Todo hombre tiene un vacío conforme a la forma de Dios. Fuimos hechos a imagen y semejanza de Dios: “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza […] Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”. Génesis 1, 26-27. El hombre estaba unido a Dios, pero cuando pecó, se separó de Él. Y a través de la historia, podemos entender como el hombre se ha ido separado cada vez más de Dios; asimismo, la sociedad, se ha ido conformando al margen de la Palabra de Dios. A la luz de la Biblia, nuestra identidad debe estar asentada en nuestro origen, en la verdad de Dios. Y en este sentido, se hace inminente nuestro deber cristiano de resguardar ese principio, en nuestras vidas y en nuestros hijos, así como ser ejemplo y luz para......
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