Milagros que suceden en la cruz
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Milagros que suceden en la cruz

¿Cómo enfrentamos como cristianos la muerte?, como creyentes hay dos tipos de cristianos, el cristiano nominal, es decir, el cristiano de título y el cristiano que verdaderamente vive una vida transformada por Jesús.

Una vida transformada consiste en una vida que ha sido tocada, una vida que no vuelve a ser la misma, no vuelve atrás; las viejas prácticas ya no están, es una a vida revolucionada y hay un cambio total, el Señor empieza a trabajar en todo lo malo que hay nosotros, sanando y transformando cada área.

¿Cómo esta nuestra relación con el Señor?, hace poco falleció un hombre de Dios quien unos años atrás realizó una cruzada en un parque conocido del país, fue impresionante ver cuánta gente recibía al Señor, recibía la sanidad, las personas llegaban en silla de ruedas y se iban caminando y ser testigo de eso fue increíble.

Este hombre, hace algún tiempo hizo un video acerca de la muerte y del poco tiempo que le tocaba. En el video explicaba cómo, cuando tenemos a Cristo, la muerte simplemente es la separación de nuestro cuerpo, donde el cuerpo deja de ser, pero nuestro espíritu en el momento en que nuestro cuerpo deja de respirar y el corazón de latir, pasa inmediatamente a estar en medio de la presencia de Dios y para nosotros como cristianos nos debería dejar de dar temor la muerte y más bien deberíamos empezar a gozarnos, porque lo mejor está por venir, el mejor tiempo de nuestra vida no es durante la vida en la tierra, es después de esa vida donde va a venir nuestro mejor tiempo.

Conforme vamos creciendo en edad empezamos a meditar más en la muerte, cuando perdemos a una persona cercana, meditamos mucho acerca de la importancia de muchas cosas como la unidad familiar, la importancia de resolver los asuntos en la vida, en no guardar enojo ni rencor, pero principalmente meditamos en ¿qué va a pasar con nosotros cuando el Señor nos llame?, porque hay una certeza absoluta que nuestro cuerpo, joven o viejo, todos, llegara el día en que nuestro cuerpo deje de funcionar y vamos a ser llamados.

Mucha gente piensa que no hay nada, pero hemos escuchado de como personas que se hacen llamar ateos, que no creen en nada, menos en Dios, han doblado sus rodillas y clamado cuando un dictamen negativo viene a alguien que ellos aman, reclamarle a Dios ¿porque Dios?, sácame de esto, la razón es porque nadie sabe lo que va a pasar después de la muerte. ¿Cuál es nuestra perspectiva cristiana?

Mateo 27:51-56 nos dice: “Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron”. En el momento en que el velo del templo se rasgó en dos refleja, literalmente cuando el Señor murió en la cruz por nosotros y lo que sucedió fue increíble. Siguiendo con el capítulo dice “y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos. El centurión, y los que estaban con él guardando a Jesús, visto el terremoto, y las cosas que habían sido hechas, temieron en gran manera, y dijeron: Verdaderamente éste era Hijo de Dios. Estaban allí muchas mujeres mirando de lejos, las cuales habían seguido a Jesús desde Galilea, sirviéndole, entre las cuales estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo.”

Las señales poderosas fueron la norma en la vida de Jesús, desde su nacimiento, su vida y su muerte estuvieron marcadas por la norma de su vida, los milagros prodigios y señales apuntaban a que verdaderamente Jesús no era un hombre cualquiera. Jesús era un hombre al cual, el viento, la tierra y el mar le respondían. La autoridad que estaba en Él realmente podía evidenciar que Él no era un hombre, sino era Dios revestido de hombre y la autoridad que se movía en Él a través de las señales y que siguieron la muerte de la cruz.

Mateo registró que en medio de la muerte de Jesús, de las doce del día a las tres de la tarde aproximadamente, el cielo se oscureció, algunos teólogos científicos dicen, que fue un eclipse, sin embargo podemos concluir que ese momento registrado por Mateo era la tierra gimiendo, el Creador manifestando el dolor que Él tenía por su hijo, que estaba muriendo en la cruz, la manifestación de la tierra mostrando el poder de Su Creador para con Su Hijo. Se oscureció la tierra en medio de ese lugar y después en el momento cuando el Señor muere, Mateo testifica de varios acontecimientos milagrosos.

El primero fue el velo roto, la Biblia habla del diseño que el Señor le dio a Moisés para construir el templo, el diseño involucraba tres áreas: los atrios, que eran el patio, la parte de afuera, el lugar Santo y el lugar de adentro. Había un velo que dividía el lugar de más adentro donde la presencia de Dios descendía y los otros lugares, en este lugar llamado el lugar Santísimo, sólo una persona al año podía ingresar con el sacrificio de sangre que se había hecho para la expiación de los pecados del pueblo y ese sumo sacerdote sólo podía ingresar si él estaba totalmente libre de pecado, de lo contrario iba a ser fulminado por la Presencia de Dios.

Este velo, que era una tela gigante, era del tamaño de las puertas y las puertas tenía un tamaño de 20 m, quiere decir que ese velo media al menos 20 m, podemos imaginarnos 20 m de tela que separaban el lugar Santo del lugar Santísimo. Este velo dividía lugares no sólo físicamente, sino dividía en esencia un lugar donde estaba la presencia de Dios del lugar donde estábamos todos nosotros, la santidad de Dios reflejada en ese lugar y el pecado no se mezclan.

Dios no va a tocar áreas de nuestra vida con pecado, tiene que haber arrepentimiento, un temor Santo para que podamos ver manifestado a Dios, muchas personas claman, le preguntan al Señor ¿por qué no te muestras en mi vida, en mis hijos, en mi familia, en mi matrimonio?, sin embargo, la primera pregunta que nosotros deberíamos de hacer es: “Señor, ¿será que mi casa está llena de pecado y por eso Tú no estás ahí?, ¿será que mis manos están llenas de sangre?”

Muchas veces vamos a reclamarle a Dios sin entender lo que nosotros estamos haciendo para separarnos de Él, porque nuestras acciones son las que producen esa separación, el Padre nos ama, quiere tener una relación con nosotros, quiere recibirnos de brazos abiertos, pero el Señor no se mezcla con el pecado porque su naturaleza santa y el pecado no van de la mano.

La Biblia, nos enseña a través de hechos visibles cómo funciona el mundo espiritual, nos muestra con acciones físicas como se ve el mundo espiritual para que nosotros podamos entenderlo. En el momento que el cuerpo del Señor se rompió, en ese mismo instante se rompe el velo. en Hebreos 10:19-20 nos dice: “Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne”

 Con este versículo podemos llegar a entender la dimensión de lo que acabamos de leer, pero si viéramos en el Antiguo Testamento el pacto, no podríamos tener ningún tipo de relación con Dios, nadie podría entrar, solo el sumo sacerdote, vendría a informarnos lo que el Señor quiere, pero nosotros no tendríamos acceso, nuestras oraciones nunca serían respondidas, podríamos leer la Biblia, pero ningún fruto saldría de nosotros, y no tendríamos acceso al Padre, sin embargo lo que Jesús vino a hacer, vino a romper su cuerpo para que la relación entre nosotros y Dios pudiese llevarse a cabo.

Hay cristianos que tienen años en la iglesia, leen la Biblia, pero la mayor pregunta que debemos hacernos es – ¿conocemos verdaderamente a Dios, le hemos entregado nuestra vida a Cristo?, la mayoría responderán que sí, a pesar de que en su vida personal y vivencial, Dios no les habla, han leído la Biblia, pero ignoran y no han tenido una relación verdadera con Dios. Muchas veces llegamos a creer que el problema es la iglesia o la religión o cualquier problema que exista, también pensamos que Dios no nos quiere hablar porque somos malos, empezamos a poner excusas, pero la realidad es que quizás estamos viviendo una religión, una religión en el sentido a una costumbre, hacemos un conjunto de acciones, pero las acciones no nos llevan al Padre, Cristo nos lleva a Él.

ada de lo que hagamos nos puede llevar a Dios, sino que cuando entramos en Cristo, y estamos en Él, y le entregamos nuestra vida total y completamente a Su Gobierno, es cuando verdaderamente entramos en Él, teniendo así acceso al Padre donde nuestra relación empieza a cultivarse. No podemos leer la Biblia para adquirir conocimiento, nuestra intensión debe ser decirle al Señor: “transfórmanos, cámbianos, háblanos, dispón nuestros corazones y forma un corazón humilde para que nosotros reaccionemos a Tu Palabra”.

Al hacer esto no importa lo que tengamos o si es la primera vez que leemos la Biblia, tenemos seguridad de que Dios va a empezar a tocar nuestra vida y vamos a empezar a tener una relación con el Señor. El Señor nos va a empezar a restaurar, pero no a través del pastor o del líder, sino va a ser Dios mismo hablando con nosotros.

Es importante saber que no importa cuántas prédicas escuchemos, cuantas veces vayamos a la iglesia o cuanto anotemos, nada puede suplantar una sola palabra de la boca del Señor para cada uno de nosotros, no hay nada más valioso que cuando el Señor nos ha hablado una palabra directa en nuestra vida, no volvemos a ser los mismos, nos transforma totalmente en un segundo, salimos siendo otra persona, porque la palabra de Dios directa al corazón del hombre es transformadora.

Dios quiere trabajar en nosotros, quiere tratar con aquellos que se disponen a escuchar Su Palabra. El rompimiento del velo es una invitación continua a tener acceso siempre al Padre, siempre tendremos acceso al Padre, no importa cuantas veces nos hayamos equivocado, y que no seamos merecedores, la Biblia dice que si pudiéramos resumir la Biblia en algo sería en “amarás al Señor tu Dios con toda tu mente, con todo tu corazón, con todas tus fuerzas y todo tu ser”.

Hacer eso todos los días de nuestra vida, es imposible para nosotros, todos fallamos, cuando muchas veces no le damos el control de nuestras decisiones al Señor, le fallamos con una mala actitud, con nuestro corazón y con el pecado que hay en nosotros. Nunca vamos a lograr ese acceso al Señor por nuestras fuerzas, pero Jesús compró una forma, nos dio acceso y abrió el camino, Jesús es El Camino, tenemos que ir a Cristo y encontrarnos con Él.

Hay que ser transformados por el Señor, en Hebreos 10:21-22 dice “y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura, pero no podemos ir a la Él como nos dé la gana, debemos ir en sus condiciones. A veces nos acercamos a Él en función de lo que nosotros necesitamos, poniéndole condiciones, nosotros hacemos esto y tu Señor has aquello, pero si tenemos a Cristo lo tenemos todo lo que necesitamos de aquí para el resto de nuestra vida, todo lo que necesitamos ya se nos fue dado en Él, si lo tenemos a Él, lo tenemos todo, no ocupamos nada más.

Debemos ir a Él en sus términos, y Sus términos son obediencia, santidad, su palabra, perseverancia meditar y el entrar, ser fuerte, continuar, levantarme, crecer y meditar en Él. Como humanos muchas veces cometemos el error de meter a Dios en nuestra mente finita, creemos que Dios debería ser y moverse de esta o aquella manera en la iglesia y conforme crecemos en el Señor empezamos a estructurarnos aún más, nos acostumbramos y dejamos de ser quebrantados por su presencia y nuestra relación empieza a apagarse, cuando deberíamos estar alimentándonos y nos preguntamos ¿por qué pasa eso? y es porque el Señor abre y rompe nuestra mente, cambia nuestra forma de pensar y nosotros vamos y volvemos a nuestra vieja forma de pensar.

El lugar donde estaba el Templo, donde hoy en día sólo les quedó el muro de los lamentos, los sacerdotes vieron a Cristo, vieron el temblor, el cielo apagarse, a Jesús morir, escucharon o vieron a Cristo resucitado y de igual forma decidieron ir otra vez al velo, cocerlo y volverlo a subir.

¿Cuántas veces no hacemos hecho lo mismo? viene el Señor, abre nuestra forma de pensar, cambia nuestra perspectiva, nuestra religiosidad, tal vez el Señor nos dice póstrate en medio de la oración o híncate, levanta las manos o salta o gózate, pero en nuestra mente sigue estando la forma vieja de pensar y no permitimos que el Señor actúe poderosamente y nos transforme, en cambio vamos a cocer la vieja herida, cociendo otra vez la vieja forma de pensar.  Es lamentable ver que el Señor quiere darnos libertad, gozo y paz, pero nosotros al seguir con la misma forma de pensar, estamos exactamente igual.

El segundo milagro, el temblor y el rompimiento de piedras. Hay diferentes posturas sobre este acontecimiento; se dice que este fue tan fuerte que partió las piedras en dos y que fue el terror manifestado del gobierno del enemigo para la victoria que íbamos a tener en Cristo Jesús.

La segunda postura dice venía un nuevo tiempo donde Dios iba dominar, en Romanos 8:21: “porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios”; era la tierra anticipando el dominio de Dios.

Hay una tercera postura, relacionada al momento en que el Señor le da las tablas de la Ley a Moisés. Dice la Biblia que también hubo un temblor impresionante, el cual levantó al pueblo y era un mensaje de Dios diciéndoles – Yo quiero tener una relación con ustedes, estas son mis condiciones – y a través de ese temblor el Señor empieza a levantar al pueblo para que el pueblo pudiese ver las condiciones de como Dios El Creador nos quiere a nosotros.

Es impresionante saber que el Creador de todo quiere tener una relación con nosotros; somos tan insignificantes, ¿como Dios quiere tener una relación con nosotros?, el que puso el sol, el cielo y las estrellas, el que abre su boca y las galaxias salen, quiere tener una relación con nosotros, ese mismo Creador de las tablas de la Ley, la tierra empieza a temblar y por medio de la Ley, Dios les decía a ellos que, a través del cumplimiento de la ley, Dios se manifestaría en ellos.

 Cristo murió, hubo un temblor, podemos suponer que fue El Creador, otra vez hablando, diciendo – ya no necesitan hacer nada, ya no es a través de las tablas de la ley, mi Hijo murió, les doy acceso, la condición es caminen en Cristo y pueden tener una relación conmigo -.

El tercer milagro, el más difícil, la Biblia narra esto en el versículo 52 “y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron” – Y se abrieron los sepulcros – al imaginarnos esa parte de la Palabra, es difícil de creer, si nos ponemos a pensar, como era la época, cuando alguien fallecía, en ese tiempo ponían los cuerpos en cuevas, las cuevas tenían piedras gigantes y las piedras eran las que evitaban el acceso a los sepulcros.

Ese temblor que rompió piedras y montañas, nos podemos imaginar a las piedras realmente moviéndose, pero eso es parte de la obra que Cristo hace en el verdadero creyente, porque el verdadero creyente cuando el Señor toca su vida, la piedra que guarda la podredumbre que todos andamos que muchas veces no queremos sacar y que todos tenemos ahí guardado, parte de la obra que el Señor hace es que la piedra se quita para darnos libertad.

Lamentablemente no todos deciden salir y mucha gente llega a Cristo, pero decide voluntariamente tener un montón de cosas guardadas, a pesar de que la piedra se quitó, donde ya no hay razón para guardar enojo, rencor y pecado, el Señor proveyó libertad.

Es tiempo de recibir esa libertad y salir, eso fue lo que produjo el Señor y muchos cuerpos de santos que habían dormido se levantaron, esto es realmente impresionante gente que había sido muerta se estaba levantando, en el versículo 53 dice “y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de Él, vinieron a la santa cuidad, y aparecieron a muchos”, este versículo nos muestra que primero resucitó el Señor, primero tenía que ir Él.

El Señor movió la piedra y cuando Él se levantó de entre los muertos venciendo la muerte, el pecado, el dolor, la tristeza, el desánimo y la enfermedad, cuando Él se levantó, después de eso, vienen los demás, este es un mensaje profético de lo que va a suceder con nosotros.

El poder de Dios es tan increíble que hace que lo muerto cobre vida. Si hay una razón para temblar es darnos cuenta que tuvimos la oportunidad de tener un encuentro personal y transformador con Cristo y huimos de Él. Si no estamos en Cristo nunca estaremos con Él, pero si estamos en Cristo, inmediatamente nos vamos con Él.

14-Mar-21
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