Los peligros de este siglo: Depresión
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Los peligros de este siglo: Depresión

La Palabra de Dios dice que este mundo está lleno de pecado, de caos, que tendremos dificultades, aflicción y situaciones que nos atemorizarán, pero también dice que debemos confiar y tener paz en Él. Estas dificultades nos pueden generar tristeza, apatía, depresión y los cristianos no estamos exentos a esto.

¿Puede un cristiano sentir depresión? ¿Es pecado? 

El Señor sabe que el alma del hombre se abate ya que la depresión es algo que viene del corazón. En ocasiones pensamos que es algo que se puede arreglar cambiando circunstancias como cambiar de residencia, de trabajo, encontrar pareja, entre otras cosas. Sin embargo, esa no es la manera que el Señor nos enseña en su Palabra de resolver esta situación y es que ¿quién más puede sanar nuestra alma sino es el Señor Jesucristo? El que nos creó, el que sabe cómo nos sentimos y lo que hay en nuestro corazón.

La depresión va mucho más allá de una tristeza temporal, es algo más profundo. Aparece cuando se tienen cosas en el alma que no se han solucionado. Hay rechazo, baja autoestima, la persona siente que está en un hueco profundo, que camina por un valle de oscuridad y que nunca verá la salida. Los peores casos llevan al suicidio o a una muerte espiritual donde el ser humanos se siente muerto por dentro, no hay un deseo de vida.

El enemigo ataca nuestra mente con muchas mentiras diciéndonos que nunca vamos a salir de ahí, que todo va a seguir igual, que nadie nos quiere y es que estos pensamientos son tan fuertes que despiertan un gran deseo de morir.

La Biblia habla que grandes hombres de fe también experimentaron la depresión. El Salmo 3:2-4 dice: «Muchos son los que dicen de mí: No hay para él salvación en Dios. 3 Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; Mi gloria, y el que levanta mi cabeza. 4 Con mi voz clamé a Jehová, Y él me respondió desde su monte santo.»</span

 David era un guerrero, un hombre que realmente conocía a Dios, sin embargo, cometió adulterio y cuando lo hizo cayó en depresión. El pecado nos trae separación de Dios, mata nuestro espíritu, nos hace sentir culpabilidad. En este salmo David lloró y sintió culpa. Pese a esto, el Señor nos invita a acercarnos a Él aunque sintamos no merecerlo, nos da la oportunidad de que vengamos a su trono de gracia a recibirla, cuando reconocemos con humildad quienes somos y quien es nuestro Dios Él nos perdona, nos limpia, nos llena de su misericordia y eso fue lo que sintió David, el amor de Dios siendo derramado sobre él. Eso es lo que el Señor hoy quiere que sientas.

Satanás usa la mentira para atarnos a la depresión, quiere que vivamos en un engaño, quiere que caminemos guiados por lo que sentimos. Sin embargo, para contrarrestar esto tenemos la Palabra de Dios, solo esta puede cambiar nuestras vidas y transformar nuestra mente. La Biblia nos liberta, es esa espada que entra en lo más profundo de nuestros corazones y saca todo lo que a Dios no le agrada, por eso debemos buscar más de su Palabra. Descansemos en Dios y alabemos como lo hacía David, él decía: “Alma mía no te turbes dentro de mí, alaba a Jehová”.

La fe combate la depresión. La fe es esa seguridad que tenemos de que si Dios está con nosotros nada malo nos sucederá, esa seguridad de que lo que Dios dice en su Palabra se va a cumplir en nosotros. Él no nos juzga, no nos condena, quiere que escuchemos lo que tiene que decirnos.

¿Qué nos puede sacar de la depresión? El arrepentimiento, la Palabra de Dios y la adoración

 La depresión nos puede llevar a la muerte. Hay más de 350 millones de personas en el mundo que sufren de esta enfermedad y no han encontrado la salida porque no tienen al Señor Jesús en sus vidas. En los últimos años se ha presentado un incremento de intentos suicidas en jóvenes y esto nos alerta sobre la urgencia en la toma de acciones y medidas de prevención que se deben de crear, es algo que no se había visto anteriormente. Las personas se sienten solas, sin protección, lo que nos lleva a preguntarnos ¿qué estamos haciendo por nuestros jóvenes? Si tenemos hijos pasemos tiempo de calidad con ellos, muchos se suicidan porque sienten que en sus casas a nadie los espera.

Los padres de familia deben construir una relación fuere y genuina con sus hijos y evitar perder su tiempo en otras cosas que no valen la pena. El suicidio se ha convertido en la segunda causa de muerte más numerosa en el mundo entre jóvenes de 15 a 29 años. En Costa Rica, el pico más alto se ha dado en jóvenes de 15 a 19 años, son personas que apenas están conociendo sobre la vida y ya quieren morirse, probablemente de deba por temas de violencia, abusos sexuales en sus casas y por hogares totalmente disfuncionales.

Las redes sociales pueden afectar directamente la autoestima ya que vemos personas tomando fotos de sus viajes, dando a conocer cuan popular son, mostrando una apariencia alterada mediante herramientas de diseño gráfico como Photoshop y de la capacidad adquisitiva que tienen. Todo esto causa comparaciones terribles y en muchas ocasiones hasta irreales, provocando que algunas personas deseen ser y tener lo que otras muestran en sus perfiles y al no poder cumplirlo caen en depresión.

La llamada “Generación Z” nació teniendo acceso directo a la tecnología y eso ha producido que muchos de ellos pasen gran cantidad de horas en redes sociales, se ha convertido en parte de su vida cotidiana. Dios hizo seres humanos para que fuesen su familia, para compartir juntos, sin embargo, el mal uso de la tecnología hace que las relaciones sean superficiales, que no exista empatía hacia los demás, nos separa de nuestros seres queridos y cuando nos damos cuenta cada integrante de la familia esta en un lugar diferente de su propio hogar consumido en estas cosas.

No interactúan ni siquiera a la hora de cenar, desuniendo a la familia, volviéndose impacientes ya que están acostumbrados a tener soluciones al instante, siendo egocentristas e individualistas y creando una falta de compromiso hacia los demás. Algunas personas se toman fotografías todo el día solo para sentirse vivos en las redes sociales porque no tienen a Dios ni a familiares que les hablen de Él, así que se sienten muertos emocional y espiritualmente.

No tenemos que aparentar ser lo que no somos, Dios nos creó y somos sumamente valiosos para Él. Nos formó en el vientre de nuestra madre y nos puso nombre. Aunque estemos pasando por ese valle de depresión, aunque sintamos que las aguas nos quieren ahogar, Él estará ahí con nosotros y no quiere que nos sigamos sintiendo solos porque nos ama más que nadie, no pudo habernos demostrado más su amor que en la cruz del calvario. Nos dio su vida, hasta la última gota de su sangre, nos lo ha dado todo. Él es un Dios soberano, sabe los planes que tiene para nosotros los cuales siempre son para bien, aunque hoy no los podamos entender.

Tengamos sed de Dios, solo Él podrá darnos el agua que nos quitará esa sed y sentiremos ríos de agua viva que van a fluir dentro de nosotros. Nada ni nadie nos hará tan felices como Él. Hoy Dios quiere cambiarnos, traernos libertad y que caminemos en su gozo.

Si la depresión nos invade vayamos a nuestra habitación, aquietemos nuestra alma, bajemos los niveles de ansiedad, de temor y de angustia para entrar a la presencia de Dios.

El Salmo 103:1-5 dice: 1 Bendice, alma mía, a Jehová, Y bendiga todo mi ser su santo nombre. 2 Bendice, alma mía, a Jehová, Y no olvides ninguno de sus beneficios. 3 Él es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias; 4 El que rescata del hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias; 5 El que sacia de bien tu boca. De modo que te rejuvenezcas como el águila.”

16 de Enero, 2022
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