Quienes hemos formado parte de un equipo o hemos ejercido algún liderazgo sabemos que su fortaleza está en cuán unido se encuentre. Una individualidad puede sobresalir, pero la unidad de todo el conjunto produce una fuerza mayor. Nosotros también somos parte de un equipo: el equipo del Señor. Él nos convocó, nos llamó, nos apartó y quiere usarnos. No solamente nos llamó a la Iglesia, el cuerpo de Cristo, sino también a una iglesia local, a nuestra familia y a los espacios donde nos ha colocado. La fortaleza de cada equipo está en la unidad que tengamos. ¿Qué es un líder y qué es un equipo? En Romanos 12:6-8, Pablo habló de los dones que recibimos de Dios e incluyó la responsabilidad de presidir con diligencia. El liderazgo es un don, una dádiva y un regalo del Señor. No todos ejercemos la misma función, pero todos debemos desarrollar cualidades......
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