Devocional: Amistades Intencionales – Día #4

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Amar con la verdad

Plan Devocional Día 4 de 5

Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.

Juan 15:13-14 (RVR)

Hace unos años me encontraba en una situación personal difícil, me sentía perdida, “en un hueco”, escalaba pero cada vez se hacía más y más profundo, estaba agotada y con ganas de renunciar. Un día escuché a través de personas – que conocía por poco tiempo – un mensaje revolucionario. Estas personas se acercaron a mí, dejaron su comodidad, se mostraron amigas; me hablaron con la Verdad y con amor sincero. Era evidente para mí que aunque no lo entendía, este mensaje tenía poder y había transformado sus vidas. Sin conocerme vieron mi necesidad, y aunque yo estaba dispuesta a abandonar todo, no renunciaron y no temieron en abrir sus bocas para compartir de lo que por gracia habían recibido, hasta que finalmente un día no pude resistir más, y creí en este mensaje, en el mensaje de la Salvación.

Recordando el maravilloso acto de amor que mostraron estas chicas hacia mí – porque el amar no es un sentimiento, es una acción, un gesto genuino de interés por los demás y su situación de enemistad con Dios – comencé a reflexionar en el valor tan grande de la amistad, el cual es un regalo de Dios. Vivimos rodeados de personas, a algunas de ellas las conocemos, a la mayoría quizás no, y no sabemos las situaciones que están viviendo, pero estamos seguros, de que sin Cristo, tienen una necesidad en sus vidas.

Hoy, aproximadamente cuatro años después, puedo ver atrás y darme cuenta de cómo esta Verdad, que es Jesús mismo (Juan 14:6) extendió su mano y me rescató de dónde me encontraba, sin ningún esfuerzo de mi parte. También de cómo Él usó la vida de estas chicas para darse a conocer. Esto me llevó a descubrir el valor tan grande de una amistad sacrificial. De anhelar amistades que nos muevan a amar sin condición, sin importar si las personas a nuestro alrededor son “fáciles o no” de amar, de mostrarnos amigos a quién uno necesita y admirar como Jesús mismo llega a sus vidas, los renueva en Él, no temiendo del qué dirán, sino confiando en el mensaje. Y, ¿por qué no?, al final terminar experimentando el regalo de una nueva amistad en nuestras vidas. 

Oremos:

Señor hoy te damos gracias por el privilegio que tenemos de que tú mismo nos llames tus amigos. Gracias por enseñarnos con tu ejemplo lo que significa la amistad. Te agradecemos porque has puesto personas valientes en nuestras vidas que no han temido amarnos con tu Verdad, sabiendo la necesidad que teníamos de ti. Te pedimos que sigas usándonos para reflejar tu amor a través de amistades genuinas y duraderas al mundo entero, para que tu Reino siga extendiéndose hasta tu venida. Amén.

Vanessa Zeledón


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