Devocional: Saliendo de la Comodidad – Día #2

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Cruzando el desierto

Plan Devocional Día 2 de 5

«Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas»

1 Pedro 2:21

¿Alguna vez has tenido que tomar una decisión que sabes te va a incomodar, pero sabes que es lo correcto? Hace un tiempo debía confrontar a una persona a quien amo mucho, pues sabía que sus acciones no agradaban a Dios. Fue doloroso y las consecuencias de este acto de obediencia trajeron dificultades económicas y en nuestra amistad.

¿Se identifican con esto? Yo pasé meses luchando y preguntándome ¿Qué sentido tiene? ¿Estaré exagerando? Y; ¿si pierdo a mi amiga? Una y otra vez me encontraba frente a la Palabra de Dios, las respuestas eran claras y para cada una de esas preguntas encontraba respuestas: –Yo estaré contigo hoy y por siempre.– El que quiera seguirme, debe tomar su cruz primero, sino no puede ser mi discípulo. Lc. 14:27

Un día leyendo la historia de Moisés; entre lágrimas y gozo, recordé una enseñanza valiosa: “Para llegar a la tierra prometida, primero en necesario salir de la tierra de esclavitud y comenzar a caminar por el desierto, del resto… se encarga Dios”. Jesús mismo nos dijo reiteradamente que si queríamos seguirlo debíamos morir a nosotros mismos. 

Nunca he estado personalmente en un desierto, pero las altas temperaturas por el día y el frío por las noches, la falta de alimento y agua, las tormentas de arena, es lo primero que cruza mi mente. Entonces me pregunto, ¿Quién dijo que llegar a la tierra prometida sería fácil? Israel era el pueblo amado de Dios y aún así tuvieron que pasar por diferentes adversidades durante el trayecto; lo más triste de todo, es que muchos de ellos prefirieron en sus corazones volver a la comodidad de la esclavitud, sin valorar lo que había costado sacarlos de ahí. 

El camino que tenemos no es sencillo y aunque no se nos cobra el precio que ya Jesús mismo pagó al sufrir, ser maltratado, quebrantado y crucificado por nosotros, el apóstol Pablo es claro cuando en su carta a Timoteo le dice cómo debemos vivir: “… Ejercítate para la piedad; porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera. Palabra fiel es esta, y digna de ser recibida por todos. Que por esto mismo trabajamos y sufrimos oprobios, porque esperamos en el Dios viviente, que es el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen”. 1Ti 4:7-10. Me alienta saber que mi mayor ejemplo a seguir es Aquel quien vivió piadosamente, que entregó su vida en obediencia, esforzándose por amor. Hoy los invito también a que se reten a ustedes mismos a salir de la zona de confort, todos lo estamos en algún área de nuestras vidas y que le permitamos a Dios mostrarnos Su poder, sabiduría y gloria.

Oremos:

Gracias Señor por ser nuestro ejemplo perfecto, de cómo vivir una vida piadosa y de obediencia. Queremos pedirte que podamos identificar esas áreas de nuestras vidas donde aún no te estamos dando todo lo que tenemos, para que tú puedas venir y transformarlo. Creemos en la promesa de tu regreso, y estamos deseosos de ti, pero no queremos que nos encuentres durmiendo, sino vigilantes y siendo buenos mayordomos. Te damos gracias por el sacrificio que hiciste en la cruz y por tenernos unidos en este tiempo como cuerpo. Te adoramos y te glorificamos. En el precioso nombre de Cristo Jesús. Amén

Vanessa Zeledón

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