El libro de Nehemías pareciera ser muy histórico, pero es bastante espiritual. La reconstrucción del muro no fue solo física; el Señor tenía un propósito detrás de lo que estaba sucediendo. Israel estaba en uno de sus peores momentos: dividido, invadido, con Jerusalem, el templo y sus muros destruidos, y un pueblo marcado por el exilio, la esclavitud, el llanto y la separación familiar. La situación de Israel también nos habla a nosotros. Dios es tardo para la ira y grande en misericordia, pero muchas veces enfrentamos las consecuencias de habernos alejado de Él y de buscar lo malo. Nehemías aparece unos 160 años después de la destrucción de Jerusalem. Al enterarse de la condición de la ciudad, recibe un llamado que nace del dolor: Nehemías 1:3-4 (RVR 1960): “…. y el muro de Jerusalem derribado, y sus puertas quemadas a fuego. Cuando oí estas palabras me senté y......
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