Devocional: Consejos Prácticos para Jóvenes – Día #3

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Plan devocional Día 3 de 8

“Trata a las mujeres mayores como lo harías con tu madre y trata a las jóvenes como a tus propias hermanas, con toda pureza.” 1 Timoteo 5:2

Cómo interactuamos con las demás personas, dice mucho de nosotros. Queramos o no, las personas se fijan mucho en cómo nos relacionamos con los demás. En este versículo hay dos frases claves que cualquier joven debe tener en cuenta al tratar a una mujer, ya sea en la universidad, en el trabajo, en la iglesia o cualquier entorno social:

1.“…como lo harías con tu madre”: En mi casa, a pesar de la confianza tengo con mi mamá y el cariño que le tengo, aún así, yo entiendo que tengo que respetarla porque es mayor que yo y sigue siendo una autoridad. Si alguien llegara a mi casa, yo esperaría que saludara a mi mamá, que sonría, que sea amable, que le hable con respeto (no como si le hablara a su amigo de toda la vida). Esta debería ser nuestra actitud siempre con una profesora, nuestra supervisora, las madres de mis amigos, etc. Tal vez sea muy fácil dar el ejemplo con alguien conocido, pero que tal si es alguien desconocido en la fila de un supermercado o en el bus y además es una situación incómoda. ¿Merece esa señora el mismo respeto que mi mamá? Sí. Es parte de ser íntegro en donde sea que estemos.

2.” …como a tus propias hermanas, con toda pureza”. Entre hermanos siempre uno pelea mucho, esta no fue la excepción con mi hermana, cuando estábamos más jóvenes. Aún así, yo la amo, quiero lo mejor para ella y estoy dispuesto a ayudarla y defenderla pase lo que pase. ¿Por qué? ¡Porque es mi hermana y es mi familia! Hombres: está bien tener amigas, crear amistades sanas,  y eso no puede involucrar bromas “inocentes” pero ofensivas, chistes de mal gusto, hacerlas sentir incómodas con miradas inapropiadas, comentarios con doble sentido o inclusive contacto físico innecesario buscando algo más. Si alguien le hiciera todo eso a mi hermana, yo me sentiría molesto honestamente. Más bien, me gustaría que alguien fuera amable con ella, que puedan conversar sanamente. ¿Por qué? Porque eso dice mucho de la otra persona. Yo en mi vida he practicado esto y he hecho amistades increíbles que ahora las considero mi familia.

Jesús fue siempre considerado en la manera que trataba a su mamá y con personas como Marta y María que lo acompañaron en su ministerio. En vez de verlas por debajo del hombro, las honró y tenía respeto. Jesús sabía que la gente se fijaban en Él y Él daba el ejemplo en todo. Eso es lo que tenemos que hacer, ser el ejemplo de cómo Jesús transforma nuestra manera de relacionarnos con los demás.

Oremos:

“Señor Jesús, gracias porque todos los días tengo la oportunidad de impactar la vida de alguien más, porque puedo hacer la diferencia dando ejemplo de lo que tú has hecho en mi vida cuando hablo y comparto con alguien más. Ayúdame a siempre tener la actitud correcta y aprender a tratar a los demás como me gustaría que trataran a las personas que yo amo para que así conozcan el amor de tuyo. ¡Amén!”
Joseph B.
25 años, 8 años de ser cristiano, 6 años sirviendo en la Iglesia.

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