Devocional: Mostrando Fe en mi Trabajo – Día #7

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Mi trabajo es una bendición

Plan devocional Día 7 de 7

“Entonces llegué a la conclusión de que no hay nada mejor que disfrutar de la comida y la bebida, y encontrar satisfacción en el trabajo. Luego me di cuenta de que esos placeres provienen de la mano de Dios.” Eclesiastés 2:24

En el libro «Los Billones de Rockefeller» la autora describe cómo John Rockefeller recibía semanalmente cerca de 1 millón de dólares, y a pesar de eso, diariamente no comía más que un par de cucharadas de cereal, una taza de café, una porción de fruta y algunas veces un huevo. Pesaba 45 kilos, y aún siendo el hombre multimillonario más famoso de su época, sus empleados vivían y comían mejor que él. Su vida familiar, un desastre. Su vida físca, un desastre. Su descanso diario, un desastre. Pero ¿porqué? ¿Porqué un hombre que lo tenía «todo» fue tan miserable? Su trabajo no era una bendición, se conviritío en una maldición que aparentaba bendición. La intención de Dios nunca fue que el trabajo fuera una dosis diaria de sufrimiento, sino una plataforma donde Él pueda trabajar en nosotros y a través de nosotros.

Salomón, el hombre más sabio que ha existido, en un punto de su vida convirtió el trabajo en su única razón de vida, en su todo, en su dios y perdió el norte. Comienza a plantearse dudas ¿vale la pena el esfuerzo que YO estoy haciendo? ¿Alguien realmente va a aprovechar lo mucho que YO me esforcé? Pero llega a una conclusión muy sabia, ese estilo de vida no tiene sentido, es vanidad. Lo que ÉL estaba haciendo no tenía una intención eterna, no iba a ser útil para su eternidad. «¿Quién puede comer o disfrutar de algo separado de Dios?» ¡NADIE!

El trabajo es una bendición de Dios porque Él me puso ahí con un propósito espíritual. Podemos dejar de ver nuestros lugares de trabajo como una carga o con pereza, esto a la medida en que yo quite mi mirada de mi esfuerzo o de mis resultados y me enfoco en lo que Dios está trabajando alrededor mío y en mi; por medio de mi trabajo. Paciencia, gozo, obediencia, sujeción, apender a compartir las buenas nuevas, todo lo que yo haga debe estar centrado en Dios y en lo que Él quiere de mi. «La habilidad de poder disfrutar de las cosas como comer y trabajar provienen de la mano de Dios.«

Oremos:

“Padre, perdóname porque muchas veces no he sido sabio y no he entendido la oportunidad tan grande que me das cada día de trabajar. Porque no sólo lo utilizas para bendecirme, sino que además me das la posibilidad de compartir con otros la luz que has puesto en mi vida. Enseñame, Señor, a ver adónde está obrando tu Espírtu Santo y haz de mi un instrumento útil para llevar buenas nuevas a los que estan perdidos. Forma mi carácter y mi vida a través en mi lugar de trabajo, moldea mi vida para parecerme cada día más a Cristo, y sea sólo a Cristo quien yo refleje cada vez que me vean. Dios, abre las puertas a las personas que han perdido su trabajo y hoy se encuentran en crisis, que cada uno de ellos pueda tener un encuentro el Dios proveedor que eres Tú. En el nombre de Jesús, amén.”

Ariana C.

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