Devocional: Oraciones icónicas – Día #4

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Confesar en vez de reclamar

Plan devocional Día 4 de 10

“Oré al Señor mi Dios y le confesé: «¡Oh Señor, tú eres un Dios grande y temible! Siempre cumples tu pacto y tus promesas de amor inagotable con los que te aman y obedecen tus mandatos; pero hemos pecado y hemos hecho lo malo. Nos hemos rebelado contra ti y hemos despreciado tus mandatos y ordenanzas.” Daniel 9:4-5 NTV

Si me preguntan como describir a Daniel yo diría «pureza e integridad frente a la adversidad». ¡Qué ejemplo! Ni enfrentando la muerte negó al Señor, sino que lleno de amor y gozo enfrentaba todas las pruebas. Siempre oraba en el secreto, pero también en lo público (Daniel 6:10). Esto demuestra el corazón de Daniel.

En el libro La Obra Comple de C.H. Spurgeon el cita (mi traducción):

«Creo firmemente que, cuanto mejor sea el carácter del hombre, y cuanto más gozo del Señor tenga en su propio corazón, más capaz será de tener empatía y comprensión; y, probablemente, más tendrá. Si tienes espacio en tu corazón para la alegría sagrada, tienes igual espacio para el dolor santo».

Charles Spurgeon

En resumen, entre más me relaciono con el Señor, más me lleno de gozo; entre más me lleno de gozo, más reconozco mi necesidad de Él; entre más necesidad de Él, más empatía y comprensión por otros; entre más empatía y comprensión, más me duelo por ellos (incluso cuando me atacan o se burlan), mi reacción es ver ¡cuánta necesidad de Dios tienen!

Daniel se acerca al Señor siendo perseverante en oración, permaneciendo íntegro y con una total actitud de humildad. Podríamos decir que prácticamente con derecho a quejarse de lo malo que era Israel, pero en lugar de reclamar se une para confesar. Daniel no se queja como muchos lo hemos hecho:

– Señor, ¿cuándo vas a cambiar a mi papá/mamá/hermano?
– Señor, si mi pastor/iglesia hiciera esto diferente, yo les dije…
– Señor, esto es culpa de mis discípulos, yo se los advertí…

La forma en que me acerco a Dios demuestra mi corazón para con Él. La oración de Daniel utiliza palabra como hemos pecado, hemos hecho lo malo, nos hemos rebelado, hemos despreciado. El verdadero intercesor tiene un clamor inclusivo porque, lleno de amor y empatía, está consciente de la condición y petición de otros. Cada avivamiento a través de la historia ha ido acompañado de una búsqueda insaciable de Dios (conciencia de nuestra necesidad) y de confesión de pecados (conciencia de nuestra condición delante de Su Santidad).

Oremos por la persona que tengamos en mente, por el que esté más alejado o por el que creamos que está más necesitado. ¿Ya lo tienes en mente? Ahora sí, oremos:

Señor, oro por _______, sé que te ha fallado y quizás está lejos de Ti. Te pido que, como yo estuve lejos de Ti y me buscaste, como yo pequé contra Ti y me perdonaste, que le busques y lo perdones. Tráelo de regreso a tu presencia y a tu casa.

Padre, levanta intercesores que derramen su corazón por otros. En el nombre de Jesús, amén.

Derek Berdugo


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