Devocional: El Fruto del Espíritu – Día #7

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Fe

Plan Devocional Día 7 de 9

Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra.

Santiago 1:6

Recuerdo el día en que en una cafetería en San José, mi mamá me dijo: «ore por su casa, bendígala y pídale al Señor que Él sea el centro de su familia y todos lleguen a conocerle». En esos días, nadie iba a la iglesia en mi casa. Yo había pasado varios años sin asistir a ninguna congregación, pero había crecido en el evangelio desde muy pequeña, aunque no había entendido verdaderamente el cristianismo.

Al día siguiente de la conversación en la cafetería, estaba sola en mi casa y clamé a Dios con un gemido muy fuerte (ahora entiendo que provenía de Su mismo espíritu tocando mi vida), le pedí perdón al Señor y recuerdo que dije: «en esta casa vamos a servir a Cristo, habrá luz en esta casa para las personas de afuera«, y ese día empecé a creer en las promesas que Dios ha hecho en su palabra para mí y para mi familia.

Con un esposo inconverso y muchas otras cosas en contra en ese momento; decidí que era hora de creerle al Señor y de dar un paso de fe. Empecé a orar por mi familia y encontré que podía tener paz en medio de la tormenta, y que no había porqué temer, ya Dios estaba en control de todo. Unos meses más tarde, mi esposo rindió su vida a Cristo y yo alabé al Señor porque Él cumple cuando nuestra fe trasciende y podemos ver lo que no es como si ya fuera.

Si estás en un momento de dificultad, ora con fe a tu Padre, El va a escuchar tu clamor y tu necesidad y ten por seguro que sea lo que sea que suceda, siempre será su voluntad perfecta obrando en favor de quienes le buscan con corazón sincero.

Oremos:

Padre Bueno y Perfecto, te pido que hagas crecer mi fe, que pueda yo creer en que estás en control de todo a mi alrededor, hoy quiero que quites de mi toda duda que no me permite creer que tu puedes sacarme de mi dificultad, y yo de verdad quiero creer y decido creer que tu eres mi Dios. El Dios que sostiene el mar con su mano y que prometió que estaría conmigo todos los días hasta el fin del mundo. ¡Amén!

Cindy Ortiz

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