Devocional: Promesas de Dios – Día #1

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El Señor proveerá

Plan Devocional Día 1 de 6

“Joven fui, y he envejecido, Y no he visto justo desamparado, Ni su descendencia que mendigue pan.” Salmo 37:25

Una de las partes más increíbles de las promesas de Dios, es que siempre ante nuestros ojos y mente finita, parecen promesas “imposibles”. No tenemos idea de cómo, ni cuándo van a suceder y muchas veces creemos que nunca llegarán e incluso algunas requieren obediencia y esfuerzo. Abraham es un ejemplo de este sentir, el Señor le prometió descendencia y un hijo a pesar de la edad de él y la de su esposa (Génesis 15), la promesa no solo tardó en llegar y requirió obediencia, sino que Sara creyó que era ¡imposible!, siendo sinceros creo que yo también lo hubiera creído.

Cuando tenía como quince años, mis papás decidieron por razones personales, que nos iríamos a vivir a la casa de mi abuelita (la mamá de mi papá). A pesar de que en un inicio ella y mi mamá tenían una relación bastante buena, los años de convivencia fueron difíciles, y recuerdo orar al Señor por un lugar adonde vivir. Al inicio oraba con un corazón un poco incrédulo debido a las circunstancias económicas que enfrentaba mi familia. En alguno de mis momentos de oración recuerdo que el Señor puso muy fuerte en mi corazón “…no he visto justo desamparado, Ni su descendencia que mendigue pan.” Salmo 37:25, ese día decidí descansar en esa promesa del Señor y confiar en lo imposible. Después de un tiempo de espera, el Señor cumplió y nos bendijo con un nuevo lugar adonde vivir.

Dios no solo cumple sus promesas, sino que nos enseña durante el proceso de espera. Algunas forman nuestra paciencia, nos asombran, moldean nuestro carácter y nos llenan de gozo. Sé que hay muchas promesas que aún no vemos cumplidas y estamos en la espera, pero ¿y si decidimos aferrarnos a quien hace real las promesas?, podremos confiar que fiel es el que prometió.   

Oremos

Señor, te damos gracias por la oportunidad que tenemos de conocer tus promesas y verlas realizarse en nuestra vida, te pedimos que nos enseñes a esperar confiados en Ti y no en la promesa, perdónanos si hemos dudado o pecado contra Ti en la espera, oramos para que obres en nosotros y sobre todo hagas tu voluntad en nuestras vidas, agradecemos por tu gracia y amor inagotable. Te amamos, en el nombre de Jesús, ¡Amén!.

Gloriana Fernández

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Comentarios

  1. Johans Badilla Hernández : junio 4, 2020 at 3:08 pm

    Recuerdo que pasé tres años sin poder ver a mi hijo, sin poder ni tan siquiera llamarle, tres años sin poder ni tan siquiera escuchar su voz sin poder tener acceso a saber nada de él. Oré a Dios cada día por el y por la oportunidad de poder estar a su lado,oré para que Dios hiciera el milagro. Un día en compañía de un amigo camino a casa después de una reunión de la iglesia (miércoles) un buen amigo me dijo: «y si tal vez, Dios no ha podido hacer que suceda porque no se lo haz entregado de corazón, por más que le hayas orado?»… Ese día oré de la manera mas sincera al Señor y le dije: «que sea en tu tiempo no en el mio». Después de eso, una amiga me repetía continuamente: «vas a ver que confiando en Dios, verás de nuevo a tu hijo y vas a estar con él en su graduación».
    La conversación con mi amigo, fue un miércoles en octubre, para el 12 de diciembre yo estaba abrazando a mi hijo el día de su graduación de sexto grado.
    Dios es fiel y su tiempo es perfecto, solo que a veces somos nosotros mismos quienes no lo dejamos trabajar.

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