Devocional: Perdono, pero Nunca Olvido – Día #5

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¿Perdonar todo?, ni que fuera Jesús

Plan Devocional Día 5 de 5

“Entonces el rey llamó al hombre al que había perdonado y le dijo: “¡Siervo malvado! Te perdoné esa tremenda deuda porque me lo rogaste. ¿No deberías haber tenido compasión de tu compañero así como yo tuve compasión de ti?”

Mateo 18: 32-33

Hace algunos meses recordé a una persona que me hizo daño ya bastantes años atrás, y, aunque tontamente creía que el tiempo me había ayudado a “sanar”, apenas la recordé, inmediatamente la maldije.

Si bien es cierto esa situación no tuvo nada que ver con la iglesia, lamentablemente muchas veces he actuado igual con mis hermanos en la fe, enojándome y dándome por ofendido, o simplemente esperando otra vez que con el tiempo todo se arregle, cuando lo único que esto hace es dejar que se acumule más y más rencor y amargura, incluso por años o décadas, como fue mi caso.

Tal vez haya tenido razones válidas para enojarme, pero nunca las tendré para no perdonar, ¿o acaso Jesús dijo “perdona nuestras ofensas así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden, excepto cuando tenemos razones válidas”?

Lo cierto es que la iglesia es humana y por lo tanto imperfecta, así que mientras estemos aquí, las diferencias y conflictos nunca van a faltar, pero es ahí precisamente donde podemos aprender a ser más como Jesús y menos como el mundo, a perdonar y pedir perdón, y no guardar rencor o dejar que el tiempo se encargue. 

Sabemos que Jesús nos dice “perdonen y serán perdonados” (Lucas 6:37), bueno, no dejemos eso en papel y pasemos de la teoría a la práctica. Busquemos a esa persona, cara a cara si fuese posible, o llamémosla o enviémosle un mensaje; digámosle cómo nos sentimos o lo que pasó, y seamos humildes para perdonar o pedir perdón. No dejemos que una raíz de amargura se convierta en orgullo, división y odio en el cuerpo de Cristo. Si de veras queremos que nuestro Padre nos perdone, como sus hijos debemos actuar en su misma naturaleza de perdón. 

Oremos:

Papá, gracias porque en Tu amor perfecto siempre nos perdonas y nos recibes cada día en tus brazos con nuevas misericordias.  Te pedimos perdón por haber dado lugar al orgullo y no perdonar a nuestros hermanos, y por pensar igual que el mundo, creyendo que el tiempo soluciona, cuando Tu Palabra es clara.  Ayúdanos a ser humildes y pon en nosotros Tu mismo corazón, para amar como Tú amas, y perdonar como Tú perdonas. Te lo pedimos Señor, en el Nombre de Tu Hijo Jesús, amén.

Sak Calderón


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