Devocional: Un corazón agradecido – Día #2

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En todo lo bueno y todo lo malo

Plan Devocional Día 2 de 5

Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús»

1 Tesalonisenses 5:18

La gratitud es definida como un sentimiento que obliga a una persona a estimar el beneficio o favor que otra le ha hecho y corresponder a ello de alguna manera; mientras que la ingratitud es el olvido o desprecio de los beneficios recibidos.

Dar gracias en todo es la voluntad de Dios para nosotros; es un mandato que produce contentamiento y paz con Él. Dar gracias en todo significa que estamos agradecido literalmente: ¡con todo!, sea bueno o sea malo, no significa que no tengamos luchas, pero sí que estamos en paz viviendo bajo las misericordias de Dios que son nuevas cada mañana.

Salmo 116:12-14 nos dice que la gratitud al Señor siempre trae beneficios.

Recientemente, estuve estudiando la vida de Ana la madre del profeta Samuel; de ella aprendí que su gratitud por ser madre le llevó a corresponder entregando ese hijo que tanto pidió, de regreso a Dios y separarse de él siendo aún muy pequeñito. Dios recompensó su gratitud dándole más hijos. Ella había pedido uno, pero Dios vio su corazón y le dio más. 

Esto me hizo pensar en mis hijas. Cuando uno le regala algo a sus hijos y ve su reacción agradecimiento, nos nace volver a buscar la oportunidad para darles algo más y ver su carita feliz. Así mismo es Dios con nosotros, Él ve nuestro corazón y ve si estamos agradecimos o no.

Con esto no estoy diciendo que agradezcamos buscando una recompensa, sino que correspondamos a Dios con una buena reacción de agradecimiento ante todos los beneficios que tenemos de Su parte día a día. En mi caso, una buena reacción de parte de mis hijas es todo lo que yo deseo ver cuando les obsequio algo.

Oremos:

Bendito Padre, muchas gracias por todos tus cuidados y beneficios, gracias porque aún en medio de nuestras luchas diarias, podemos verte presente, podemos seguir respirando para seguir confiando y agradeciendo un día más de vida. Permítenos poder dibujar en tu rostro una sonrisa al ver nuestras reacciones diarias día a día llenas de gratitud por tenerte cada segundo obrando en nuestras vidas. Que nuestras vidas sean un altar de gratitud. En el nombre de tu amado hijo Jesús, amén.   

Priscilla Elizondo

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