Devocional: Jesús la profecía cumplida – Día #4

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Vino a restaurar corazones

Plan devocional Día 4 de 8

El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados; a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya.” Isaías 61:1-3

Disfruto leer en la Biblia las historias de los milagros que hizo Jesús y de sus enseñanzas aquí en la tierra, porque en ellas puedo encontrar que Él no sólo sanaba físicamente a las personas o les proveía de alguna necesidad inmediata, sino que Jesús hacía una obra completa: Él restauraba vidas.

Isaías profetiza la venida del ungido de Jehová (Jesús, el Cristo, el ungido) quien vendría a predicar, vendar, liberar y proclamar según la voluntad de Dios. Con su venida, Jesús, a través de los milagros y de sus enseñanzas, mostraba la profunda necesidad que cada persona tenía y así cambiaba su rumbo. Jesús vino a la tierra a sanar nuestros corazones quebrantados (Lucas 4:18-21) y ¡lo sigue haciendo hoy!

No importa lo triste que pueda estar, lo débil que crea que soy o lo lejos que pueda sentirme de Él, así como la vida de esas personas cambiaron por haber recibido su milagro o haber escuchado sus enseñanzas, hoy cuando me acerco a Jesús en oración y leo su palabra; Él sigue haciendo sus milagros, restaurando mi vida y sanando mi corazón.

Oremos:

“Señor, gracias por tu infinito amor, gracias por que podemos acercarnos ante Ti confiadamente. Te pedimos, Señor, que nuestra vida sea renovada y perfeccionada en Ti y te pedimos Señor que traigas sanidad, consuelo y paz a todo corazón que hoy esté quebrantado o herido, creemos y confiamos que Tú estás aquí para restaurarlo. Gracias Jesús por tu obra en nosotros. ¡Amén!”

Gabriela Muñoz


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