Agradecidos - Gratitud y Gozo
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Agradecidos – Gratitud y Gozo

Existe una relación importante entre la gratitud y el gozo.

La palabra de Dios nos dice en 1 Tesalonicenses que deberíamos de vivir en una actitud de agradecimiento siempre sin importar la situación.  Agradecimiento es reconocer de dónde, y de quién proviene la bendición para nuestra vida y todo lo que tenemos proviene de Dios.

La palabra griega para “gozo» es chara (χαρά), es la misma palabra que se utiliza para carismas, dones.  Carismata: palabra quiere decir gozo, alegría y deleite.

El Señor puso en nosotros el fruto del Espíritu Santo y entre ellos está el gozo, es decir ya esta cualidad se encuentra en nosotros, pero debemos empezar a ponerlo en práctica.

1 Tesalonicenses 5:16-18. Reina-Valera 1960 nos enseña:

“Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.”

La voluntad de nuestro Padre no es estar en una constante vigilancia para amonestarnos y reprendernos, sino que su deseo es que vivamos en plenitud de gozo cada día de nuestras vidas. Dios quiere que experimentemos un gozo continuo, y nos ha dado el «cómo» a través del Espíritu Santo, quien siembra en nosotros el fruto del Espíritu. Dios desea que seamos personas llenas de alegría, que disfrutemos plenamente y vivamos en abundancia – espiritual – en todas las áreas de nuestra vida.

El apóstol Pablo nos enseña que, si oramos sin cesar continuamente en acción de gracias, vamos a vivir en una plenitud de gozo.

Cuando comprendemos que en nosotros está puesto el gozo del Espíritu Santo, vivimos una vida de gratitud, recibimos más gozo cada día y vivimos una vida plena en el Señor 

La pregunta es ¿por qué nada nos llena? 

Porque no importa lo que obtengamos, siempre buscamos más. Lo que tenemos no nos llena, no nos hace plenos, no nos sirve, no sacia nuestra hambre y nuestra necesidad.

La falta de gratitud es una cuestión de enfoque: cuando nuestro enfoque está en el lugar equivocado, dejamos de reconocer lo que realmente importa.

Si la gratitud está relacionada a bendición, la pregunta que debemos plantearnos es ¿cómo nos ha bendecido el Señor?

Mencionaremos tanto bendiciones espirituales como naturales que el Señor nos ha dado.

BENDICIONES ESPIRITUALES

Paz: la seguridad de la presencia de Cristo en medio de cualquier circunstancia.

Gozo: es el contentamiento que da el Espíritu de Dios en cualquier circunstancia donde tenemos seguridad de que Él tiene control indistintamente de lo que estemos pasando.

Amor inagotable: Sin importar cuántas veces pecamos y somos infieles, el Señor sigue siendo fiel y Su amor inagotable se manifiesta para sanarnos en medio de nuestras lágrimas y para cubrirnos en medio de nuestro dolor. La inmensidad del amor de Cristo nos cubre una y otra vez.

Promesas: cuando leemos la Palabra de Dios encontraremos sus promesas. Comprendemos que el Señor tiene control de toda situación, que está siempre a nuestro lado, cumpliendo, hablando y tratando con nosotros.

Propósito: Dios nos hizo con un fin, nos dio dones y quiere que crezcamos porque tiene un propósito con nosotros. Aunque no veamos los talentos que Él nos dio, El Señor nos creó únicos pues nos ama y nos quiere usar para Su gloria

Su presencia: la presencia de Dios nos da seguridad y confianza.

Espíritu Santo (Espíritu de Dios): Él es el ayudador perfecto que todos los días nos dice qué hacer y cómo hacerlo.

Poder: Sabemos que en nosotros hay autoridad y poder, pero no proviene de nosotros, sino que es el poder Dios que habita en el creyente. La obra del Espíritu Santo morando en nosotros pueden transformar cualquier corazón. 

Dones y talentos: para edificarnos unos a otros.

Eternidad: el creyente no muere. Eternamente vamos a estar con Dios, permaneceremos toda la eternidad en Su presencia.

BENDICIONES NATURALES

Vida: a menudo la tomamos por un hecho, cerramos los ojos y damos por un hecho que mañana nos levantaremos. Cuando respiremos, debemos estar conscientes de que esa es la gratitud, gracia y favor de Dios.

Salud: nuestro estado de bienestar físico y mental.

Familia: mucha o poca, nos ha dado familia

Amigos: aunque sea uno, nos ha dado amigos

Sentidos funcionando: nos ha dado también la capacidad de abrazar, de ver, de oler.

Inteligencia y razón: capacidad de analizar y pensar.

Emociones: podemos disfrutar las cosas, emocionarnos por ciertas situaciones.

Ingresos: mucho o poco, el Señor nos dio alguna capacidad de poder subsistir. También nos ha provisto de algún tipo de bienes que hoy mucha gente no tiene.

¿Qué problema puedes tener en la vida que afecte las bendiciones que Dios te ha dado? ¡Ninguno!

Si hoy nos enfermáramos, la salud puede deteriorarse, pero si todo lo demás se mantiene intacto, esto crece y se fortalece: la fe, la paciencia, la familia, los amigos. 

No hay ni un problema que podamos tener en esta vida que afecte o cambie todas las bendiciones que ya Dios nos ha dado.

Por eso, este es un problema de enfoque: viene el problema y lo único que hacemos es verlo; pero ¿y todo lo demás que Dios nos ha dado? ¿Y todas las razones por las que hoy podemos glorificar Su nombre? 

Sin importar cuál sea la situación, Hay tantas cosas que Dios nos ha dado que trascienden lo natural, que trascienden tu condición, y que el señor va a seguir manteniendo en nuestra vida

Filipenses 1:3-8. Reina-Valera 1960 nos dice:

”Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros, siempre en todas mis oraciones rogando con gozo por todos vosotros, por vuestra comunión en el evangelio, desde el primer día hasta ahora; estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo; como me es justo sentir esto de todos vosotros, por cuanto os tengo en el corazón; y en mis prisiones, y en la defensa y confirmación del evangelio, todos vosotros sois participantes conmigo de la gracia. Porque Dios me es testigo de cómo os amo a todos vosotros con el entrañable amor de Jesucristo”

Las epístolas de Pablo definen la doctrina de la iglesia, pero esta la carta a los filipenses en particular es muy personal. En ella Pablo escribe a la iglesia que había en Filipo.  En el libro de Hechos se describe cuando el apóstol llegó a este lugar; en el cual se fundó la primera Iglesia cristiana en Europa. 

Pablo llegó a esta ciudad donde se encontró con personas que probablemente fueron paganos que se habían convertido al judaísmo y quienes ni siquiera tenían una sinagoga para reunirse, sino que se reunían frente al mar. 

Pablo en poco tiempo logró establecer una Iglesia en este lugar la cual quedó muy marcada en el corazón de este hombre. Era muy especial para él, la iglesia lo amaba a él y él amaba a la iglesia. 

Pablo terminó siendo arrestado, llevado va a Roma donde él empezó a escribir sobre el tiempo que permaneció encarcelado y una de las cartas – probablemente la última – fue la que le envió a la iglesia de Filipenses.

Leíamos al principio la frase: “estar gozosos en todo”. Quizás sin conocer la historia del apóstol nos preguntemos ¿Qué? ¿Cómo hace para estar agradecido en todo? “No sabe los problemas que tengo hoy, las situaciones que yo estoy pasando”

Pablo empezó a escribir desde una prisión donde él pudo haber tenido esa misma actitud, “Señor di todo por ti, di mi vida, mi trabajo, mi dinero, mi familia, dediqué mi vida, fui azotado por lo menos cinco veces, fui insultado, desechado, estuve en un naufragio mordido por culebras, fui golpeado y me dieron por muerto, incluso por qué estoy aquí”. Y esa es la actitud que tomamos nosotros la mayoría de veces.

Sin embargo, este hombre se sienta a escribir y recuerda a sus amigos en Filipo y lo primero que dice es: ¡DOY GRACIAS A MI DIOS SIEMPRE!

“Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros siempre en todas mis oraciones rogando con gozo por todos vosotros por vuestra comunión en el evangelio desde el primer día hasta ahora estando persuadido de esto” Filipenses 1:3-6 (RVR 1960)

Compartimos dos prácticas que deberíamos empezar a ejercer:

Primero: demos gracias por las personas que Dios ha puesto en nuestra vida.

Deberíamos de agradecer orando por aquellos que han sido de bendición para nuestra vida, por los que han sembrado desde una palabra hasta un abrazo, un saludo, una conversación. Pablo nos da un consejo y nos dice: “cada vez que me acuerdo de usted”

Debemos entonces orar así: “Señor gracias porque lo que tú estás haciendo en ellos, gracias porque yo sé que tienes control de su vida, gracias por esos líderes, por esa familia, por esos amigos”

Segundo: demos gracias por la obra del Señor en nuestra vida 

Pablo continúa diciendo “estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra la perfeccionara hasta el día de Jesucristo”. Orar así por los demás, brota de un corazón agradecido.

Pablo lo que dice es “yo tengo seguridad de esto, tú vas a dar fruto porque sé que Él que empezó la buena obra la va a llevar a cabo”.

Un producto de haberle entregado tu vida a Cristo es la santificación progresiva. Crecemos porque el Espíritu que está en nosotros produce buenas obras. 

Agradezcamos por la obra que Dios hace, demos gracias a al Señor por que hemos sido transformados en otra persona, porque Él continúa trabajando en nosotros, nos ha hecho más tiernos, sensibles, amorosos, nos ha dado más dominio propio, nos ha hecho una persona más agradecida, más dadivosa, más entendida, nos ha dado prudencia para hablar, nos ha desarrollado en algún don o en alguna área, ¡Dios es y ha sido Bueno!

Pablo termina diciendo “cómo me es justo sentir esto de todos vosotros por cuanto los tengo en el corazón y en mis prisiones y en la defensa y Confirmación del Evangelio todos ustedes todos vosotros sois participantes conmigo de la gracia porque Dios me es testigo de cómo los amo a todos vosotros con el entrañable amor de Cristo”

Demos gracias a Dios por las personas que ha puesto, demos gracias a Dios por lo que Él ha hecho y no desaprovechemos la oportunidad de ir donde alguien y decirle cuánto le amamos en el amor de Cristo: “amo verte en la iglesia, amo sostenerte aquí en el Señor, amo ver cómo usas tus dones, amo ver cómo sirves, amo cómo has crecido en tu perdón, cómo has crecido en tu carácter”

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