Jesús nuestro descanso – Pausa a nuestras agendas
EL DESCANSO FUE CREADO POR DIOS
Esta serie nos recuerda la importancia de ir a Cristo, aprender a descansar y reposar en Él. Dios estableció el descanso desde Génesis y nos dejó ese modelo para que también aprendamos a descansar.
Marcos 2:23-27, RVR1960, nos dice: “Aconteció que al pasar él por los sembrados un día de reposo, sus discípulos, andando, comenzaron a arrancar espigas. Entonces los fariseos le dijeron: Mira, ¿por qué hacen en el día de reposo lo que no es lícito? Pero él les dijo: ¿Nunca leísteis lo que hizo David cuando tuvo necesidad, y sintió hambre, él y los que con él estaban; cómo entró en la casa de Dios, siendo Abiatar sumo sacerdote, y comió los panes de la proposición, de los cuales no es lícito comer sino a los sacerdotes, y aún dio a los que con él estaban? También les dijo: El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo. Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo”, dándonos una perspectiva más amplia del significado del descanso en Cristo.
Dios también lo establece al pueblo de Israel cuando les da la Ley con los 10 mandamientos en Éxodo 20:8-11, RVR 1960 y nos dice: “Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; más el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó” para recordarnos que “santificarlo” significa apartarlo para Él, para el propósito de Dios.
¿EL SABBAT APLICA PARA NOSOTROS HOY?
La respuesta debe buscarse a la luz de toda la Biblia. El Antiguo Testamento no debe leerse de una manera fundamentalista o tomando todo literalmente fuera de su contexto. Para entender el Sabbat debemos distinguir entre ley moral y ley ceremonial.
La ley moral comprende reglas de conducta basadas en la santidad de Dios. Es atemporal, universal y aplica a todos. La ley ceremonial comprende rituales, tradiciones y aspectos relacionados con el sacerdocio y la cultura de Israel; es provisional y específica.
Sobre el Sabbat existen dos perspectivas. Una entiende que es ceremonial: fue dado a Israel y apuntaba proféticamente a Cristo. Por eso, nuestro descanso no consiste simplemente en dormir más, sino en aprender a descansar en Jesús, entrar en Su presencia y reposar en Aquel que trae paz en cualquier temporada.
Si hemos puesto nuestra fe en Jesús, debemos vivir lejos de la ansiedad y el estrés, confiando en que Dios tiene el control de cualquier situación o prueba. Descansamos en Su soberanía y santidad.
La otra perspectiva entiende el Sabbat como ley moral porque Dios lo estableció desde la creación, antes de la ley mosaica, y porque fue apartado para Dios. El predicador considera que tiene elementos de ambas perspectivas, aunque entiende que ya no es obligatorio guardar el Sabbat como mandamiento ceremonial. Sin embargo, permanece la obligación moral de aprender a descansar.
EL PROBLEMA: NO SABEMOS DESCANSAR
La pregunta entonces es: ¿realmente descansamos? A muchos nos cuesta. Dios nos llama a aprender a reposar física, pero principalmente espiritualmente. El descanso es un regalo de Dios y una oportunidad para derramar nuestra confianza en Él.
La historia de Marcos 2 muestra que los discípulos no estaban cometiendo una transgresión según la Escritura. Deuteronomio permitía que una persona que caminara por un campo pudiera tomar fruto para subsistir. El problema estaba en que los fariseos habían colocado capas sobre la ley de Dios, agregando interpretaciones y tradiciones humanas.
Llegaron a establecer reglas como considerar trabajo caminar cierta cantidad de pasos o incluso desatar un nudo. De esta manera, aquello que Dios había dado como descanso terminó convirtiéndose en una carga.
RADICALIDAD NO ES LEGALISMO
Aquí aparece una diferencia importante: ser radical y ser legalista no son lo mismo. Cuando una persona decide caminar en integridad delante de Dios, puede ser señalada como fanática o exagerada, especialmente en una sociedad cuyo estándar de santidad es bajo.
Pero Dios nos mandó a todos a caminar una vida radical, porque la Biblia en Mateo 16:24 (NTV) nos dice, “Si alguno de ustedes quiere ser mi seguidor, tiene que abandonar su propia manera de vivir, tomar su cruz y seguirme” y también Lucas 9:62 (NTV) dice “El que pone la mano en el arado y luego mira atrás no es apto para el reino de Dios”.
La radicalidad consiste en procurar santidad y escoger a Jesús por encima de todo. Un esposo radical escoge agradar a Jesús y seguir la Biblia; una madre radical escoge a Jesús por encima de sus hijos. Cuando Cristo está en el centro, eso termina fortaleciendo el matrimonio, la familia, las amistades, el liderazgo y aun el trabajo.
Ser radical no significa ser perfecto. Significa que, aunque caigamos, nos levantamos y seguimos intentando agradar a Dios con todo nuestro corazón, mente y ser. También implica que nuestras redes sociales, negocios y decisiones reflejen que nuestra confianza está puesta en Dios.
¿QUÉ ES SER LEGALISTA?
Ser legalista es agregar cargas, temas o principios que la Biblia no dice ni demanda. Es vivir por tradiciones humanas, por lo que alguien dijo o por opiniones personales, y después imponerlas a otros.
El legalismo aparece cuando, por arrogancia ante el proceso que Dios ha realizado en nosotros, exigimos a otros que estén al mismo nivel de nuestro proceso y comenzamos a señalarlos. No debemos confundir esto con la responsabilidad de edificar a un hermano cuando vemos una falta de integridad.
La responsabilidad es señalar lo que dice la Palabra de Dios, pero debemos juzgar con el juicio correcto de la Escritura y no desde nuestra opinión. Primero debemos sacar la viga de nuestro propio ojo. Podemos expresar una convicción, pero no imponerla a los demás cuando la Biblia no la impone.
Esto nos lleva a examinarnos: ¿realmente somos radicales o, pensando que somos radicales, nos hemos convertido en legalistas?
JESÚS ES SEÑOR DEL DESCANSO
Jesús utiliza el ejemplo de David para confrontar el orgullo de los fariseos. David, siendo fugitivo y teniendo hambre, comió los panes destinados a los sacerdotes. Jesús les recuerda que ellos conocían ese relato, pero preferían criticar a los discípulos que no conocían antes que cuestionar el caso de David.
Marcos 2:27-28 (RVR1960) declara: “El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo. Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo”.
El título Hijo del Hombre tiene una importancia profunda. Jesús no solamente está hablando de una naturaleza humana; está identificándose con aquel anunciado en Daniel, a quien se le daría dominio, gloria y reino.
Daniel 7:13-14 (RVR 1960) nos dice “Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo del hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido” indicándonos claramente que habrá un día donde habrá dominio completo, gloria y honra de Aquel al que nosotros le hemos entregado nuestras vidas. Después de que vino, desde ese día y por la eternidad, dominio completo de Cristo, del Hijo de Dios, y nosotros eternamente con Él.
Esto confronta nuestra tendencia a decirle a Dios cómo deberían hacerse las cosas. Muchas veces incluso acudimos a la Biblia buscando justificarnos, en vez de someternos al dominio de Aquel que tiene toda autoridad.
EL DESCANSO NO ES NO HACER NADA: ES HACER EL BIEN
Marcos 3:1-6 (RVR 1960) presenta la segunda historia asociada al Sabbat y nos dice: “Otra vez entró Jesús en la sinagoga, y había allí un hombre que tenía seca una mano. Y le acechaban para ver si en el día de reposo le sanaría, a fin de poder acusarle. Entonces dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate y ponte en medio. Y les dijo: ¿Es lícito en los días de reposo hacer bien; salvar la vida, o quitarla? Pero ellos callaban. Entonces, mirándolos alrededor con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y la mano le fue restaurada sana. Y salidos los fariseos, tomaron consejo con los herodianos contra él para destruirle”.
Jesús pregunta si es lícito en el día de reposo hacer bien o hacer mal, salvar la vida o quitarla. Luego sana al hombre. El problema de los fariseos era que habían convertido el descanso en una regla que impedía hacer el bien.
El verdadero problema no era que Jesús estuviera quebrantando el Sabbat. Lo realmente grave era que ellos estaban utilizando el día santificado para planear cómo acusarlo y destruirlo. Jesús vio la dureza de sus corazones y experimentó enojo santo y profunda tristeza.
El descanso, entonces, no significa simplemente no hacer nada. El descanso que Dios da tiene como propósito nuestro bienestar y nos permite acercarnos a Él, recibir de Él y hacer el bien.
DEJAR LAS CARGAS Y VOLVER A LA PRESENCIA DE DIOS
El llamado final es a dejar las cargas, pecados, dureza y orgullo. El descanso es un regalo que Dios nos dio por gracia. Por eso debemos aprender a descansar y no autodestruirnos trabajando día y noche, creyendo que nuestra vida depende únicamente de nosotros.
Necesitamos sacar tiempo para ir a la casa de Dios, semana a semana, volver a conectar con Él y aprender a entrar en Su presencia. Dios no necesita nada de nosotros; Él ya nos dio todo. Cuando vamos a Él, reconocemos que necesitamos permanecer conectados con Él.
Cuando empezamos a tomar decisiones sin orar, hacemos planes sin llevarlos al Señor o retenemos los dones que Él mismo nos dio, estamos confiando en nuestras propias fuerzas y conocimientos. Estamos actuando como si fuéramos mejores administradores que Dios.
Por eso, no debemos juzgar a los fariseos como si fueran diferentes de nosotros. También podemos caer en orgullo, pensar que somos superiores y creer que lo que hacemos o somos es mejor que los demás. Todos necesitamos la gracia, presencia, descanso, reposo, sanidad y respuestas de Dios.
GUIAR A OTROS SIN IMPONER NUESTRAS CARGAS
No nos corresponde imponer nuestra opinión sobre quienes están en un proceso diferente. Nuestra responsabilidad es guiar a las personas a la Palabra de Dios. Si la persona acata o no, es responsabilidad de ella.
Si queremos ver transformación, debemos orar por ellos. Las buenas iglesias son aquellas que, mediante la oración, ayudan a que muchas personas sean transformadas a la imagen del varón perfecto que es Jesús. Solo el Espíritu de Dios puede transformar un corazón duro en un corazón suave para Él.
La invitación final es a examinar nuestro propio corazón: si estamos descansando realmente en Jesús, si estamos confiando en Su soberanía, si hemos convertido el regalo del descanso en una carga y si estamos imponiendo a otros cosas que Dios no les ha impuesto.
Jesús es nuestro descanso. El llamado no es simplemente a detener nuestras actividades, sino a reposar en Él, reconocer Su autoridad y confiar en que Él sabe cómo hacer las cosas. El descanso nos recuerda que nuestra vida no depende exclusivamente de nuestro esfuerzo, conocimiento o control.
Que podamos dejar las cargas, abandonar el orgullo y el legalismo, escoger una vida radical de santidad y volver continuamente a la presencia de Dios. No para cumplir una lista de reglas, sino para vivir conectados con Cristo, quien es Señor del descanso.
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