"Mensaje a las 7 Iglesias": Carta a Esmirna
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«Mensaje a las 7 Iglesias»: Carta a Esmirna

Está enseñanza se ubica dentro de la serie mensaje a las siete iglesias.

La primera enseñanza se refería a las características que tiene el libro de Apocalipsis. Este es un libro de afirmación y no de temor.  Fueron cartas reales escritas a iglesias reales, pero que no podemos literalizar a esta fecha, sino que hay que estudiar el contexto y entender lo que implicaron estas cartas. Además, fueron hechas para abrir nuestros ojos a una realidad espiritual qué está sucediendo.

Al leer estos mensajes tenemos que hacernos dos preguntas:

1. ¿De qué debemos alejarnos?
2. ¿Qué debemos hacer nosotros o qué tenemos que continuar haciendo en nuestra vida espiritual?

«Y escribe al ángel de la iglesia en Esmirna: El primero y el postrero, el que estuvo muerto y vivió, dice esto” Apocalipsis 2:8

Nuestro Señor Jesús es el autor. Por eso no podemos tomar estas palabras a la ligera ya que Él quiere hablar a nuestro corazón.

Esmirna era una ciudad de la que no se habla mucho en la Biblia, de hecho los teólogos dicen que la única cita está en Hechos:

“Así continuó por espacio de dos años, de manera que todos los que habitaban en Asia, judíos y griegos, oyeron la palabra del Señor Jesús.” Hechos 19:10
Cuando se habla de las iglesias de Asia menor se incluye esta iglesia, que hoy es Turquía. Esmirna quiere decir mirra. La mirra es un aceite qué se usaba para dos propósitos: para perfumar y para embalsamar a los muertos como parte de la tradición judía.

También, Esmirna se reconocía como la ciudad más hermosa, poderosa, pudiente y asombrosa. Era una ciudad pagana con edificaciones hechas de oro y templos para los dioses Apolo, Zeus, y Afrodita, empero, su idolatría principal era hacia Roma.

La historia de la iglesia nos cuenta que varios años antes del nacimiento de Cristo, Esmirna levantó un templo de idolatría hacia la ciudad de Roma como imperio. Más adelante, esa idolatría a Roma pasa a ser hacia los César que habían fallecido, donde posteriormente todo aquel que no dijera que “César es señor” era marginado de la ciudad.

Nosotros no debemos darle un lugar al diablo y al pecado porque en el momento donde le damos un pequeño espacio o libertades al enemigo, nuestra vida se empieza a consumir, y en cuestión de días y semanas nos vamos a dar cuenta que tenemos una vida idólatra y cerrada a lo que el Espíritu quiere hacer en nuestra vida.

¿Qué es la idolatría? Dar el lugar más importante a alguien o algo que no sea Dios. El Señor sólo ocupa un lugar y es el primero. Dios no se sienta en el segundo lugar de nuestra vida. Es un Dios celoso, porque sabe que si Él está en el centro todo lo demás en nuestra vida se alinea.

La iglesia de Esmirna estaba pasando por un tiempo difícil de persecución. Y Jesús les envió una carta porque conocía esa iglesia y su corazón. El Señor no señala ni siquiera una cosa equivocada de esa iglesia como lo hizo con Efeso y como lo hace con cinco de las siete iglesias que estamos estudiando. ¿Qué mayor motivación que nuestro señor Jesús se haga presente y no nos señale? Sino que nos diga que sabe que aunque no nos ha ido bien en muchas cosas, Él se agrada de lo que hacemos.

Ellos amaban al señor y era una iglesia muy pobre

 “Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser judíos, y no lo son, sino sinagoga de Satanás” Apocalipsis 2:9

El Señor conoce nuestras obras. La Biblia dice en el libro de Santiago que la fe sin obras está muerta y aquí viene la pregunta ¿son mis obras fruto de mi fe? ¿cuando tenemos que tomar decisiones en nuestra vida personal lo hacemos como lo haría un cristiano, según la palabra de Dios? ¿cuando tenemos que tomar una decisión en nuestro trabajo la desarrollamos como dice la palabra de Dios?

Nuestras obras  tienen que manifestar la seguridad de la verdad y si eso no sucede entonces nuestras obras pueden ser buenas a los ojos de los hombres, pero malas a los ojos de Dios ya que Él conoce el corazón de cada uno de nosotros.

Dios conoce nuestra tribulación, nuestras lágrimas, nuestro llanto, nuestro corazón y lo que nos duele. No es ajeno a eso, ni es un padre que no le importa.

La comparación del Señor sobre el tema de la pobreza nos muestra la manera en que el mundo ve al pobre y cómo Él lo ve. La iglesia ha tratado de medir el éxito como el mundo, basándose en dinero, en cuántas personas o cuánta capacidad hay en la iglesia.

Gran cantidad de iglesias hoy en día han seguido un modelo que trata de llenar el templo a través de motivación y sueños propios, pero eso no es bíblico. Nuestro propósito consiste en cumplir los sueños de Dios y no los nuestros. Tenemos que negarnos a nosotros mismos para ser discípulos de Cristo.  Como iglesia debemos llenar la casa, pero no como un fin en sí mismo dado que no sirve de nada tener personas sin temor a Dios. Llenemos una Iglesia que llene los cielos, con personas que amen al Señor y hayan nacido de nuevo.

El Señor dice que para Él Esmirna era rica. El éxito cristiano se tiene que medir dónde está la presencia de Dios. Una iglesia exitosa es aquella donde la presencia de Dios habita.

Visión de Dios y el mundo sobre el  pobre y el rico

 Sí entendiéramos como Dios nos ve, buscaríamos más la provisión espiritual que la material. Nuestra provisión no viene de un jefe, sino de permanecer con el Dios proveedor.

¿Qué ganamos con tener mucho dinero si nuestro matrimonio o vida espiritual no están bien?

Nada, sin embargo, al tener la presencia de Dios donde sea que vayamos tenemos el respaldo de un Dios de amor que lo sabe todo y está con nosotros en medio de la tribulación.

La iglesia de Laodicea —abordada más adelante en la serie— se creía rica, pero delante de Dios era pobre, desnuda y desgraciada por el corazón que tenía. Esmirna, por su parte, era una iglesia pobre, no porque tuvieran una mala actitud, por lo contrario, esa iglesia amaba al Señor, pero si ellos no declaraban  que César era señor tenían como consecuencia ser marginados de cualquier tipo de actividad económica. Entonces, lo primero que la iglesia sufrió por seguir a Cristo fue ser rechazada de su trabajo, sin  poder proveer a su familia. La segunda barrera que experimentaron fue que ellos iban a ser enviados a la cárcel, perseguidos o asesinados por no declarar a César como Dios. Esto nos tiene que dar ejemplo de lo que es más importante para nosotros.

La iglesia de  Esmirna era perseguida por diferentes tipos de grupos. El primer grupo eran los judíos. La Biblia nos habla que tenemos que orar por el pueblo judío y bendecirlo. Este fue el instrumento de Dios para traernos el evangelio, sin embargo, hoy en día todo aquel que rechace a Cristo tiene el mismo destino, es decir, la condenación eterna de vivir fuera de la presencia de Dios (sin importar que una persona sea judía, musulmán, budista ,o similares).

Además les perseguían los romanos, en particular El César del momento, y los musulmanes (quienes hoy en día continúan haciéndolo).

Seguimos con la Palabra en Apocalipsis 2:10:

“No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.”

Hay muchas interpretaciones teológicas distintas sobre el concepto de los diez días, pero lo más importante es que se refieren a una unidad de tiempo, sin contemplar si fueron días, años o un periodo más largo. Lo que debemos comprender es que cuando estamos en Cristo las tribulaciones son temporales. Del mismo modo en el que Dios permite que un tiempo de prueba inicie, Él define un tiempo donde esa tribulación cesa.

Si pasamos por una prueba continua lo primero que debemos hacer es ir al Señor y meditar si la razón de la prueba es que tenemos los muros abajo y esa situación ha permitido que el enemigo venga a tocar nuestra vida de diferentes formas. No obstante, si estamos viviendo en la perfecta voluntad de Dios y estamos pasando por pruebas, Dios tiene un tiempo perfecto para que esa tribulación termine. ¡Dios es soberano! El enemigo no tiene poder sobre el Señor, entonces gocémonos porque lo único que Él está haciendo es provocar que de nosotros brote el mejor aceite. Dios tiene el control de todo.

El pastor de la iglesia de Esmirna se llamaba Policarpo, quien era discípulo de Juan y un hombre de Dios. En el año 155 D.C. se estaba dando una fuerte persecución, en medio de la cual los miembros de la iglesia tomaron a este hombre para llevarlo fuera de la ciudad para esconderlo y que no le pasara nada. Policarpo se durmió y el Señor le habló mostrándole su almohada incendiándose, posterior a esto, él se fue donde sus hermanos y compañeros de milicia agradeciéndoles lo que hicieron por él y también diciéndoles que él iba a morir quemado, por lo que permitieran que Roma viniera porque tarde o temprano Dios cumpliría lo que dijo.

Este hombre fue llevado a uno de los circos romanos donde había masacre de creyentes. Policarpo tenía 86 años y no era la norma hacer a un hombre de su edad sufrir, sino que solían hacerlo con personas más fuertes y jóvenes. Al entrar en medio de ese lugar se le acercaron las autoridades y le pidieron declarar al César como su señor, a lo que él contestó que toda su vida había estado basada en el Señorío de Jesús, por lo que no podría decir nada distinto a que Cristo es el Señor. El soldado le preguntó si entendía que iba a morir quemado, a lo que él contestó afirmativamente. Por lo que lo llenaron de aceite y  lo iban a atar a un poste para quemarlo vivo, sin embargo, cuando lo iban a amarrar Policarpo les dijo que no necesitaban amarrarlo, sino que él se iba a quedar quieto pues sabía a lo que había ido y a donde habría de ir.

Dice la historia bíblica que él fue encendido, pero el fuego no lo consumía. El poder de Dios estaba moviéndose en medio de este hombre que estaba tranquilo aún en las llamas, Su mano siempre estuvo con él. La historia termina diciendo que uno de los soldados Romanos se enojó de gran manera, y tomando una lanza asesinó a Policarpo.

Verdades que podemos aprender de la Iglesia de Esmirna

1. Muchas veces necesitamos la tribulación porque a través de ella brota lo mejor de nosotros. En medio de lo peor es donde más se doblan rodillas y donde más se va a la presencia de Dios. La prueba es la oportunidad de crecer.

2. La iglesia de Esmirna sigue existiendo hoy. Turquía es uno de los países más musulmanes del mundo, dónde aparentemente hay una libre capacidad de predicar a Cristo, pero no hay muchas iglesias cristianas.

Si se habla de Cristo quizá el gobierno no persiga a quién lo hace pero la turba iracunda sí. Han matado a personas que predican y hoy en día sigue sucediendo, sin embargo, ha prevalecido un remanente fiel.

3. La verdadera fe prevalece en los tiempos. El Señor le dijo a la iglesia que prevaleciera y que él se encargará de que la eternidad fuera con Él. Prevalezcamos y busquemos al Señor porque Él no se ha apartado de nosotros.

“Mas el que persevere hasta el fin, este será salvo.” Mateo 24:13

4. Dios todo lo hace perfecto. Cada vez que el Señor se presentaba a una iglesia, daba un nombre que revelaba una de sus cualidades. El dijo: “Yo soy el primero y el postrero” que mensaje más poderoso para una iglesia que estaba enfrentando la muerte. Eso era lo que ellos necesitaban escuchar que El Eterno estaba con ellos. El Señor dice que Él es el que estuvo muerto y vivió. En Él reposa el poder de la resurrección y la vida.

5. Dios quiere que brote vida de nuestro corazón.

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