Devocional: Oraciones icónicas – Día #8

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Dios no me escucha

Plan devocional Día 8 de 10

“Había un hombre llamado Jabes, quien fue más honorable que cualquiera de sus hermanos. Su madre le puso por nombre Jabes porque su nacimiento le causó mucho dolor. Él fue quien oró al Dios de Israel diciendo: «¡Ay, si tú me bendijeras y extendieras mi territorio! ¡Te ruego que estés conmigo en todo lo que haga, y líbrame de toda dificultad que me cause dolor!»; y Dios le concedió lo que pidió. 1 Crónicas 4:9-10 NTV

En estos devocionales hemos visto muchas oraciones que la Biblia registra de diferentes personas, la mayoría muy conocidas. Hoy veremos la oración de Jabes. Quizás usted se pregunte: ¿quién es Jabes?

La Biblia habla muy poco de Jabes, realmente sólo es mencionado directamente en estos 2 versículos. Entonces, ¿qué podemos decir de él? Primero, que era honorable. Dios destinó un versículo de la Biblia para decir que Jabes era honorable. ¿No te encantaría, como a mí, que la Biblia dijera eso de ti? Lo segundo es que se le dio identidad en una situación dolorosa. El nombre para la cultura hebrea era muy importante. Mientras pasaba de la niñez a la adultez, creció con este concepto cada vez que alguien lo llamaba. Y vos, ¿qué concepto te marcó? Quizás «inútil», «solter@», «divorciad@» , «fracasad@», «pobre», «feo», «tonto», etc. Pero, Jabes, hizo caso omiso a ese concepto y se ganó el título de honorable. ¿Por qué? Porque conocía lo que Dios decía de él, porque conocía a Dios, porque era un hombre de oración.

Sólo un hombre de oración oraría como oraba Jabes. En su oración reconocía quién era Dios (como el único capaz de bendecir), reconocía la necesidad que tenía de que Dios lo ayudara, sabía que ocupaba su presencia diaria y que sólo Él nos puede librar del dolor.

He escuchado tantas veces «Dios no me escucha» y siempre va asociado a dos tipos de personas. Unas que simplemente no tienen una relación con Dios, no oran, viven en pecado constante, no leen la Biblia, por lo que caminan fuera de la Voluntad de Dios. Y las segundas, porque un concepto los marcó (como a Jabes), entonces sienten poca cosa, que viven en culpa o se sienten indignos. A estos últimos quiero decirles que Jabes quizás era pequeño en la cantidad de referencias que hace la Biblia con respecto a otros personajes, pero decidió creer en Dios y cultivar una relación con Él. Aprendió a vivir de forma honorable y orar conforme a la voluntad del Señor. Y Dios no sólo lo escuchó, sino que le concedió lo que pidió.

Oremos:

Señor, oramos por aquellos que hoy se sienten pequeños e indignos. Muéstrales tu amor para con ellos. Muéstrales que estás deseoso de encontrarte con ellos, que hoy tocas a la puerta de su corazón y sólo estás a la espera de que abran. Dales la fuerza para abrir. En el nombre de Jesús. Amén

Derek Berdugo


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