Parábolas de Jesús: El buen samaritano
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2009

Parábolas de Jesús: El buen samaritano

Muchas personas conocen la parábola de Jesús sobre el buen samaritano, pero realmente pocos la entienden. Es común escuchar frases como “usted es un buen samaritano” y entendemos esto como un halago que hace referencia a que la persona es amable o bondadosa. Sin embargo; ese no fue el mensaje de esta palabra, no es sobre ayuda o justicia social. El significado real de las parábolas de Jesús está escondido para aquellos que son discípulos de Cristo.

Lucas 10:21 nos dice “En aquella misma hora Jesús se regocijó en el Espíritu, y dijo: Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó.” El Señor enseña cosas maravillosas del Reino de Dios con estas parábolas.

Y Lucas 10:23 se nos enseña: “Y vuelto particularmente a los discípulos, dijo: Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis: Porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron.”

Las parábolas de Jesús pueden ser consideradas las expresiones más directas de Jesús hacia sus discípulos sobre el Reino de Dios el cual es incomprensible para el mundo, para aquellos que rechazaron y persiguieron al Señor, incluso para mucha gente hasta el día de hoy. Los no creyentes a través de la historia han creído que son historias simplistas, sin embargo, la Biblia no tiene nada de simplista, nuestra fe, es una fe inteligente y perfecta.

Esta parábola no trata sobre un hombre bondadoso, es un mensaje muy profundo que trata sobre salvación. ¿De qué sirve ayudar a una persona o darle de comer si van a pasar una eternidad sin Dios? Estas acciones no están mal, son parte de nuestra fe, pero hay temas más importantes y para el creyente este mensaje debe ser clave.

Muchos estudiosos antiguos de la palabra de Dios e inclusive iglesias hoy en día llegaron a conclusiones alegóricas y místicas, que no son correctas pues creen que se trata de justicia social, que se roza con el socialismo del Siglo 21 y el marxismo. Esas teorías son muy peligrosas porque todo este movimiento socialista y comunista ha sido de los peores enemigos de la iglesia por muchos años.

En Lucas 10 25-37 encontramos esta parábola, la cual parece una historia sencilla acerca de ayuda al prójimo, un samaritano que ayuda a un hombre que está en problemas.

Existe una interpretación antigua de unos hombres que se hacen llamar los orígenes, después de los padres de la fe y ellos concluyen con esta interpretación que ese hombre era Adam, Jerusalén era el paraíso, Jericó es el mundo, los ladrones las fuerzas demoniacas, el sacerdote de la ley, el samaritano Cristo, las heridas son desobediencia, el animal el cuerpo de Cristo, la posada es la iglesia y el regreso al samaritano es la segunda venida.

Parece increíble, pero es incorrecto, son conclusiones que no dice la parábola. Juan Calvino dice “esta interpretación pierde por completo la idea principal y fundamental de nuestro Señor”.

La Biblia no es alegórica, no contiene nada místico o asuntos escondidos para descifrar con numerología e interpretaciones modernas acerca de esto.

Tener conciencia social, ayudar a los demás está bien y agrada al Señor. Sin embargo; toda parábola que nos enseña la Biblia trata de salvación, de algo más profundo, eterno, perfecto e importante que la ayuda social. Las cuarenta parábolas del Señor son teológicas y doctrinales, pero no tienen sentido para que aquellos que rechazan la verdad.

Jesús mismo siendo el Hijo de Dios se sentó uno a uno y les enseñó la verdad del reino de los cielos.

Lucas 10:25 nos dice “Y he aquí, un doctor de la ley se levantó, tentándole y diciendo: Maestro, ¿haciendo qué cosa poseeré la vida eterna?”. Aparece en la escena este hombre o maestro de la ley como un abogado para nosotros, pero no en temas criminales o civiles, sino en temas de la ley del Señor del Antiguo Testamento. No tenía buenas intenciones, quería probar al Señor, retar a Jesús. Este hombre era parte de esta élite de los judíos religiosos que querían matar a Jesús y humillarlo con el fin de que cayera, se equivocara, fuera acusado y lo pudieran matar.

La pregunta que este hombre hizo fue la misma del joven rico y la que todos deberíamos plantearnos: ¿cómo heredamos el Reino de los Cielos? Dice la Biblia que podemos recoger riquezas en la tierra y que un día nos vamos a ir y esas riquezas se van a quedar en la tierra, pero lo que importa es lo eterno, entonces este hombre hace la pregunta correcta a la persona correcta, solo que la intención no era buena.

Jesús le responde en los términos a los que él entendía, al ser un maestro de la ley, la respuesta en Lucas 10:26 “Él le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees?”, entonces Jesús le pregunta ¿cómo lees?, podemos decir que, Jesús quería darle a entender a este hombre no practicaba lo que leía.

Y este hombre responde Lucas 10:27 “Aquel, respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo”. Era la respuesta correcta

 Lucas 10:28 “Y le dijo: Bien has respondido; haz esto, y vivirás.” ¿Por qué Jesús no le habló acerca de la gracia?, ¿por qué no le dijo que se arrepintiera de sus pecados, o le habló de la gracia venidera, que la vida estaba en Él quien venía a morir por nosotros? El versículo que sigue nos explica la razón.

Lucas 10:29 “Pero él, queriendo justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo?” ese hombre quería auto justificarse y se puso en una balanza, – yo hago las cosas bien delante de Dios, hago las cosas correctas delante de los demás -, la pregunta que él hace en forma de burla y ¿quién mi prójimo? – yo hago todo perfecto – .

Este hombre no sabía lo que estaba diciendo, no amaba a Dios y tampoco a los hombres. Era realmente ajeno a su condición porque se creía verdaderamente justo para recibir al Señor. Este es de los peores errores y más mortales que puede haber.

Para los fariseos lo más importante era seguir con su estilo de vida, era más fácil odiar y despreciaban a los extranjeros, judíos, samaritanos, y a su prójimo. Pensaban que hacían lo correcto amándose entre ellos y cuando este hombre le preguntó a Jesús “¿quién es mi prójimo?”, lo hizo tono de burla, él creía que amaba a Dios de forma perfecta y que amaba, pero realmente solo quería a quien él pensaba que era su prójimo.

El propósito de la historia es despedazar la autojustificación de dicho hombre y de cada uno de nosotros. Porque él no es diferente a nosotros, todos nos desenfocamos y nos auto justificamos, hablamos con orgullo cuando hablamos de las cosas del Señor, nos volvemos altivos con la gente, condenamos con lo que decimos cuando vemos que alguien tropieza.

Así que este es un llamado de Jesús para él y para nosotros que estábamos condenados a muerte, el Señor abrió una puerta de salvación, la cual comienza con el arrepentimiento.

La mayoría de las personas, nos enfocamos en nosotros mismos, y el objetivo del Señor es volvernos a los cimientos de salvación y graciaLucas 10:30 “Respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto.”

Ese camino a Jericó es un cañón montañoso. Jericó y Jerusalén están relativamente cerca, Jericó está a 103 m por debajo del nivel del mar y Jerusalén está por arriba, son como 7 km de pura montaña y piedra es un camino peligroso y difícil.

En el tiempo bíblico de Josué le llamaba el camino de la sangre, culturalmente todos sabían que ese camino era un camino peligroso, y había personas que se escondían allí para robar.

Lucas 10:31 “Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino, y viéndole, pasó de largo”, aparece este sacerdote, un hombre que conocía la palabra y la verdad, sabía que la relación con Dios se trataba también de amar a su prójimo, sin embargo, no hizo nada y pasó de lejos.

Podemos venir a la iglesia, levantar nuestras manos y llorar, pero el sacrificio más grande que podemos hacer es un corazón obediente al Señor. Él es el más importante, más que manos levantadas, más que usemos términos cristianos, que tenga mucho tiempo en la iglesia.

Siguiendo con Lucas 10:32 “Asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó de largo.”

Los levitas eran descendientes de Jacob, eran aquellos asistentes del templo acostumbrados a servir a los demás sacerdotes, sin embargo, hicieron lo mismo que el sacerdote lo vieron de lejos y se fueron.

Y finalmente dice Lucas 10:33 “Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia;”.

Aquí viene la confusión para el hombre que estaba escuchando la parábola, pues los samaritanos eran los hombres más odiados por los judíos. Eran una combinación de judíos y gentiles, y para ellos eso era lo peor, su propia existencia era algo malo, decían que estaban llenos de demonios, que eran plagas, una mezcla de traidores; no tenían acceso de ir al templo a adorar al Señor ni hacer sacrificios, no podían hacer nada, los judíos literalmente los odiaban.

Jesús incluyó a este hombre – al samaritano – en la historia como alguien que fue movido a misericordia, no por medio de un sentimiento, no se acercó y dijo – pobre – y se fue, sino que él hizo un acto de amor por esa persona.

¿Cómo sabemos que Dios nos ama? porque hizo el acto de amor más grande por nosotros: tomó lo que más amaba, a su Hijo y lo entregó por nosotros. Dios nos ama mucho, porque no se quedó en sentimientos, hizo un acto de amor por cada uno de nosotros y aunque fuera solo por una persona, lo volvería hacer.

Este hombre amó al prójimo y dice Lucas 10:34 “y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino…” El hombre estaba desnudo, para cuidar las heridas que tenía el samaritano tuvo que arrancarse de su propia ropa, y haber tomado de su aceite y vino, hacer un antiséptico y curar sus heridas; siguiendo con el versículo “…y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él.”

Durmió cuidándolo, sacó dos denarios que equivalían a su paga por una jornada de trabajo, con estos denarios pagaría más de dos meses de hospedaje de este hombre. En el versículo 35 de Lucas, vemos las instrucciones de este hombre, “Otro día al partir, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese.”

No solo pago los dos meses, sino que le dijo a este hombre cuida de él, y se puso en deuda por este hombre.

Esto es amor sin medida, sin límite y sin excusa. Haríamos esto por nosotros mismos, por nuestra familia y personas que amamos, pero por un hombre que nos odia, ¿lo haríamos? La realidad es que no.

¿Cómo alcanzamos la vida eterna? Lucas 10:36 “¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones?”

En este versículo, vemos como Jesús termina cambiándole la pregunta burlona que él hizo por otra ¿eres tú el prójimo para alguien más? Porque si lo eres, tienes que ser como este hombre de la historia.

El versículo 37 dice “Él dijo: El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo.” Jesús le dijo, ¿crees que tienes el amor perfecto de Dios y por los demás? entonces ve y haz esto, y ¿qué respondió este hombre?, nada, ahí quedo la historia.

Solo el Señor puede amarnos así y de eso se trata la gracia, no es por obras. Nadie puede cumplir la ley, solo Cristo quien se entregó completamente por nosotros. Todos necesitamos su perdón todos los días, debemos orar y meditar en que nuestro Señor fue aquel que entregó todo por nosotros y nunca vamos a cumplir con el estándar.

Después de esto, Jesús fue arrestado, culpado de delitos que no cometió, castigado por amor a nosotros, su carne fue molida, fue a la cruz y hasta su última gota de sangre fue entregada como sacrificio vivo por nosotros.

Ese es el Evangelio de nuestro Señor, esa es la verdad más hermosa y perfecta que hay, y no solo murió, sino que resucitó tres días después probando que Él era el Hijo de Dios.

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