Devocional: En la Cruz – Día #2

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Una vez y para siempre

Plan Devocional Día 2 de 5

porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados»

Hebreos 10:14

Justo antes de morir en la cruz del calvario, Jesús exclamó la frase: “consumado es”. Con esto quería decir que la obra redentora estaba cumplida en perfección, que el precio ya estaba pagado, que ya no faltaba nada. El sacrificio de Jesús hecho una vez y para siempre significa, que si nos arrepentimos genuinamente y aceptamos el perdón de Jesús alcanzamos misericordia y nuestra cuenta queda pagada. Alcanzar la misericordia que Jesús nos ofreció en la cruz, significa que nuestros pecados son borrados y nunca más Dios los trae a memoria (Isaías 43:25).

Me costó mucho tiempo entender esta verdad, ¿te ha pasado? Dios me perdonó de malgastar mi vida por muchos años en borracheras, fiestas y malas compañías. Y aún cuando el Señor ya me había perdonado, pasé mucho tiempo en el que en mi mente pensaba, ¿será que realmente fui perdonado? Pasaba por bares a los que frecuentaba antes, y a veces tenía recuerdos de ese lugar o pensaba que podría ir otra vez, y en esos momentos me confundía y empezaba a debatir dentro de mí, si realmente había sido perdonado por Jesús. No entendía que el problema no era de Jesús, Él ya lo había hecho todo, el problema era mío que no podía entender como tan sólo por gracia, Él había hecho tanto.

Tal vez no solo yo he batallado con entender la gracia del Señor, que fue derramada una vez y para siempre en la cruz. Que nos dio tanto, aún más de lo que podíamos imaginar, que alcanzó para cubrir tantas faltas. A veces es más fácil comprender el poder de Dios reflejado en su creación, que comprender Su misericordia y perdón. Nos cuesta considerarnos merecedores, pero la verdad es que no lo somos en lo absoluto, y es justamente en ese momento en el que empezamos a desistir de traer a nuestra memoria los pecados que ya Él perdonó y empezamos a corresponder a tal amor.

Oremos:

Padre, gracias por rescatar mi vida una vez y para siempre, perdóname por mi incredulidad y hazme saber hoy y siempre que soy perdonado y amado en Cristo. Gracias por resolver mi pasado y por darme un futuro seguro. En el nombre de Jesús, gracias… ¡Amén!

Manuel Pineda

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