Vivimos como animales. Nos subimos a los árboles para arrancar sus hojas o cortar hierbas para hervirlas. Entre la basura he llegado a ver piel y restos de huesos de gato”, relata por teléfono desde la cercada localidad de Madaya Abou Ahmed, peón y padre de seis niñas. Al menos 10 vecinos han muerto por la falta de alimentos y otra docena habría perdido la vida al intentar huir de la ciudad, según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos. En Madaya, situada a 25 kilómetros al noroeste de Damasco y 11 de la frontera libanesa, nada ni nadie entra o sale. Sellada a cal y canto por una treintena de controles militares de tropas regulares y efectivos de Hezbolá (milicia-partido libanés aliado al régimen de Bachar el Asad), en la ciudad viven 40,000 personas. Entre ellas hay 25.000 desplazados de otras localidades que llegaron buscando refugio. “En todo......
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