Caminando en una vida de propósito
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Caminando en una vida de propósito

Existe un dicho que escucho mucho entre la gente que es “Vive la vida, sólo se vive una vez”. Aclaro, esta frase es egoísta, impulsiva y carece de objetivo, además es totalmente contradictoria a la Palabra de Dios:

“y el que quiera entre vosotros ser el primero, será vuestro siervo; así como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos.” (Mateo 20:27-28)

Las personas que lo fomentan se dan la “libertad” de hacer lo que les dé la gana sin pensar en consecuencias o propósito. Sí, en algún momento algunos envidiamos eso y queremos complacer nuestra carne ya que la oferta se ve tentadora. Sin embargo, conforme pasamos los años vemos la mano de Dios en nuestras vidas (el fruto de la obediencia) y concluimos que no necesitamos nada más que Él. Ahí es cuando comprendemos que la verdadera vida inicia cuando entramos en el plan de Dios.

¿Por qué es importante conocer el propósito de mi vida?

La razón es para que no seamos de las personas que viven viendo cómo pasan los días, vivir por vivir, subsistir. Un día, ya mayores, volveremos a ver diciendo: “Ya pasó”. ¿A qué venimos a la tierra?

Yo llegué al camino de Dios poco tiempo después de preguntarme “¿Es esto todo?” Y al conocerlo y amarlo siempre quise servirle. Todo lo que hacía quería hacerlo para él. Y sí, me equivoque muchas veces, quizás más que la mayoría, pensando/razonando como llegar a cumplir con el propósito de Dios para mi vida. Ha sido un proceso largo, de años buscando agradarlo en todos mis caminos y espero llegar al final de los días a la presencia de Dios y ver al que ama mi alma a la cara y preguntarle ¿hice bien?

Hoy los reto a que nos hagamos la pregunta: ¿Para qué vivo? “Para tener a mis hijos, casa, dinero, ministerio”… ¿ese no es tu propósito?

Hoy quiero ayudarte a que conozcas tú propósito en Dios, porque entonces vas a vivir pleno y sabiendo que mientras respiras, cada cosa que hagas afectará el mundo natural y espiritual.
Si buscas ser profesional, pregunto ¿para qué?

Buscas casarte, pregunto ¿para qué?, ¿para ser feliz? Una persona está lista para casarse cuando está lista para vivir para hacer feliz a otra persona (alineados en propósito).

Todos tenemos propósito; no podemos levantarnos y ver qué pasará. Si decides que hacer con tu vida, la vida lo va a decidir por ti.

Necesitamos conocer la voluntad de Dios para nuestra vida. Acaso, ¿querés terminar como Sansón? Sansón se perdió. No cumplió su propósito, su muerte no está asociada a sus capacidades y ese no era el final planeado. Hubo una mujer que lo logró engañar y perdió su propósito. Cuando tenemos claro para qué estamos en esta tierra, no habrá nada ni nadie que nos aparte de eso.
¿Algo te distrae hoy?

¿Cómo conozco el propósito de mi vida?

Primero me gustaría establecer una base clara y fundamental, “la manera más confiable en que Dios habla es a través de la Biblia”. Dios quiere revelarse a sus hijos por medio de su Palabra. La Palabra en este caso va a servir como una guía para que podamos tomar decisiones sabias. Cada enseñanza, cada historia, cada registro, cada versículo que aparece en las escrituras está ahí por una razón; esta es la manera en que Dios nos enseña a tomar decisiones.

Pero, sé que muchos se están preguntando ¿por qué mi trabajo? ¿Cómo se con quién hago negocios y con quién no? ¿Qué estudio? Estas preguntas no vienen en la Biblia. Es importante saber que tenemos libertad de escogencia o libre albedrío, y para escoger bien debemos aprender a escuchar al pastor.

Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco y me siguen; y yo les doy vida eterna y jamás perecerán, y nadie las arrebatará de mi mano. (Juan 10:26-27)

Encandilado por las luces de la religiosidad y el humanismo

Espero que al meditar en esta palabra y al hablar de “un gran propósito” no seamos religiosos o humanistas pensando en que eso implica naciones, multitudes, fama, dinero, nombre, poder o cualquier otra cosa contraria a las enseñanzas de Cristo. Con esto no quiero decir que no existan personas llamadas a predicarle a multitudes sino a que debemos aprender a medir propósitos como hombres y mujeres espirituales. Lo que es grande para Dios no necesariamente es grande para el mundo, pero en Él es sumamente importante que seamos obedientes “sus caminos son mayores a nuestros caminos”. Algunos ejemplos que nos muestra la Palabra:

  • María, su propósito era ser madre de Jesús.
  • Abraham, debía salir de su casa.
  • José, ser un buen trabajador.
  • Jesús, su propósito era morir en una cruz y resucitar para salvarnos. “porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido.” (Lucas 19:10)

Buscando propósito

Si quieres buscar tu propósito te invito a que pongas mucha atención.
No hay nada peor que atrasar la promesa por buscar hacerla humanamente. Uno de los principios es el siguiente: Está lo natural que nosotros hacemos, y lo sobrenatural que Dios hace. Hay una parte que Dios va hacer y una parte que tú vas hacer.

Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. (Génesis 2:15)

Dios hizo un huerto para el hombre, lo estableció, le dio una posesión. Lo puso ahí para que lo labrara y lo guardara.

Dios creó el huerto, y dijo: “Voy a poner al hombre en él, mi voluntad es que lo labre, que lo haga fructificar”. Y Adán tenía que conocer ese propósito, porque imagínese que un día amanezca y diga: “¿Para qué vine? ¿Qué estoy haciendo aquí? Estaría viviendo por vivir. Sin embargo, Dios le hizo saber cuál era el plan de Dios para él.

En términos generales, Dios tiene el mismo plan para ti, para que fructifiques (des fruto para lo que fuiste sembrado).

Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.

Dios le hizo entender cuál es su voluntad y esperaba que actuara y caminara en base a eso. Dios le dio una voluntad al hombre. La pregunta que nos hacemos todos es: “Si sabías que el hombre no debía de tomar de ese árbol del bien y del mal, ¿por qué lo pusiste en el huerto?”. Dios lo puso porque yo debo comprender que él no me obliga a amarlo, no me limita, me dio la voluntad para escoger entre lo bueno y lo malo, y esa voluntad sigue actuando hasta el final de los días. Él dijo: “De todo puedes tomar menos de esto”. Esto quiere decir que Dios me dio la libertad de hacer todo lo que quiera, pero no puedo hacerlo todo, porque no todo me conviene.

Nuestra vida terrenal tiene un inicio y un final. Debemos comprender que todos nuestros actos tienen circunstancias que están relacionadas con todo lo que a diario vivimos. El día de hoy estás cosechando lo que sembraste en los últimos años. Entonces, es importante conocer la voluntad de Dios para cada uno de nosotros, porque mientras la conozca, voy a saber qué tengo, qué soy, a dónde llegar, qué obtener de la vida, cómo Dios ha planeado todo, los tiempos en que las cosas van a suceder, y cuando venga un tiempo de adversidad, no habrá nada que te pueda apartar del objetivo para lo cual Dios te preparó.

Nosotros fuimos diseñados para hacer lo que Dios dijo que debíamos hacer, fuimos hechos de tal manera que lo que vamos hacer es algo para lo cual Dios nos preparó y nos hizo de esa manera. En el Edén, ellos conocían la voluntad de Dios, pero decidieron estar fuera de ella. En ese momento, los planes para sus vidas cambiaron, en el momento que pecaron. Cada vez que pecamos, debemos estar conscientes que el rumbo de nuestra vida puede cambiar. Dios comenzó haciendo a un hombre y a una mujer, les hizo saber sus planes, pero desde que ellos pecaron, en su misericordia Él se dedicó a restaurar la vida de ese hombre y mujer, y de las generaciones siguientes.

¿A dónde estás llevando tu vida? ¿Has leído donde dice: “Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo”? Debo alinear mi voluntad con la del Padre, que la voluntad de Dios se establezca en la tierra como en el cielo. No todos lo hacemos, y muchas veces desconocemos la voluntad de Dios para nosotros. ¿Dónde estamos? ¿Adónde vamos? ¿Qué va ser de tu familia? ¿Sabes la voluntad de Dios para tus hijos? ¿María sabía la voluntad de Dios para Jesús? ¿Los padres de Sansón sabían la voluntad de Dios para su vida? Sí la sabían. ¿Sabía Abraham sobre la voluntad de Dios para Isaac? Sí.

Mi intención de esto es que salgas con la inquietud de saber qué quiere Dios de ti. Quiere que seas un buen padre, un buen hijo, un buen trabajador, pero hay más que eso, porque has pasado ciertas circunstancias en la vida que te han preparado para cumplir el propósito que Dios quiere para ti. No llegues al momento de terminar tu vida en la tierra sin haberlo cumplido.

Dios quiere tratar eso con nosotros, pero lleva un proceso. ¡Qué triste, qué lamentable sería que todos los que estamos aquí y hemos creído en Dios, sólo sepamos que vivimos por vivir, que fue suficiente tener una esposa, un hogar, unos hijos! Y la voluntad de Dios, ¿dónde queda? ¿Sabe por qué no buscamos la voluntad de Dios? Porque estamos muy tranquilos como vivimos y aguantando, jalando la carreta. No estamos para eso, estamos para hacer que aquí en la tierra se cumpla la voluntad del cielo.

¿Sabías que uno de los propósitos que tiene para tu vida es que en tus generaciones se marque un antes y un después? ¿Sabías que tú estás para romper herencias generacionales, que se rompa la maldición de pobreza, de escasez, de hechicería, de idolatría en tu generación? ¿Sabías que es esa persona que determina el futuro de ahí en adelante? Dios escogió a un Abraham para levantar una generación entera. Dios decidió llevar a cabo Su Plan por medio de nosotros, involucrarnos en ese plan. ¿Por qué Dios escogió a un hombre para que de ahí descendiera buena parte de la humanidad? Y si Dios te escoge a ti, Él escoge. Él tiene muchos llamados, pero algunos son escogidos.

Hoy Dios viene a traer propósitos. Rinde tu voluntad a su propósito

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