Devocional: Oraciones icónicas – Día #5

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Orando por alguien distinto

Plan devocional Día 5 de 10

También pedimos que se fortalezcan con todo el glorioso poder de Dios para que tengan toda la constancia y la paciencia que necesitan. Mi deseo es que estén llenos de alegría Colosenses 1:11 NTV

Hoy vamos a empezar con unas preguntas: ¿cuál es el tema por el que más oras? y ¿quién es/son la(s) persona(s) por la(s) que más oras? Si somos sinceros, por lo general oramos constantemente por situaciones o cosas que ocupamos, desde cosas materiales y hasta cosas espirituales como dones o sabiduría. También oramos por la gente más cercana a nosotros, nuestra esposa, nuestros hijos, nuestros padres, etc. Además, existe otra audiencia que también frecuenta nuestras oraciones, personas que amamos y que no tienen a Jesús, por eso oramos por su salvación.

Me parece impresionante como la Palabra describe las oraciones que hace Pablo. Me impresiona primero porque Pablo fue usado en muchas ciudades para establecer muchas iglesias (aproximadamente 14, ¡en esa época! A pie, sin internet, sin contactos, ¡impresionante!). Él deja ver que tenía un pedazo de su corazón en cada iglesia y oraba por los miembros de esas congregaciones constantemente. Y lo segundo que me impresiona, es que Pablo siempre estaba orando por otros, no por sus propias necesidades. Pablo sabía que el Señor tenía control de sus necesidades. Por eso no se preocupaba por ellas.

Cuando vemos esas oraciones de Pablo, Él oraba para que ellos recibieran poder de Dios, paciencia, sabiduría, gozo, por su fe, por su constancia, por el crecimiento en el conocimiento de Dios, etc. Pero hoy no quiero enfocarme en el tema de la oración, sino en la audiencia. Él oraba por los constantes, los fieles, los que mostraban amor por Dios y por los hermanos (Col. 1:4, Fil. 1:5, Efe. 1:15, 1 Tes. 1:3, etc). El oraba para que ellos crecieran y se gozaba cuando esto sucedía. No era egoísta, quería verlos crecer sin importar si llegaban a saber más o menos que él, si llegaba a liderar más o menos que él, nunca los vio como competencia sino como verdaderos hermanos, amigos y compañeros.

Para cerrar, no quiero decir que como has estado orando esté mal, sino que anhelo que nuestra oración llegue a otra audiencia: nuestros hermanos constantes y fieles. Quizás no siempre oramos por ellos porque parece que no lo necesitan por su constancia y fidelidad. Pero, todos ocupamos oración (Santiago 5:16).

Termino, ¿puedes hoy (literalmente hoy, incluso ya) llamar o enviar un mensaje a una persona constate, idealmente alguien que no lo espere, y decirle que hoy vas a orar por él/ella? ¿puedes? En serio, ¿puedes?

Señor, oro para que realmente cada persona que lea esto, ore por alguno de sus compañeros. No permitas que el egoísmo, la pasividad o la vergüenza los detenga, sino que podamos decir con nuestras acciones “no me avergüenzo del Evangelio porque es poder de Dios”. Amén.

Derek Berdugo


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