Retiro Divergente del Grupo Vital 2026
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Este año, el grupo de vida Vital (35-50 años) vivió nuestro retiro anual llamado Divergente. En el evento asistimos más de 150 personas y fue mucho más que asistir a un fin de semana de enseñanzas; fue una oportunidad para detenernos en medio del ritmo acelerado de la vida y volver a escuchar con claridad la voz de Dios.
Desde el momento en que llegamos entendimos que este no sería un retiro cualquiera. Dejamos atrás las preocupaciones del trabajo, las responsabilidades diarias y las distracciones que suelen ocupar nuestra mente para abrir espacio a lo que el Señor quería hacer en nuestras vidas.
Durante cada enseñanza, cada juego, cada espacio y cada tiempo de compartir fuimos desafiados a examinar nuestro corazón y a preguntarnos si realmente estamos viviendo una fe diferente a la cultura que nos rodea. Comprendimos que seguir a Cristo implica mucho más que asistir a una iglesia o conocer la Biblia; significa permitir que el Evangelio transforme cada área de nuestra vida.
Los tiempos de adoración fueron profundamente especiales. Pudimos experimentar la presencia de Dios de una manera muy personal, mientras elevábamos nuestras oraciones junto a hermanos que compartían el mismo deseo de crecer espiritualmente. También disfrutamos momentos de reflexión, conversaciones sinceras y tiempos de oración donde Dios habló a muchos de nosotros de maneras muy distintas.
Uno de los aspectos que más valoramos fue la oportunidad de fortalecer nuestras relaciones. Compartir las comidas, participar en las dinámicas, reír juntos y escuchar los testimonios de otros nos recordó que la vida cristiana nunca fue diseñada para vivirse en soledad. Dios nos llamó a caminar como una familia, apoyándonos mutuamente y animándonos a perseverar en la fe.
A lo largo del retiro fuimos comprendiendo el verdadero significado de ser «divergentes»: hombres y mujeres que deciden vivir conforme a los principios del Reino de Dios, aunque muchas veces estos sean diferentes a los valores que promueve nuestra sociedad. No se trata de ser diferentes por llamar la atención, sino de reflejar el carácter de Cristo en nuestra familia, nuestro trabajo, nuestra iglesia y en cada lugar donde Dios nos permita servir.
Al finalizar el retiro regresamos a casa con el corazón renovado. No volvimos solamente con nuevas enseñanzas, sino con un compromiso renovado de buscar más a Dios, fortalecer nuestra comunión con la Iglesia y vivir una fe auténtica que pueda ser vista por quienes nos rodean.
Divergente nos recordó que el verdadero cambio comienza cuando permitimos que Dios transforme nuestro corazón. Ahora el desafío continúa fuera del retiro: vivir cada día de una manera que honre a Cristo y refleje Su amor en todo lo que hacemos.









































































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