Devocional: Oraciones icónicas – Día #7

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Nunca es tarde

Plan devocional Día 7 de 10

Entonces Jonás oró al Señor su Dios desde el interior del pez y dijo:«En mi gran aflicción clamé al Señor y él me respondió. Desde la tierra de los muertos te llamé, ¡y tú, Señor, me escuchaste!” Jonás 2:1-2 NTV

¿Qué tan tarde es tarde?

¡Qué fuerte! Es muy duro llegar a la presencia de Dios quebrado, dolido, saber que le fallé, saber que Él fue bueno y fiel y fallarle.

Creo que todos los que amamos al Señor nos debemos identificar con esta oración de Jonás. Dios nos busca, nos llama, nos da un propósito. ¿Cuál es nuestra reacción a esto? A veces, huimos igual que Jonás. Huimos cuando nos sentimos incapaces, huimos cuando anteponemos nuestras prioridades egoístas, huimos cuando hacemos nuestra voluntad y no la suya, huimos cuando nos gana la pereza, huimos cuando es más el orgullo que la humildad, etc.

Nuestra desobediencia trae consecuencias. Para Jonás fue el ser tragado por un pez. Y pasó tres días y tres noches ahí. Sin embargo, en medio de ese proceso tan complicado y desesperante, en el cuál él entró por desobediencia, Jehová preservó la vida de Jonás. Esto no solo lo hizo volverse a Dios y orar en medio de la prueba (igual que Pedro cuando dijo «a quién iré», Juan 6:68), sino que aprendió que Dios nunca lo desechó (a veces ocupamos que un pez nos trague para reaccionar). Aunque pensemos que es tarde, ¡Dios nunca llega tarde!

Si cometiste un error, ora, arrepiéntete y ¡vuelve a Dios! El Señor no desprecia un corazón quebrado y humillado (Salmos 51:17). Su gracia y misericordia se manifiesta en medio de la desesperanza. Tres días estuvo Jonás desesperanzado hasta que la Salvación llegó, tres días estuvo el mundo desesperanzado con la muerte del Hijo de Dios, hasta que la Salvación llegó. ¡Jesús resucitó!

Oremos:

Señor, perdónanos porque quizás en estos días te hemos fallado. En ocasiones caminamos en sentido contrario a tu Voluntad y te pedimos perdón y volvemos a Ti. Quizás hoy en medio de la prueba debemos recordarnos «¿a quién iré si sólo Tu tienes palabra de vida?» ¡Tu nos perdonas y nos restauras! ¡Cuánto nos amas! Gracias Señor. En el nombre de Jesús. Amén

Derek Berdugo

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