Devocional: Amistades Intencionales – Día #1

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Amistad en los peores momentos

Plan Devocional Día 1 de 5

Mejores son dos que uno; tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantara a su compañero; pero ¡ay del solo! Que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante, y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto.

Eclesiastés 4:9-10, 12 (RVR)

Los amigos son bendición de Dios y pude darme cuenta de esto en varias ocasiones. En mi vida he tenido tres accidentes graves en moto los cuales me han llevado a la sala de cirugía. Fueron momentos muy difíciles entre operaciones dolorosas, estar en cama durante meses sin poder hacer nada, rehabilitaciones, y otras cosas donde inclusive llegué a cuestionar la voluntad de Dios.

Sin embargo; a pesar de mis dudas en esos momentos, el Señor siempre fue y ha sido bueno: me bendijo con amigos increíbles, los cuales me apoyaron durante cada proceso difícil por el que pasaba. El último accidente, fue un tiempo muy complicado donde acababa de cambiar de trabajo, y tras mi primera operación vinieron tres más. Los doctores decían que mi pie iba a quedar prácticamente inmóvil lo cual tiró mi fe al piso. Me quejé, e incluso hice la típica pregunta a Dios “¿por qué a mí?”. 

Pero; en esos momentos mis amigos fueron aquellos que no me dejaron caer, estuvieron ahí siempre, todos los días me visitaban, oraban y tenían cuidado de mí. Sin esperar ni recibir nada a cambio, ellos me enseñaron el valor de la amistad y la gran bendición que hay en ello.

En medio de mi angustia donde inclusive llegué a cuestionar la voluntad de Dios, Él me consoló a través de estos amigos como una muestra más de su gran amor, fidelidad y el cuidado que tiene por nosotros. Esos amigos que nos ayudan a levantarnos cuando caemos, están ahí en todo momento, personas en las cuales nos podemos apoyar. Dios es tan maravilloso que en medio de estas situaciones difíciles sólo fortalece más el vínculo de amistad, y es ahí cuando los amigos pasan a ser hermanos que aunque no sean de sangre los llegamos a amar como tales.

Oremos:

Dios, gracias por la bendición de mis amigos, gracias por traerlos a mi vida y por mostrarme tu inmenso amor a través de ellos, gracias por ponerlos en todo momento de mi vida, te pido que me des la sabiduría y el amor para poder estar para ellos cuando lo necesiten, te doy gracias porque sé que tu harás que esta amistad se fortalezca en ti día con día, y te pido que tu seas el centro de todas nuestras amistades siempre. Amén.

César Rivera

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