Devocional: Libro de Santiago – Un Reto a Nuestra Fe – Día #4

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Limpiando nuestros corazones

(Capítulo 4)

Plan Devocional Día 4 de 5

«Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.»

Santiago 4:8

El libro de Santiago inicia con una comparación entre el hombre de fe, entendido de quien es su Señor y el hombre falto de fe, quien es inconstante en todos sus caminos.  Más adelante, en el capítulo 4 habla de los deseos que hay en nuestro interior que determinan nuestro actuar y hace una fuerte reprensión a la mundanalidad; específicamente del cómo la forma de pedir vana y egoísta, evidencia que en el corazón, las personas pueden convertirse en enemigos de Dios. Luego en el versículo 8 habla una vez más a aquellos de doble ánimo y les da la instrucción de purificar sus corazones. Pero entonces, ¿Por qué el Señor es tan enfático en buscar nuestros corazones?

A lo largo de mi vida he experimentado «sequías espirituales», momentos en los que me han consumido las cosas del día a día. Y he permitido que mi relación con el Señor se vea afectada. Así es como este doble ánimo toma la forma de una guerra entre la carne y el espíritu. Es importante entender que nuestro propósito en este mundo no es otro más que agradar al Padre en todo lo que hacemos, y que todos los planes para nuestra vida que estén alejados de este principio no son más que “neblina que aparece por un tiempo y luego se va” – v. 14.

El poder sobrepasar esta guerra entre la carne y el espíritu y entregar nuestro corazón al Señor – lo más profundo de nuestro – tendrá como efecto que el hacer Su voluntad no sea una tarea más, sino nuestro deleite. El hacer la voluntad de Dios debe ser lo que nos motive a caminar cada día. Él anhela nuestro corazón.

Oremos:

Señor, eres bueno y perfecto. Grande en sabiduría y poder. Hoy dispongo mi corazón para poder ser alineado con tu propósito. Purifícame, Señor para poder cumplir tu voluntad y adorarte en obediencia y humildad. Amén.

Pablo Hernández.

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