Vivimos una época de asedio constante contra la figura del padre. Existe un plan deliberado para debilitarnos, pues se sabe que, si el padre cae, la familia se desmorona, alejándose del diseño de paz y amor que Dios estableció. Lamentablemente, la sociedad actual ha desvirtuado el liderazgo familiar, promoviendo la imagen de un padre ausente y desconectado de su hogar. Esta crisis se refleja en cifras alarmantes: para el 2024, casi un 42% de los nacimientos en Costa Rica no registraron el nombre del progenitor. El impacto de este vacío es profundo. Según el New York Post, una buena relación con el padre eleva al 73% la probabilidad de que los hijos desarrollen una fe sólida en Cristo. En contraste, la UNICEF advierte que la ausencia paterna expone a los hijos a la vulnerabilidad económica, la deserción escolar, la delincuencia y las adicciones. El papel del padre es determinante......
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Ejerciendo la autoridad como padres
Como creyentes hemos recibido el mandato de discipular. Aunque no todos seamos padres naturales tenemos la responsabilidad de una u otra forma de ser padres espirituales para muchas personas. Las...
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