Devocional: Oraciones icónicas – Día #2

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Orando frente al enemigo

Plan devocional Día 2 de 10

“Oh Dios nuestro, ¿no los vas a detener? Somos impotentes ante este ejército poderoso que está a punto de atacarnos. No sabemos qué hacer, pero en ti buscamos ayuda” 2 Cronicas 20:12 NTV

Hace unos dos días me llamaron de la agencia de mi vehículo a decirme que las bolsas de aire tenían un problema de fábrica y no funcionaban. Me hice dos preguntas, la primera fue: ¿cómo saben?, pero la segunda pregunta y la verdaderamente importante fue: ¿en qué y en quién confío? ¿y si hubiese tenido un accidente? Hay tantas cosas en las que, de un modo u otro, ponemos nuestra confianza: doctores, choferes, pilotos, máquinas hechas por hombres, incluso en nosotros mismos. Es impresionante como confiamos en cosas y personas totalmente imperfectas.

Hoy vamos a aprender de la poderosa oración que realizó el Rey Josafat de Judá. Un ejercito mucho más grande y poderoso que el de Judá se acercaba a la ciudad para destruirlos, no había forma humana de evitar una guerra destinada al fracaso. Josafat, desesperadamente, busca la guía de Dios. Reúne el pueblo en el lugar destinado para eso y empieza a orar en humildad (diciendo «somos impotentes»), recordando quién era Jehová («fuerte y poderoso» y cómo muchas veces lo había demostrado) y finalmente, pidiendo su ayuda.

Por medio de un profeta, el Señor les habla diciendoles: «salgan de su refugio, marchen hacia ellos, y no se preocupen porque yo les daré la victoria y ustedes no harán nada». Si eres como yo, humanamente tratarías de resolverlo (posiblemente arruinándolo), pero conociendo lo que Dios dijo ¿qué harías? ¿confías, haciendo nada, dándole el control? Frente al enemigo (ansiedad, dolor, soledad, temor, deudas, conflictos…) ¿saldrías de tu refugio confrontándolo y gritando: «voy a ver la victoria, voy a ver la victoria, la batalla es tuya Señor»?

El pueblo empezó a adorar, celebrar antes de la batalla y a primera hora salieron porque cada uno de ellos se decían «sé como terminará». Confiaban en Jehová, no era la primera vez, los había librado muchas veces y lo hará otra vez. Si nunca has leído este capítulo de la Biblia, creo que tenés una idea de cómo será el final.

Oremos (y si estás frente a enemigos, lee y ora esto en voz alta):

Señor, en humildad reconozco que te necesito, genuinamente necesito tu guianza. Decido no confiar más en mi mismo, ni agradarme a mi mismo, no vivir en mi propia prudencia, sino confiar en Ti, en tu Palabra, en tus caminos y actuar en obediencia para agradarte. Frente a mis enemigos y antes de la batalla, TE ADORARÉ. En fe y obediencia camino y por eso estoy seguro pues mi confianza está en Ti Jehová. Amén.  

Derek Berdugo

Por último, ¡adóralo hoy! ¡Qué esta oración sea real en tu vida!


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