Joven trabajó en piñera 18 horas diarias para lograr ganar Bachillerato

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Sabana Sur, 10 dic (elmundo.cr) – David Araya Obando tiene 27 años. Él recibirá su título de bachiller en educación media en el Colegio Nocturno de Puerto Viejo, Sarapiquí pero fue condecorado por el Ministerio de Educación Pública (MEP) por su redacción en la prueba de composición y ortografía.

Aunque no es uno de los mejores promedios de bachillerato 2015, su redacción estuvo dedicada a cómo la educación nocturna abre posibilidades de superación para los jóvenes y él, siendo estudiante de un centro educativo nocturno simplemente debió redactar lo que el sistema educativo costarricense le ha dado durante tres años.

En entrevista con EL MUNDO, David contó que él abandonó las aulas de la secundaria en noveno año y se puso a trabajar en construcciones y piñeras. Soñaba siempre con verse alzando un título de bachillerato y cuando despertaba, afirmaba sentirse triste ya que no lo tenía en sus manos.

Fue por ello que tomó la decisión de inscribirse en un colegio nocturno, que le permitiera asistir a lecciones sin abandonar su trabajo ya que afirma, tiene serios problemas económicos.

Araya entraba a las 4 de la mañana a trabajar y hubo ocasiones en las que salió a las 10 de la noche. Cuando tenía la oportunidad de asistir al centro educativo, afirma que en ocasiones lloraba porque quería acostarse para descansar, luego de estar trabajando con la piña bajo el intenso y húmedo calor de la Zona Norte de nuestro país.

“Cuando llegué a ese examen dije ‘es mi oportunidad para escribir lo que he vivido y sacrificado en tres años’. Dormía tres horas y media. Fue difícil, tuve que renunciar un mes antes al trabajo para dedicarme a estudiar. Le pedí a Dios que me diera ese regalo, yo quería graduarme”, relataba el joven.

David agradeció en su redacción al Gobierno por abrir centros educativos nocturnos y por facilitarle la posibilidad de estudiar. Contó además que se inspiró en las madres solteras y en la vida del campo, de la cual no es gustoso y desea venir a vivir a las ciudades, convertirse en profesional “como esos ministros de aquello o encargados de lo otro”.

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“Aún me sobran las gracias a Dios porque yo muchas veces deseé abandonar, mi cuerpo no aguantaba. Era un trabajo a puro sol, estudiaba mientras trabajaba pero cuando llovía se me imposibilitaba, se me arruinaban los planes porque no podía sacar las fotocopias bajo la lluvia”, agregó.

Araya recogió los resultados de bachillerato y al enterarse de que pasó todas las pruebas, dijo que solo quería ponerse de rodillas y agradecer a Dios por darle sabiduría. Días después, lo llamaban a su celular del Ministerio de Educación y él no quería atender las llamadas, con temor de que le dijeran que había ocurrido un error y que no había pasado los exámenes.

“La profesora de español casi se vuelve loca y el Director estaba súper contento porque hace poco salió una estadística de que nuestro colegio es uno de los que está en los más bajos de rendimiento. Yo fui el último que me di cuenta, estaba trabajando en una calle y yo no quería que el MEP me llamara porque creí que había sido un error y que me iban a decir que no me podía graduar. Tenía 23 llamadas perdidas, al final contesté y me dieron la noticia”, contó David.

Su temor se debía a que él obtuvo una nota perfecta en la redacción y sus compañeros le habían dicho antes que se iba a sacar un uno en la nota.

“‘David usted se va a sacar un uno en esa redacción ¡qué bárbaro eso que escribió, nada que ver!’”, me decían. Nada más puse parte de mi vida, la de los demás y mi agradecimiento al Gobierno. Esto es como un sueño, toda una vida soñé con graduarme y hoy por hoy el haber renunciado un mes antes de mi trabajo para poder dedicarme a estudiar y tener problemas económicos, no importa porque yo dije lo voy a lograr”, enfatizó.

Este norteño usó como ejemplo a la rana sorda de una historia para niños, a quien le instaban a no cruzar la calle ya que la iban a atropellar. “Si la rana hubiera escuchado lo que le decían no se hubiera ganado el premio. Muchas veces tuve que hacer eso, hacerme el sordo. Mi jefe me decía que mi rendimiento estaba bajando y casi me despiden porque yo estaba agotado físicamente pero yo seguí de majadero saliendo adelante”, agregó.

“Las voces negativas venían a cada rato. A como lo pueden motivar a uno lo pueden desmotivar. Me decían, ‘David se va a quedar en matemáticas, se va a quedar en Inglés porque es mucho vocabulario’ pero yo lo que hice fue estudiar palabra por palabra. Creí que iba a ser uno de los exámenes más bajos pero más bien lo saqué alto”.

David equipara el logro de haber ganado el bachillerato como pegarse la lotería. “Muchos me molestan conque no voy a tener aguinaldo. No me importa, para mi esto es más que un aguinaldo, porque sé que muchas puertas se me van a abrir y tengo la fe en Dios. Ahorita tal vez uno no tenga un logro económico pero yo quería lograr esto este año. La redacción me premió, yo saqué de mi corazón lo que había ahí, mis experiencias y recuerdos”.

“Yo creí y ahora lo logré. Para mi es un logro inexplicable, me puedo morir feliz porque logré algo que yo quería. Yo hacía chistes sobre qué se sentirá que lo llamen a uno así y ahora estoy aquí”, continuaba relatando.

EL MUNDO consultó a David que hará una vez que tenga su título en mano, y si el Gobierno o alguna institución le habían ofrecido una beca o capacitaciones con el programa EMPLÉATE o MI PRIMER EMPLEO. Contó que un personero del Banco Popular se le acercó y le indicó que había una beca para él, así que solo está esperando la llamada telefónica.

Si bien no hizo el examen de admisión a las universidades públicas pues estaba trabajando, David espera poder obtener alguna especialidad en la UNED de Puerto Viejo.

– ¿Qué mensaje le enviás a los jóvenes que han abandonado o piensan abandonar el colegio?

Si yo lo pude hacer, cualquiera lo puede hacer. Me agarré del dicho que dice “Puede más el que quiere, que el que puede”, porque muchos jóvenes pueden, tienen todo el tiempo del mundo y sus padres le dan ayuda económica pero no lo hacen.

Es mejor querer de corazón y creer que sí se puede y hacer como la rana sorda. No hay obstáculos, uno es su mayor obstáculo.

Fuente: elmundo.cr


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