Devocional: Mostrando fe en mi trabajo – Día #1

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Humildad y servicio, una constante en el trabajo

Plan devocional Día 1 de 7

“Sean humildes, amables y pacientes, y bríndense apoyo, por amor, los unos a los otros.” Efesios 4:2

Nuestros jefes y compañeros de trabajo son quizás de las personas con las que más interactuamos durante el día. La mayoría nos hemos topado con jefes difíciles y compañeros a los cuales no les agradamos o no nos agradan. Servir y ser humildes con personas que amamos y sabemos que nos aman, es fácil, e incluso podría decir que es algo que “nace”. Sin embargo, cuando nos toca servir a personas con las cuales no nos llevamos, o estar en situaciones donde debemos dejar nuestra comodidad, es otro tema. Nos enfrentamos a nuestro orgullo, justicia propia, soberbia y egoísmo, porque ¡qué difícil es quedarse más tiempo en el trabajo para ayudar a ese compañero a corregir un error, ser amable con la compañera que te habla grosero, aceptar la corrección de alguien que no es tu jefe, hacer algo para “lo que no te contrataron”, ayudar a ese compañero que nunca te ayuda, tener paciencia para enseñar o comprender a un jefe estresado!

Desde que entré a mi trabajo me encontré con estas situaciones y el Señor me confrontó. La Palabra nos enseña a ser compasivos y humildes (1 Pedro 3:8), servir a los demás (Marcos 9:35) y tratar a otros como queremos ser tratados (Mateo 7:12). Siendo sinceros, tener un corazón humilde y de servicio en el trabajo está lejos de ser fácil. Hemos dejado que las actitudes, acciones y situaciones “injustas” dicten como debemos reaccionar. Escogemos aplicar una “justicia propia” y olvidamos la misericordia del Señor con nosotros. Siendo Jesús el primero en ser humilde y servirnos sin nosotros merecerlo, es en esos momentos donde debemos ser intencionales recordando esa misericordia, que nuestro trabajo muchas veces es usado para moldear nuestros corazones a la imagen de Cristo y también, siendo de influencia para que otros conozcan de Él. La humildad y el servicio deben ser una constante en nuestra vida laboral y no la excepción para cuando “nos nace”.

Le parece si oramos:

“Señor, te damos gracias por tu amor y misericordia, por nuestro trabajo y el privilegio que nos das día con día de ser tu instrumento, oramos para que siempre pongas en nosotros un corazón humilde y de servicio por otros, que nos recuerdes que todo lo que tenemos es por gracia, ayúdanos a someter nuestras emociones en obediencia a Cristo, pedimos que tu salvación llegue a las personas que no te conocen en nuestro trabajo y que bendigas a cada uno de nuestros compañeros y jefes. ¡Te amamos!, en el nombre de Jesús. ¡Amén!”

Gloriana F.

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