El Señor demanda de sus hijos santidad. La Biblia dice: “sed santos somo Dios es santo”. Como cristianos necesitamos entender que la santidad no es una opción; es un requisito indispensable para poder ir al Padre. Iniciamos esta serie con el tema: el pecado ante los ojos de Dios. Partiremos de tres premisas. La primera: Dios es Santísimo. Así lo dicen los serafines: Santo, santo, santo (Isaías 6:3). Por consiguiente, el pecado es contrario a su naturaleza, es por definición, la afrenta a Dios. Y esto solo debería provocarnos un sentimiento: temor de Dios. Nadie, puede estar delante de la presencia de Dios con pecado. Sin santidad nadie verá a Dios. Así, dentro de una naturaleza humana trastornada por el pecado desde su origen, solamente existe una vía para alcanzar la santidad, y es Cristo Jesús. Solamente, siendo lavados por la sangre del Cordero podemos tener acceso al Padre.......
Vér más
¿Cómo podemos ayudarte?



