Devocional: Oraciones icónicas – Día #10

Escrito por:

Nuestro Padre

Plan devocional Día 10 de 10

“Y les dijo: Cuando oréis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.” Lucas 11:2 RVR

La oración más icónica no podría ser otra más que cuando Jesús mismo le enseña a los discípulos a orar. Esta oración es registrada en la Biblia en Lucas 11 y Mateo 6. Ahora, nos tomaría meses, sino años de estudio para poder ir revisando todo lo que podríamos aprender de esta oración. Al ser este sólo un devocional, vamos a ver sólo el inicio.

Para los que les gusta predicar, escribir, las películas o la comunicación en cualquier forma, ¡el inicio es fundamental! En el curso de Hermenéutica (ciencia de la interpretación) nos enseñaron la importancia vital de buen inicio en la comunicación. Un buen inicio cautiva, un mal inicio indispone. El inicio marca lo más importante y lo que debe considerarse prioridad e indispensable para lo que le sigue. Jesús empezó diciendo: Padre Nuestro.

En una cultura tan legalista (aplicaban literal y explicitamente la ley, muchas veces de forma incorrecta) como la judía, se consideraba que llamar Padre a Dios era inapropiado, esto por ser demasiado íntimo. «No hay evidencia de nadie antes de Jesús que llamara Padre a Dios» (Carson). Pero Jesús no oró diciendo mi Padre, sino Nuestro Padre.

Este inicio transformaba la cosmovisión (perspectiva, la forma en como entendían y conocían) de todos los que estaban ahí. Dios soberano, todopoderoso, santísimo, milagroso, rey de reyes, el eterno es también NUESTRO PADRE.

En este mundo ha habido tanto dolor y decepciones causadas por los padres naturales hacia los hijos. Tanto abandono, tanto rechazo, tanto desprecio, tanto abuso (si este no es tu caso, dale gracias a Dios); explica por qué a muchísimos creyentes les es sumamente dificil aceptar y recibir la paternidad de Dios.

Hoy, más que nunca, comprendo la importancia de iniciar esa oración con Nuestro Padre. Un Padre que ama desea proteger a sus hijos, desea darle lo mejor que pueda a sus hijos, desea que sus hijos sean de bien y los corrige aunque su corazón se fragmenta en el acto, sacrifica lo que sea por ellos, quiera hablar con ellos y estar con ellos siempre, llora cuando ellos lloran, ríe cuando ellos ríen. Ellos son su amor y su vida, irremplazables, y ningún error que ellos puedan hacer cambiará eso.

Siendo ese el corazón de un padre terrenal, pecador e imperfecto, ¿cuán grande es el amor del Padre Perfecto con nosotros sus hijos? Todo aquel que recibe a Jesús como su Señor y Salvador, les dio el derecho de ser hijos de Dios (Juan 1:12). Antes de ser hijos, el amor del Padre es incomprensible. Pero a los que somos hijos, no existe ni existirá nada ni remotamente comparable al amor del Padre.

Oremos:

¡Padre gracias por tu amor! Por cada detalle, cada bendición, cada palabra, cada abrazo, cada disciplina y cada momento que nos permites disfrutar en tu presencia. Oramos por aquellos que hoy quizás tienen una herida en su corazón que no les permite disfrutar a plenitud del Padre PERFECTO, El ABBA, NUESTRO PAPÁ.

Oramos por cada papá (ahora que el día del padre se acerca), para que sean llenos del amor del Padre, y que conociendo tu paternidad los lleves a ser los mejores padres que puedan ser. En el nombre de Jesús. Amén

Derek Berdugo, gracias a nuestra bebé, Zoe Berdugo Cortés, por inspirarnos a inscribir ¡te esperamos amor con nuestros brazos abiertos!


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