Las redes sociales y el Internet no son malos en sí, el problema es el mal uso que la gente le da. Esto ha afectado a la iglesia en lo más profundo, específicamente en la parte fundamental de la doctrina. Quienes manejan el área de mercadeo en estas redes conocen las debilidades de las personas, sus gustos y preferencias. Utilizan un algoritmo que transforma los datos que recibe en una supuesta solución para el usuario. Este comienza a recibir anuncios sobre lo que al parecer necesita, todo con el fin de que se realice una compra o se genere una adicción hacia las redes sociales. En muchas ocasiones, las personas llegan a generar un deseo por ser como otras solo porque aparentan tener una vida perfecta en sus perfiles y esto es contrario a lo que el Señor nos enseña en Su palabra, lo que hace que nos alejemos......
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