El gran día de Zacarías

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He aquí yo envío al profeta Elías antes que venga el día de Jehová, grande y terrible (Malaquías 4:5)

Malaquías 4:5, este versículo bíblico es bastante conocido. No es el más conocido, pero bastante gente lo ha leído. No es el más usado en predicaciones, pero tiene cosas particulares. Una de ellas es que este junto con el verso siguiente son los últimos del antiguo testamento, lo que los convierte en la última profecía del antiguo testamento, ¡Fue la última palabra de Dios a los hombres en 400 años!, vaya que ya va teniendo un poco mas de relevancia cierto?, pero este dato curioso no es lo importante de este versículo. Tiene una cosa muy importante. Es el anuncio de alguien que habría de venir, alguien de gran importancia para el propósito de Dios. Es la profecía que nos anuncia la venida de Juan el bautista, ¡Eso sí que es grande!

Juan el bautista fue une persona muy importante, él era el encargado de preparar el camino para Jesús. Esa era su principal tarea. Esta profecía de Malaquías la confirma el mismo Cristo en Mateo 11: 10 cuando refiriéndose a Juan dice: “Porque de este es de quien está escrito: He aquí yo envío en mi mensajero delante de tu faz, el cual preparará tu camino delante de ti”, acá el Señor cita otra profecía de Malaquías (3:1), y luego de eso  en el versículo 11 Jesús hace una afirmación increíble, algo que estoy seguro dejó con la boca abierta a todos los presentes: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el bautista. ¡Increíble! ¿No te parece? Jesús mismo, el hijo de Dios, por quien todas las cosas fueron hechas, el mesías, salvador, dueño de todo el universo, Señor de señores, Rey de reyes, soberano, eterno, Dios mismo diciendo que no había nacido otro mayor que Juan. No sé tú, pero eso me parece un gran cumplido, sobre todo si nos fijamos de quien viene.

Sin duda alguna Juan fue grande, pero no nos vamos a centrar en él hoy, nuestra atención va hacia otra parte, relacionada, pero otra.

El evangelio de Lucas es diferente a los otros tres, nos da una perspectiva diferente, muy indagatoria, probablemente porque su autor Lucas era médico, seguramente su intuición científica lo llevó a investigar mucho y darnos información que no encontramos en los otros evangelios. A partir del verso cinco Lucas comienza a relatar una historia muy interesante:

Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, de la clase de Abías, su mujer era de las hijas de Aarón y se llamaba Elisabeth (Lucas 1:5)

Estos versículos nos describen a dos personas, Zacarías y su mujer Elizabeth. El era sacerdote, los dos eran justos delante de Dios, ya eran de edad avanzada pero no tenían hijos, ya que Elisabeth era estéril.  No sabemos a detalle cómo eran sus vidas, tal vez eran rutinarias, personas solas. Nada porque luchar, nada que moviera sus vidas. Temprano  en la mañana el desayuno, luego a comenzar con los deberes del día, haciendo esto y aquello, matando el tiempo hasta la llegada de la noche, culminando el día con la cena, quizá una conversación amena después y luego a descansar, se necesita cargar la batería para comenzar de nuevo por la mañana. La rutina cansa.

Un día algo fue diferente, el versículo nueve nos dice que por suerte le tocó a Zacarías ofrecer el incienso en el santuario. Tenemos que detenernos acá. No sé si lo sabes, pero probablemente este era el día más esperado para Zacarías, atrás leímos que Zacarías era de la orden de Abías, no puedo explicar esto en su totalidad acá, por eso te pido que vayas a 1 de crónicas 24, ahí la biblia nos relata cómo fueron ordenados y asignadas las tareas para los sacerdotes del templo, eran muchos sacerdotes, su única labor era la ministración en el templo. Se habían dado instrucciones y muchos años después de lo que vemos en Crónicas, en los tiempos de Zacarías las cosas aún se hacían de esa manera. Aunque Zacarías había nacido y vivido siendo sacerdote, probablemente esta era la primera y última vez que podría ofrecer el incienso en el santuario, esto era una tarea muy importante, y por suerte Zacarías iba a hacerla. No imagino la alegría de ese hombre, anciano y débil, desgastado, cansado, esperó mucho tiempo, pero finalmente había llegado su día, toda esa preparación y disciplina por fin verías su recompensa. Un gran día. Pero aún falta más.

Más adelante nos dice la palabra se le apareció un ángel a Zacarías; de acuerdo ahora nos detenemos de nuevo y quiero que trates de entender lo que sucede, Zacarías se encuentra en el que es el momento más importante de su carrea, de su vida, el trabajo de una vida resumido en un momento, eso sí que es emocionante y no siendo suficiente SE LE APERECE UN ÁNGEL, ¿Cómo no se murió ese hombre de un infarto? Zacarías se llena de temor, como tú o yo nos hubiéramos llenado, pero el ángel le dice que no tema, lo tranquiliza, y luego le dice una palabra que debieron consolar a aquel anciano: “Tu oración ha sido oída y tu mujer Elizabeth dará a luz un niño y llamarás su nombre Juan” (Lucas 1:12).

Así es como Dios anuncia el nacimiento de Juan. Cuatrocientos años atrás El Señor había dicho lo que pasaría, durante cuatrocientos años este momento fue esperado, todos los judíos debieron conocer esa profecía, y Zacarías no sería la excepción, él era un sacerdote, conocía la ley, seguramente oraba al Señor por el cumplimiento de esa promesa para su pueblo, lo que nunca pensó fue a siendo anciano esa profecía se cumpliría, y mucho menos de que Dios lo usaría para cumplirla. No creo que haya imaginado que el hombre más grande de los nacidos de mujer sería su hijo, de este desapercibido sacerdote vendría el que prepararía el camino al Mesías. ¿Piensas tú que Dios puede hacer algo así de grande contigo hoy? Puede pasar y estoy seguro que Dios quiere que pase, solo disponte y entrega todo lo que eres a El

Tal vez como Zacarías estás esperando algo, quieres que Dios haga cosas, que se mueva, clamas y le pides que su voluntad sea en ti. Quizá estás esperando que llegue ese gran día, como lo esperó Zacarías, esperando a salir de tu rutina. Yo hoy te digo que en Dios no hay rutina, deja que él lleve tu agenda y siempre habrá algo totalmente nuevo. Creo que firmemente que cuando Dios es quien lleva tú día a día cada momento de tu vida puede ser tan emocionante como el  gran día de Zacarías, y que tus actos pueden ser testimonio de la gloria de Dios. Sé que tal vez tuviste que leer mucho para un mensaje tan simple, pero confío que ver la vida de Zacarías y su gran día puede llevarte a que toda tu vida sea llena de días grandes y emocionantes, con Dios llevándote, siempre serán así créeme.


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