo largo del tiempo.

La Escritura nos advierte queel que cree estar firme debe mirar que no caiga” 1 Corintios (10:12 RVR1960). Por eso recordar no es un ejercicio nostálgico, sino una herramienta espiritual para mantenernos vigilantes y fieles.

La intención de toda esta serie de enseñanzas, titulada ‘Hechos 29’, es recordarnos quiénes somos, volviendo a nuestras raíces para afirmar nuestra identidad.

NUESTRA IDENTIDAD COMO IGLESIA

Nuestra congregación, no siempre fue como la conocemos hoy. Comenzó con pocos recursos, pero con un profundo amor por el Señor. Hubo tiempos de necesidad, limitaciones económicas y un gran esfuerzo comunitario; sin embargo, el Señor proveyó y sostuvo Su obra.

También fuimos testigos de cómo Su mano estuvo presente, obrando milagros en medio de la iglesia. Aprendimos a reconocer las acciones sobrenaturales de Dios, entendiendo que para Él ningún milagro es pequeño. El crecimiento visible no fue resultado de la capacidad humana, sino de la gracia divina. Recordar esta verdad nos guardó de la soberbia y nos condujo a una mayor dependencia del Señor.

Nuestro llamado ha sido ser una iglesia de sana doctrina, firmemente fundamentada en la Palabra y dispuesta a vivir el evangelio con convicción, aun cuando ello implique oposición. Creemos que debemos asumir nuestra responsabilidad de ser luz en medio de la oscuridad.

EL PROTESTANTISMO EN COSTA RICA

El protestantismo llegó a Costa Rica a inicios del siglo XX, mediante misioneros que establecieron iglesias, centros educativos y obras sociales. El crecimiento fue lento al principio, pero tomó fuerza a mediados del siglo XX con la llegada del movimiento pentecostal.

Hoy en día podemos ver un despertar de Dios en la juventud, donde la mayoría de los evangélicos en Costa Rica tienen edades entre 18 y 24 años.

Este crecimiento nos muestra que Dios ha estado obrando en nuestra nación. Sin embargo, también entendemos que nuestra cultura latinoamericana, al ser más emocional y espiritual, ha sido vulnerable al sincretismo, es decir, a la mezcla entre creencias cristianas y prácticas paganas.

Como iglesia somos llamados a permanecer firmes en la verdad y evitar mezclas que distorsionen el evangelio.

LA PERSECUCIÓN CRISTIANA

La persecución no es un fenómeno del pasado. A lo largo de la historia millones de cristianos han sido asesinados por su fe. El siglo XX fue especialmente marcado por regímenes que buscaron suplantar a Dios por el Estado o eliminar toda expresión cristiana.

Jesús mismo nos advirtió: “Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos” Mateo 5:10 (RVR1960). La persecución no detuvo a la iglesia; por el contrario, muchas veces impulsó su crecimiento.

A lo largo de la historia se estima que cerca de 70 millones de cristianos han muerto desde que empezó la iglesia hace 2000 años a la actualidad.

Hoy todavía millones de cristianos sufren persecución en distintas regiones del mundo. Esto nos llevó a preguntarnos si estamos dispuestos a permanecer firmes si nuestra fe es puesta a prueba, donde nuestro norte es Dios y su palabra, donde nuestro norte no es un gobierno y nuestra salvación no viene por un presidente, solo tenemos un salvador Jesucristo.

La Biblia – la cual es la Palabra de Dios – debe dictar nuestro pensar donde nuestro cuerpo y lo que somos se sujeta a lo que el Señor dice que somos: Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” Galatas2:20 (RVR1960).

Se nos exhorta a vivir sabiendo que el Señor debe ser el centro de nuestra vida, donde todo lo que somos responde a él, donde nuestra mente y cuerpo obedece a Dios, viviendo para adorarle y en obediencia a él.

SANTIDAD Y FIDELIDAD DOCTRINAL

Uno de los desafíos actuales es mantenernos firmes, evitando el sincretismo y las falsas doctrinas que pueden desviar nuestra fe. Hemos sido llamados a recordar que somos santos; es decir, apartados para Dios, rescatados del atolladero y consagrados para vivir conforme a Su voluntad.

No podemos permitir que el modalismo* vuelva a infiltrarse en la iglesia, ni fomentar una congregación donde predominen las emociones sin el fundamento sólido de la Palabra del Señor.
* antigua herejía Cristiana que niega la Trinidad al sostener que Dios es una sola persona

La Escritura declara: “Sed santos, porque yo soy santo” 1 Pedro 1:16 (RVR1960). La santidad no significa perfección absoluta, sino una vida apartada del pecado y comprometida con la obediencia. Dice la Biblia: “Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios” Lucas 9:62 (RVR1960).

Nuestra autoridad final no es cultural ni política, sino bíblica. La Palabra de Dios es la norma que guía nuestra fe y práctica. Su escritura nos lo expresa claramente: “No permitan que nadie los atrape con filosofías huecas y disparates elocuentes, que nacen del pensamiento humano y de los poderes espirituales de este mundo y no de Cristo. Pues en Cristo habita toda la plenitud de Dios en un cuerpo humano. De modo que ustedes también están completos mediante la unción con Cristo, quien es la cabeza de todo gobernante” Colosenses 2 8:10 (NTV)

LA IMPORTANCIA DEL LIDERAZGO ÍNTEGRO

Es necesario formar líderes firmes en la fe y con carácter piadoso, hombres y mujeres con convicciones sólidas y un carácter moldeado por Dios. La iglesia necesita cristianos que amen la santidad, que no busquen poder ni beneficio personal, sino servir al Señor con integridad.

El estándar bíblico fue recordado en 1 Timoteo 3:2-7(NTV): “Por esta razón un líder de la iglesia debe ser un hombre que lleve una vida intachable. Debe serle fiel a su esposa. Debe tener control propio, vivir sabiamente y tener una buena reputación. Con agrado debe recibir visitas y huéspedes en su casa y también debe tener la capacidad de enseñar. No debe emborracharse ni ser violento. Debe ser amable, no debe buscar pleitos ni amar el dinero. Debe dirigir bien a su propia familia, y que sus hijos lo respeten y obedezcan. ¿Pues si un hombre no puede dirigir a los de su propia casa como podrá cuidar de la iglesia de Dios? Un líder de la iglesia no debe ser un nuevo creyente porque podría volverse orgulloso y el diablo lo haría caer. Además, la gente que no es de la iglesia debe hablar bien de él, para que no sea deshonrado y caiga en la trampa de diablo”

Como cristianos, tenemos la obligación de obedecer la Palabra de Dios, pues ella es la autoridad suprema y perfecta: trasciende los tiempos, no falla jamás y permanece fiel para siempre. El liderazgo espiritual no se basa en carisma, sino en carácter.

UNA IGLESIA COMPROMETIDA CON SU ROL

La iglesia no fue llamada únicamente a reunirse dentro de cuatro paredes, sino a impactar la sociedad. Somos luz en medio de las tinieblas, una iglesia comprometida con su responsabilidad la cual es reflejar la luz de Cristo en cada esfera donde el Señor nos ha colocado.

Debemos someternos a las autoridades mientras estas procuren el bien conforme a los principios establecidos por Dios, según Romanos 13:1-5 (NTV): Toda persona debe someterse a las autoridades de gobierno, pues toda autoridad proviene de Dios, y los que ocupan puestos de autoridad están allí colocados por Dios. Por lo tanto, cualquiera que se rebele contra la autoridad se rebela contra lo que Dios ha instituido, y será castigado. Pues las autoridades no infunden temor a los que hacen lo que esta bien, sino a los que hacen lo que esta mal. ¿Quieres vivir sin temor a las autoridades? Haz lo correcto y ellas te honraran. Las autoridades están al servicio de Dios para tu bien; pero si estás haciendo algo malo, por supuesto que deberías tener miedo, porque ellas tienen poder para castigarte. Están al servicio de Dios para cumplir el propósito especifico de castigar a los que hacen lo malo. Por eso tienes que someterte a ellas, no solo para evitar el castigo, sino para mantener tu conciencia limpia”

Nos preguntamos ¿si llegara el día en que nuestra fe fuera puesta a prueba bajo persecución, ¿la abrazaríamos o la negaríamos?

Muchos creyentes han preferido perder la vida antes que negar a Cristo. Esta realidad nos debe llevar a examinar nuestra convicción y compromiso.

No podemos olvidar de dónde venimos. No podemos repetir errores del pasado. Como cristianos somos llamada a la santidad, a la verdad y a la fidelidad hasta el final.

Que permanezcamos firmes, recordando siempre que nuestra identidad está en Cristo y que nuestra esperanza no está en sistemas humanos, sino en el Señor.

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