Enfrentando la crisis: Ante el cansancio ministerial
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Enfrentando la crisis: Ante el cansancio ministerial

Esta enseñanza será de ayuda para quienes estemos pasando por un momento difícil o para prepararnos para cuando esto nos suceda ya que en nuestro caminar con Dios todos tendremos crisis espirituales. De hecho, grandes hombres de Dios en la biblia pasaron por esto.

Las pruebas nos enseñan que la compañía del Señor siempre estará con nosotros. El tema principal de esta prédica es la crisis ministerial, sin embargo, este mensaje se puede aplicar en todas las áreas.

Números 11:14-15 dice:

“No puedo yo solo soportar a todo este pueblo, que me es pesado en demasía. 15 Y si así lo haces tú conmigo, yo te ruego que me des muerte, si he hallado gracia en tus ojos; y que yo no vea mi mal.”

Moisés prefería que su vida se acabara debido a la situación que estaba atravesando, estaba pasando por una crisis en su llamado. Pese a ser cristianos nos puede suceder esto también.

A continuación, veremos algunos consejos prácticos para enfrentar la crisis:

  1. Fuerza en la oración

Tendemos a tomar el control y querer solucionar las situaciones en nuestras fuerzas y se nos olvida que esto no se trata de cuánto podamos hacer sino de cuánto podemos dejar de hacer para que Dios haga.

Éxodo 2:23-25 dice:

“Aconteció que después de muchos días murió el rey de Egipto, y los hijos de Israel gemían a causa de la servidumbre, y clamaron; y subió a Dios el clamor de ellos con motivo de su servidumbre. Y oyó Dios el gemido de ellos, y se acordó de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob.  Y miró Dios a los hijos de Israel, y los reconoció Dios.”

El pueblo de Israel dejó de enforcarse en cosas banales y entendió que la única forma de salir de su crisis era orando y volviéndose al Señor. Él no olvidó este pacto, es solo que su voluntad se alineó con la oración de estas personas y esto trajo como resultado el cumplimiento de sus promesas, lo que nos enseña que debemos orar en medio de la crisis con un corazón sincero y con fe.

  1. No nos juntemos con la gente insaciable

Hay personas que nunca están contentas, siempre se están quejando. El negativo nos terminará de hundir.  Juntémonos con las personas correctas, quienes nos lleven al Señor. La gente que nos endulza todo y no nos dice las cosas como tienen que ser basadas en la palabra son personas que no nos aman.

Números 2:13 dice: ¿De dónde conseguiré yo carne para dar a todo este pueblo? Porque lloran a mí, diciendo: Danos carne que comamos”

El pueblo de Israel vio como Dios usó a Moisés y los llevó a la tierra que Él les prometió, pero lejos de estar agradecidos comenzaron a quejarse, esta vez porque ya no querían comer del maná que el Señor les proveía, sino que querían carne. Esto provocó la ira santa de Dios y Él les envió fuego.

En ocasiones nos acordamos solamente de cuánto placer nos provocaba el pecado pero no de todas las consecuencias negativas que nos traía. El pueblo quería volver a tener todos los placeres que tenía en Egipto, pero no se acordaban de todo el sufrimiento que pasaron ahí. Así son las personas insaciables, nunca se les queda bien.

  1. Apóyate en la iglesia

La iglesia es la ayuda que El Señor diseñó para nosotros. En ocasiones estas pueden cometer errores pero somos humanos y todos podemos fallar. Fuimos diseñados para estar juntos por eso solos nunca lo lograremos.

Números 2:16-17 dice: “Entonces Jehová dijo a Moisés: Reúneme setenta varones de los ancianos de Israel, que tú sabes que son ancianos del pueblo y sus principales; y tráelos a la puerta del tabernáculo de reunión, y esperen allí contigo.  Y yo descenderé y hablaré allí contigo, y tomaré del espíritu que está en ti, y pondré en ellos; y llevarán contigo la carga del pueblo, y no la llevarás tú solo.”

Dios vio que Moisés estaba “quemado” ministerialmente y le brindó ayuda levantando a setenta ancianos para delegar la carga y continuar con el ministerio ya que todos representamos el cuerpo de Dios.

  1. Seamos agradecidos

Números 2:18-20 dice: “Pero al pueblo dirás: Santificaos para mañana, y comeréis carne; porque habéis llorado en oídos de Jehová, diciendo: ¡Quién nos diera a comer carne! ¡Ciertamente mejor nos iba en Egipto! Jehová, pues, os dará carne, y comeréis.  No comeréis un día, ni dos días, ni cinco días, ni diez días, ni veinte días, sino hasta un mes entero, hasta que os salga por las narices, y la aborrezcáis, por cuanto menospreciasteis a Jehová que está en medio de vosotros, y llorasteis delante de él, diciendo: ¿Para qué salimos acá de Egipto?”

El Señor le dijo a Moisés que le enviaría carne al pueblo, pero no por un par de días sino hasta que se saciaran al punto de que se les saliera por la nariz. Tengamos cuidado con la satisfacción que le damos a nuestra carne porque pueda ser que la respuesta de Dios sea darnos puerta abierta para que la satisfagamos y terminaremos vomitando lo que un día deseamos y hundidos en un hueco hasta el fondo.

No permitamos que esto nos suceda, tener una falta de gratitud traerá consecuencias. Quejarnos tanto y hablar mal de nuestros líderes revela que nuestro corazón no está con Dios. Démosle gracias a Dios por lo que tenemos. No merecemos nada, sin embargo, Él ha provisto en gracia y favor.

  1. No dejemos de obedecer

Habrá momentos donde queremos dejar todo botado, y a veces podremos tener dudas sobre Dios pero nunca podemos dejar de obedecerle. En ocasiones caemos en una tristeza muy grande debido a una crisis pero aunque no queramos levantarnos de la cama debemos hacerlo e ir a la iglesia a buscar más de Él y adorarlo. La obediencia hace que el tiempo de crisis comience a mermar. Mantengámonos firmes aunque todo dentro de nosotros nos diga lo contrario.

Números 2:21-23 dice:

“Entonces dijo Moisés: Seiscientos mil de a pie es el pueblo en medio del cual yo estoy; ¡y tú dices: Les daré carne, y comerán un mes entero! ¿Se degollarán para ellos ovejas y bueyes que les basten? ¿o se juntarán para ellos todos los peces del mar para que tengan abasto? Entonces Jehová respondió a Moisés: ¿Acaso se ha acortado la mano de Jehová? Ahora verás si se cumple mi palabra, o no”

Dios le dio esta promesa a Moisés y aun así él dudó. El Señor nos dice al final de este versículo que lo que Él promete lo cumple, en su tiempo. Dios puede resolver cualquier situación. No hay absolutamente nada imposible para Él.

Vemos en esta historia que el pueblo de Israel se quejó y no terminó de cumplir el objetivo que Dios tenía para ellos, por otro lado, Moisés también se quejó pero continuó firme hasta el final.

No está mal pasar por crisis pero debemos quejarnos en el lugar correcto; el pueblo murmuró entre ellos pero Moisés fue directamente con Dios y le expuso su corazón, supo ser obediente y comenzó a hacer la voluntad del Padre.

Está bien sentirse mal pero no esta bien dejar de obedecerle al Señor. La obediencia nos lleva al cese de la crisis. Si somos obedientes en cualquier momento se cumplirá la palabra de Dios en nuestras vidas porque lo que Él dice se hará.

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