Lo que Creemos

Sobre el rol de las mujeres en el ministerio



Sobre el rol de las mujeres en el ministerio

Última Actualización: 11-marzo-2021
Creado por: Pastor Derek Berdugo
Revisado por: Cuerpo Pastoral de Iglesia El Olivo


Nota: Es importante aclarar que el siguiente artículo trata sobre un tema donde existen diversas perspectivas teológicas al respecto. El objetivo de este artículo es documentar el fundamento bíblico y teológico de esta congregación sobre este tema, así que de ninguna forma este material pretende ser utilizado para atentar contra la unidad del cuerpo de Cristo, la Iglesia.

Introducción

Primeramente, reconocemos que algunos encontrarán nuestra posición sobre el rol de las mujeres en el ministerio demasiado conservadora, mientras que otros la considerarán progresista. Solicitamos a ambos reflejar el amor y unidad a la que fuimos llamados, mientras como Iglesia nos enfocamos en lo principal, ser testigos al mundo del amor Jesucristo (Juan 13:35 y Juan 21:17).

Además, es importante señalar que la posición teológica complementarianista tiene multitud de interpretaciones y posturas sobre el rol de la mujer en el ministerio. A pesar de las diferencias que podamos encontrar con otras congregaciones, estamos comprometidos con guardar la unidad del Espíritu.

Este artículo busca describir lo que creemos que la Biblia enseña sobre el complementarianismo en lo que respecta al rol de las mujeres en el ministerio.

La Biblia como autoridad absoluta

Nuestra afirmación de fe señala que:

“Nuestra fe descansa en la autoridad absoluta de las Sagradas Escrituras inspiradas por Dios que son nuestra única fuente de doctrina y vida cristiana (2 Tim. 3:16; 2 Ped. 1:21)”.

Nuestros fundamentos de vida y ministerio deben construirse sobre esta verdad. Por lo tanto, nuestro conocimiento sobre la personalidad y el género humano debe comenzar con lo que la Biblia enseña según el orden creado por Dios.

La Biblia enseña que Dios creó dos sexos complementarios de humanos, hombre y mujer, hechos a Su imagen (Gén. 1:27-28; Mat. 19:4; Mar. 10:6), donde los hombres y las mujeres son absolutamente iguales en esencia, dignidad y valor y son complementarios por designio divino. Por lo tanto, el género no está representado por una construcción social, sino que representa una realidad presente en cada ser humano desde que nace. Los hombres y las mujeres no son intercambiables.

Los primeros capítulos de Génesis narran como Dios, en Su sabiduría y providencia, creó dos sexos complementarios para nuestro bien y para Su gloria. Además, Dios quiere que hombres y mujeres tengan roles y responsabilidades diferentes pero complementarios en la iglesia y el hogar. Estas distinciones de roles no surgen de definiciones culturales de masculinidad y feminidad, sino que son una parte integral del plan de Dios para la humanidad. Debemos reconocer estos roles como la gracia de Dios para los hombres y las mujeres, protegiéndolos, preservándolos y practicándolos para Su gloria, nuestro gozo y por el bien de la humanidad (Gén. 2:18-25; 1 Cor. 11:2-16, 14:33-35; Efe. 5:22-33; Col. 3:18-19; 1 Tim. 2:8-15; 1 Ped. 3:1-7).

Rol y participación de las mujeres según las Escritura

Primero, creemos que todos los cristianos son responsables de la Gran Comisión, por lo tanto, los hombres como las mujeres deben participar en el ministerio de la Iglesia. La Biblia motiva y asume explícitamente que las mujeres se involucrarán participarán en el ministerio de la Iglesia.

Algunos ejemplos bíblicos son:

  • Jesús dio la bienvenida a las mujeres entre sus discípulos, enseñándoles (Luc. 10:39) e involucrándolas en su ministerio (Luc. 8:1-3);
  • Pablo describe en Tito 2:3-5 la sabiduría bíblica que adquieren las mujeres mayores para enseñar a mujeres más jóvenes sobre el amor para su familia;
  • Febe, diaconiza y ayuda de la iglesia de Cencrea, es elogiada por Pablo y probablemente fue mensajera de la epístola de Pablo a los Romanos, lo que indica su participación en el ministerio del evangelio (Rom. 16:1-2);
  • Evodia y Síntique trabajaron con Pablo «lado a lado» en el evangelio (Fil. 4:2-3);
  • Priscila se describe como “expone/declara” (ἐξέθεντο, exethento) con mayor precisión el camino de Dios a Apolos (Hech. 18:26).

La Biblia describe, en 1 Corintios 12, una visión de hombres y mujeres trabajando juntos por medio de la Iglesia por el reino de Dios. Cuando no empoderamos a ambos sexos para que participen y utilicen sus dones en asociación complementaria, la misión de la Iglesia de proclamar el evangelio y hacer discípulos de todas las naciones, se ve impactada.

Además, a la medida en que los hombres y las mujeres crecen espiritualmente en la Iglesia, uno de los roles principales es que sus relaciones crezcan en amor fraternal como hermanos y hermanas. La Biblia utiliza la metáfora de la hermandad para describir las relaciones entre hombres y mujeres (1 Tim. 5:2). Esto enseña a los cristianos a vernos unos a otros como una familia en un sentido especial. Por lo tanto, en la iglesia local la relación entre hombres y mujeres es como de hermanos y hermanas, unidos en Cristo, no subordinados. Entonces, la Iglesia debe cultivar un ambiente de amor fraternal marcado por el honor, el cuidado y el sacrificio del uno por el otro.

Responsabilidad exclusiva de los hombres

Aunque los hombres y las mujeres son retratados como iguales a lo largo de las Escrituras, creemos que la Biblia reserva el cargo de pastor/obispo (ἐπίσκοπος, episkopos) o presbítero/anciano (πρεσβύτερος, presbyteros) específicamente para hombres calificados (1 Tim. 3:1-13). Estos hombres deben:

  • Ser aptos para enseñar la Palabra (1 Tim. 3:2; 2 Tim. 4:2; Tito 1:9),
  • proteger a la iglesia de la falsa dectrina (Hechos 20:17,28-31; Tito 1:9),
  • orar por los enfermos y visitarlos (Sant. 5:14; Hech. 20:35),
  • equipar a los santos para el ministerio (Efe. 4:11-12),
  • usar el juicio apropiado en asuntos teológicos y doctrinales (Hech. 15).

Al pastorear, supervisar, liderar, cuidar y orar por la iglesia local, los ancianos practican el liderazgo masculino sacrificado según las Escrituras. Por lo tanto, es importante motivar a todos los hombres y mujeres a servir activamente en la congregación, pero se reserva el cargo de anciano y las responsabilidades exclusivas que conlleva para ciertos hombres calificados dentro de la congregación. Excluyendo del rol de pastor/anciano, creemos que la Biblia motiva y a la vez exhorta a las mujeres a participar en los propósitos, servicios, llamados y oficios ministeriales de la Iglesia.

Conclusión

Basado en las Escrituras, es válido concluir lo siguiente sobre los roles complementarios del hombre y de la mujer en el ministerio:

  • Los hombres y las mujeres han sido creados a imagen de Dios, tienen derecho a los privilegios y son responsables de los compromisos que conlleva reflejar a nuestro Creador. Ningún género se le haya dado un derecho o una mayor dignidad en la sociedad, el hogar, la Iglesia o el reino de Dios.
  • Tanto hombres como mujeres son necesarios y necesarios para el ministerio de la Iglesia, poniendo al servicio sus diversos dones para el bien del cuerpo.
  • La iglesia local no puede florecer sin relaciones fraternales de hermandad entre hombres y mujeres.
  • El rol o función de pastor/obispo o presbítero/anciano está reservado para aquellos hombres calificados. Los ancianos son responsables de dirigir la congregación. El rol de anciano, que se les niega a las mujeres, no disminuye su importancia o propósito en la iglesia.
  • Las mujeres pueden y deben participar en los propósitos, llamados y oficios ministeriales de la Iglesia, excepto aquellos reservados para hombres calificados.
  • Todos los miembros de la congregación deben estar en una alegre sumisión a los ancianos, y a su vez todos deben estar en alegre sumisión al Señorío de Jesucristo como cabeza de la Iglesia.
  • Cuando se practica correctamente los roles complementarios de los hombres y las mujeres, la iglesia local se conducirá al desarrollo ministerial.
  • Negamos que todas las mujeres deben estar sujetas a la autoridad de todos los hombres.
  • La sumisión bíblica no es indicativa de subordinación o desigualdad, el modelo bíblico de sumisión es la del Hijo hacia el Padre (Fil. 2:1-11).
  • Denunciamos contundentemente cualquier posición teológica del complementarianismo que conduzca al sometimiento, intimidación o abuso de cualquier género.
Referencias Utilizadas
  • The Village Church. (2020). The Role of Women at The Village Church. 
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