Dios lo quiere todo

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1 de corintios 12:12-18 nos dice que la iglesia es el cuerpo de Cristo. No somos un edificio, no somos una organización, no somos un club, no somos una reunión de simpatizantes, no somos una empresa. Somos un cuerpo.

Es desgastante mirar hoy en día una iglesia de doble ánimo, llena de personas inconstantes como las olas del mar, que toman la misericordia de Dios cómo cualquier trapo sucio. Personas que hoy vienen a la reunión (culto, red, o el nombre que sea) pero la otra semana no sabemos si estarán, ya que ante cualquier pequeña incomodidad en sus vidas Dios va a quedar relegado a un segundo, tercer o décimo puesto en su lista de prioridades.

Justo antes de que comenzara el mundial de futbol tuve la oportunidad de compartir un mensaje en nuestro culto de jóvenes y me referí al compromiso. Fue bien recibido, pero a la semana siguiente al inicio de Brasil 2014 la asistencia se vio disminuida (y continuó así el mes entero).

Anteriormente escribí un artículo en el que enfaticé que la iglesia no sustituye nuestra comunión personal con Dios en casa durante la semana, sino que la complementa[1], pero es muy diferente el hecho  de saber que un culto no define nuestra relación con Dios a dejar de congregarnos ante cualquier cambio o circunstancia en nuestra vida (sea el mundial de futbol, semana de exámenes, haber terminado con el novio o novia, etc.), eso demuestra que para nosotros Dios es importante…hasta cierto punto.

Problemas actuales, problemas constantes

Esta inconstancia y falta de compromiso se dan usualmente por los mismos problemas.

Persistimos en guiarnos por nuestras emociones, pero Dios no es una emoción ni un reflejo de ellas. Respecto a esto:

“Si su vida espiritual depende de los puntos altos o bajos de sus emociones, su confianza como creyente se bamboleará de un lado para otro como un barco en un mar tempestuoso. Muy pocas cosas son tan poco confiables en esta vida como la manera en que nos sentimos de un día para otro. Por eso nuestra fe debe tener su fundamento en una entrega firme de la voluntad, en una vida de oración y en un cuidadoso estudio de la biblia.”[2]

Muchas personas en la iglesia son “cristianas” cuando desean o sienten serlo. Con relación a esto Gálatas 5:17 nos dice:

 “Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.”

Muchas veces no vamos a sentir obedecer a Dios, esto es así de simple, es por eso que debemos decidir con nuestra voluntad obedecer a Dios.

Por otro lado, algunas denominaciones y predicadores enseñan que Dios es una experiencia extrasensorial o algo que se siente “cómo una corriente eléctrica” o alguna otra forma. No dudo que Dios se mueva sobrenaturalmente, pero ¿qué pasa cuando no es así? Cosas como “hoy no sentí a Dios en la alabanza” o “no me siento para adorar” son  frases totalmente almáticas y anti bíblicas, pero aún así son constantes en la iglesia de hoy, ¿Acaso si no sentimos algo significa que Dios no estuvo? Entonces ¿Qué pasa con la promesa de que si dos o más nos reunimos en su nombre él estará allí? (Mateo 18:20).

David escribió los salmos (usualmente la referencia de adoración, aunque claro está que no es la única en la biblia) en momentos de calma, de persecución, de guerra, de paz, angustia, triunfo, derrota y en toda circunstancia que un humano pueda vivir. La adoración no se define por una emoción o lo que sentimos, o más exactamente “las expresiones emocionales pueden ser poderosas, pero no son una prueba de que Dios está verdaderamente en el asunto”[3] 

Por otro lado somos cristianos hasta que el pastor nos dice algo que no nos gusta. Estoy claro que ha habido ocasiones en que algunos pastores se salen de su papel y planean controlar a las personas, pero obviamente estamos hablando de que un pastor (líder, papá/mamá, discipulador, amigo, etc.) están para guiarte  a ser como Cristo, eso implica correcciones y disciplina como nos dice Hebreos 12.

“El que dice que permanece en Él, debe andar como Él anduvo” 1 Juan 1:6

Si no cuidamos esto podemos caer en ser el tipo de personas de las que Pablo habla en Tito 1:6 que “Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra.”

Somos inconstantes porque nos guiamos por nuestros sentimientos y porque somos rebeldes de corazón.

¿Qué nos pide Dios?

  1. Fruto:

“Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis.” Mateo 7:19-20.

No podemos ser cristianos y no dar fruto. El fruto es el exceso de vida de una planta, así mismo nuestro fruto debe ser la abundancia de Dios en nosotros. Si no tenemos fruto esto significa, simple y llanamente, que no tenemos una relación con Dios. ¿Han cambiado tus hábitos, tus palabras, tus costumbres?

Usualmente creemos que cuando una persona pasa al frente del altar, llora, se revuelca en el piso o habla en lenguas, es que está realmente llena del espíritu de Dios, pero el fruto no se mide de esa forma. El fruto es la santificación, es decir ser cada día más como Cristo. Y cuando lo analizamos es muy claro, llorar, lanzarse al suelo o hablar en lenguas son cosas que pueden fingirse, pero la obra del espíritu de Dios de ser como Cristo es imposible de fingir.

Dios no nos dice que midamos a las personas por sus argumentos, sus títulos o de donde provengan, sino por el fruto. ¿Hay fruto en ti? Es tiempo de que dejes de decir que eres cristiano y que comiences a ser como cristiano.

  1. Tiempo:

Efesios 5:15-16 enseña que debemos aprovechar el tiempo, no como necios, sino como sabios. Usualmente se dice que si queremos conocer las prioridades de una persona miremos como utiliza su tiempo, y yo personalmente creo que esa afirmación es cierta.

Mateo 6:21 dice que “Donde está vuestro tesoro, allí está vuestro corazón”. ¿Cuánto tiempo dedicas a estar con Dios?, es así de simple. Esa cantidad de tiempo dice que tan importante es Dios para ti, ¿duele verdad? Pero es cierto.

Algo que he tratado de enseñar cuando tengo la oportunidad de hablar ante nuestra congregación es que Dios quiere pasar tiempo con cada persona, y esto es algo que personalmente me costó aprender. Mi temperamento me ha hecho ser una persona muy diligente siempre para cumplir con cada responsabilidad que se me ha asignado, siempre he sido partidario de la responsabilidad y el trabajo duro.  Desde luego, había trasladado ese punto de vista a mi vida de oración. Esto hacía que mi tiempo de oración fuera algo en mi lista de “cosas por hacer”, una tarea más. Debía cumplirlo si quería que Dios me usara, y aunque eso es cierto, nunca antes disfruté tanto mi tiempo de oración hasta que entendí que Dios simplemente quiere estar conmigo (y contigo). Dios no quiere que oremos por cumplir un requisito o rito, Dios es un Dios relacional y el desea tener una relación contigo, quiere que lo busques “confiadamente” (Hebreos4:16) y desde luego, como cualquier relación, se necesita invertir tiempo en ella.

 

  1. Un corazón enseñable:

“Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; Enséñame tus sendas. Encamíname en tu verdad, y enséñame,Porque tú eres el Dios de mi salvación;En ti he esperado todo el día.” Salmo 25:4-5

 

Una oración común es pedirle a Dios que nos muestre sus caminos y que nos guíe. Desde luego está bien pedir eso, lo malo es no ser enseñables cuando Dios viene a mostrarnos lo que le pedimos y nos corrige, porque te tengo una noticia: la mayoría de las veces Dios tiene que corregirnos para mostrarnos algo. Dios nos corrige como a hijos (Hebreos 12). Y la otra cara fea de esa noticia (depende de cómo lo mires) es que Dios utiliza personas para enseñarnos.

 

He conocido personas que simplemente no reciben ninguna enseñanza de alguien más. Creen que son suficientemente inteligentes o santos cómo para no ser corregidos o enseñados. Sencillamente eso es el fundamento para una dura caída. Una de las razones por la que Dios decidió usar el modelo de “iglesia” es precisamente porque El usa a las personas. Muchas ocasiones he enseñado que “Dios quiere usarte” y es cierto, pero también quiere usar a los demás, y si, quiere usarlos para bendecirte a ti también. Te lo voy a decir de una manera muy simple: si no te dejas enseñar, estás limitando tu crecimiento espiritual. No dejes que el orgullo te quite las bendiciones que Dios desea darte.

 

  1. Compromiso

 

Jesús no prometió una vida perfecta y sin problemas. Jesús advirtió a sus discípulos que sufrirían persecución y vituperio. ¿Qué diferencia tenemos nosotros con los  doce apóstoles? Ninguna. Somos discípulos igual que ellos y debemos tomar nuestra cruz y seguir a Cristo. [4]

Las enseñanzas de prosperidad y facilidad que algunos movimientos cristianos, dan a las personas expectativas falsas sobre seguir a Cristo. Repugnantes conductas como las de ir de fiesta y al día siguiente presentarme en la iglesia “porque Dios me perdona” son la constante de la iglesia actual. Los pastores prefieren predicar medio evangelio con tal de tener sus iglesias llenas (lo que provoca mayores cantidades de diezmos claramente).

Dios nos llamó a dar todo, no una parte.

Hace unos meses comencé a leer el libro “Jesus Freaks” (Locos Por Jesús) el cual trata sobre los testimonios de los mártires en épocas recientes. Debo decir que los que comenzó cómo una buena lectura comenzó a revolverme el estómago. Ver las vidas de estos hombres y mujeres que dieron (y aún dan) sus vidas por Cristo. Hombres y mujeres torturados en los países comunistas (en años recientes) por no negar a Cristo. Niños musulmanes torturados, familias separadas, asesinatos y prosecución, todo porque decidieron ser fieles a Cristo. Mientras eso sucede, mientras hombres y mujeres mueren para no negar a Cristo, aquí muchos lo niegan cada noche ante sus amigos, lo niegan ante una noche de fiesta, lo niegan ante sus compañeros.

Dios no quiere lo que puedas decir o escribir. Dios no quiere saber a cuantos cultos has ido. Dios te quiere a ti, quiere tu vida, te quiere a ti mismo como ofrenda. Es tiempo de que dejes todo lo demás de lado, y le entregues todo a Dios.

 

 

[1] https://iglesiaelolivo.com/volver-a-la-presencia-de-dios/

[2] James Dobson, “Cuando lo que Dios hace no tiene sentido”

[3] John MacArthur, “Fuego Extraño”

[4] https://www.youtube.com/watch?v=_ftcgJVU45s


Comentarios

  1. Matías Flores Gonzales : marzo 6, 2017 at 10:41 am

    La Iglesia cristiana el Olivo, ofrece material muy valioso, que sirve mucho para la edificación espiritual de las personas creyentes. ¡Que dios les bendiga estimados hermanos!

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