Dunámis – Dones
La serie titulada Dunamis se centra en la comprensión del poder sobrenatural de Dios. La palabra Dunamis proviene del griego y es la raíz de términos como “dinamita”. En el contexto bíblico, no se refiere a una fuerza destructiva, sino a un poder sobrenatural que el Señor otorga al creyente con un propósito específico: glorificar a Dios y exaltar Su nombre.
Dentro de esta serie, el estudio de los Dones del Espíritu se basa principalmente en los capítulos 12, 13 y 14 de la 1era carta a los Corintios. Estos tres capítulos forman una unidad de pensamiento que nos permite entender:
Qué son los dones (Capítulo 12).
Cuál es su fundamento (Capítulo 13 – El Amor).
Cómo deben utilizarse en orden (Capítulo 14).
El texto que encontramos en 1 Corintios 12:1-12 (RVR1960) nos dice lo siguiente:
“No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales. 2 Sabéis que cuando erais gentiles, se os extraviaba llevándoos, como se os llevaba, a los ídolos mudos. 3 Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo.
4 Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. 5 Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. 6 Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. 7 Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. 8 Porque a este es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; 9 a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. 10 A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. 11 Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.? 12 Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo”
La iglesia de Corinto era una comunidad vibrante pero desordenada. Pablo escribe esta carta como respuesta a preguntas específicas sobre la vida cristiana, las relaciones, lo lícito, los dones y la generosidad. Corinto era una iglesia que “tenía todos los dones”, pero carecía de la madurez necesaria para manejarlos, lo que generaba confusión y división.
¿Cómo interpretamos los Dones?
Para abordar el tema de los dones, es necesario entender que no toda la doctrina tiene el mismo peso. Podemos dividir la enseñanza bíblica en tres niveles:
- Doctrina Cerrada (“Puño Cerrado”):Son los fundamentos no negociables de la fe. Incluye la creencia en un Dios Trino, la encarnación de Cristo, Su vida sin pecado, Su muerte sustitutiva, Su resurrección y Su segunda venida. La salvación por gracia a través de la fe es el centro de este nivel.
- Doctrina Fundamental:Temas que nos identifican como hermanos en la fe, aunque pueda haber matices.
- Doctrina de “Puño Abierto”:Son interpretaciones sobre formas de culto, estilos de oración o prácticas eclesiales que no afectan la salvación. El uso de los dones suele ubicarse aquí, aunque para muchas iglesias es un tema de gran relevancia.
El Debate Teológico: Cesacionismo vs. Continuismo
Existen dos posturas principales respecto a la vigencia de los dones:
Cesacionismo: Sostiene que los dones “espectaculares” o reveladores (lenguas, profecía, milagros) cesaron en un momento específico de la historia. Algunos dicen que fue con la muerte del último apóstol, otros que fue con el cierre del canon bíblico (la Biblia completa). Argumentan que, al tener la Palabra escrita, ya no se necesitan estas señales. Dos de los principales representantes de estas posturas son John MacArthur, R.C. Sproul.
Continuismo: Cree que la Iglesia sigue necesitando los dones y que el Espíritu Santo continúa operando de la misma manera hoy. Algunos representantes relevantes sobre esta postura son Sam Storms y Wayne Grudem.
Nosotros como iglesia (El Olivo) nos definimos como una iglesia Continuista. No por una simple preferencia emocional o experiencia personal, sino por una convicción bíblica. Creemos que la Biblia debe moldear nuestro pensamiento y no al revés.
El argumento principal contra el cesacionismo se encuentra en 1 Corintios 13:8-12. El texto dice que los dones cesarán “cuando venga lo perfecto”. Los cesacionistas interpretan “lo perfecto” como la Biblia. Sin embargo, el texto añade que entonces “veremos cara a cara” y “conoceremos como somos conocidos”. Claramente, la Iglesia aún no ve a Dios cara a cara ni posee el conocimiento pleno que tendremos en la eternidad. Por lo tanto, mientras la Iglesia esté en la tierra y no en la presencia plena de Cristo, sigue necesitando edificación, consuelo y dirección a través de los dones.
¿Qué es exactamente un don espiritual? Es una cualidad dada sobrenaturalmente por el Espíritu Santo para edificar a la iglesia y glorificar a Jesucristo.
Es vital distinguir entre dos conceptos:
No es un talento natural: Un talento es una habilidad con la que se nace o se desarrolla (tocar un instrumento, la oratoria). Un don es una capacidad que el Espíritu otorga y que no podríamos producir por nosotros mismos.
No es para beneficio personal: Los dones no son para crear “celebridades” espirituales ni para alimentar el orgullo. Son para el “provecho” de todos (1 Cor. 12:7).
Hay diversidad en la unidad. El Espíritu es uno, pero las manifestaciones son muchas. Pablo utiliza la analogía del Cuerpo de Cristo:
* Cada miembro tiene una función distinta.
* Ningún don es superior a otro en dignidad, aunque algunos tengan más visibilidad.
* Dios reparte los dones “como Él quiere” (soberanía divina). Esto elimina la envidia y la jactancia; nadie puede presumir de algo que recibió por gracia.
La Biblia menciona entre 21 y 23 dones dependiendo de la agrupación. Algunos de los analizados en esta enseñanza son:
- Palabra de Sabiduría:Una respuesta inspirada por Dios para una situación difícil y compleja (como el juicio de Salomón).
- Palabra de Ciencia (Conocimiento):Información revelada sobre una persona o situación que no se obtuvo por medios naturales (como Pedro con Ananías y Safira).
- Fe:No es la fe para salvación, sino una confianza sobrenatural para creer por lo imposible en momentos críticos.
- Sanidades y Milagros:Manifestaciones del poder de Dios que superan las leyes naturales para sanar cuerpos o alterar circunstancias.
- Profecía:Una palabra inspirada para edificar, exhortar y consolar. En el Nuevo Testamento, debe distinguirse del canon bíblico; es una impresión divina que debe ser examinada.
- Discernimiento de Espíritus:Capacidad para distinguir si una manifestación o enseñanza proviene de Dios, del hombre o del enemigo.
- Lenguas e Interpretación:Las lenguas son un lenguaje de oración o mensaje misterioso; la interpretación permite que ese mensaje sea comprendido por la congregación para su edificación.
- Dones de Servicio (Ayuda, Administración, Enseñanza):A menudo menospreciados, pero fundamentales para que la estructura de la iglesia funcione en amor y orden.
El capítulo 14 nos muestra que el abuso de los dones ha causado heridas y confusión en la historia de la iglesia. Sin embargo, la solución al abuso no es la eliminación del don, sino su regulación bíblica.
Pablo establece que el propósito principal de una reunión pública es la edificación colectiva. Por eso:
* La profecía es preferible a las lenguas en público, porque la profecía se entiende y edifica a todos, mientras que el que habla en lenguas se edifica a sí mismo a menos que haya intérprete.
* Si no hay intérprete, el que tiene don de lenguas debe callar en la iglesia y hablar para sí mismo y para Dios.
* El dominio propio es clave: “Los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas”. No es bíblico decir “no pude controlarme” o “el Espíritu me obligó a gritar/interrumpir”. El Espíritu Santo nos da dominio propio, no descontrol.
Dios no es Dios de confusión, sino de paz. Todo en el culto debe hacerse “decentemente y con orden”. Una iglesia que se mueve en los dones bajo el orden bíblico transmite seguridad y madurez, no caos.
En el capítulo 13 encontramos el Camino más Excelente: el Amor.
El capítulo 13 de Corintios, famoso por ser leído en bodas, está en realidad colocado estratégicamente entre la explicación de los dones (cap. 12) y su regulación (cap. 14). Pablo nos dice que de nada sirve el don si no hay amor: si hablo lenguas pero no tengo amor, soy un ruido molesto (címbalo que retiñe). Si tengo profecía y fe para mover montañas, pero no tengo amor, nada soy.
Existe una diferencia crucial entre el Fruto del Espíritu (carácter) y el Don del Espíritu (servicio).
* El fruto es la medida de nuestra madurez.
* El don es la herramienta de nuestro trabajo.
El fruto es más importante que el don. Un don operando en una persona sin carácter (sin amor, sin paciencia, sin humildad) se convierte en una herramienta peligrosa que puede dañar a otros o exaltar el ego del individuo. El amor es lo que hace que el don sea efectivo y saludable.
Quisiera compartir un testimonio personal sobre mi búsqueda de los dones. Al inicio de mi vida cristiana, oraba fervientemente por un don, pero no recibí una respuesta inmediata. Dios utilizó esos años de “espera” para trabajar en mi carácter.
Antes de otorgarme un don visible, el Señor me enseñó a controlar mi manera de hablar y dejar la mentira, manejar la ira y el orgullo, cortar con relaciones y hábitos que no me convenían.
Si Dios no forma primero el fruto en el creyente, el don puede terminar en abuso. Pero si hay un carácter formado en Cristo, el don se convierte en un instrumento de bendición.
No debemos ser una iglesia que menosprecia los dones por miedo al error, ni una iglesia que abusa de ellos por falta de conocimiento. Debemos ser una iglesia que anhela los dones mejores con humildad, sigue el camino del amor como prioridad absoluta y se somete a la Palabra para discernir y ordenar cada manifestación.
Si aún no identificas tu don, no te desesperes. Concéntrate en permitir que Dios forme a Cristo en ti. Mientras creces en obediencia y servicio, el Espíritu Santo te equipará con lo necesario para bendecir al cuerpo de Cristo.
Que hoy sea el día en podamos orar con total rendición total al Señor:
* Petición de Amor: Que Dios quite toda vanidad, orgullo y deseo de ser admirado.
* Petición de Fruto: Que seamos personas de paciencia, bondad y dominio propio.
* Petición de Dones: Una apertura soberana para que el Espíritu reparta según Su voluntad (sabiduría, sanidad, ayuda, etc.) para el beneficio de la comunidad.
* Sanidad: Oración por aquellos que fueron heridos por el mal uso de los dones en el pasado, pidiendo que la Verdad de la Palabra los haga libres y renueve su confianza en el mover de Dios.
La meta final de Dunamis es que Cristo sea exaltado, Su iglesia sea edificada y el mundo vea el poder de un Dios vivo operando a través de personas humildes y llenas de amor.
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